Detroit Pistons selló el primer lugar de la Conferencia Este con una semana de anticipación al cierre de la temporada regular, algo que parecía impensado cuando Cade Cunningham cayó lesionado con un pulmón colapsado que lo dejó afuera del resto de la fase clasificatoria. Pero después de una nueva victoria contundente, un 116-93 ante Philadelphia 76ers, Detroit consiguió la ventaja de localía en todos los playoffs del Este por primera vez desde la temporada 2006-07.
El triunfo en Philadelphia confirmó lo que venía gestándose en las últimas semanas: los Pistons encontraron una identidad defensiva feroz que les permitió no solo sobrevivir sin su estrella franquicia, sino prosperar. Detroit acumula un récord de 7-2 en los nueve partidos sin Cunningham, con sus dos únicas derrotas llegando en tiempo extra, incluida una ante el campeón defensor Oklahoma City Thunder.
Cunningham será evaluado en una semana mientras se recupera del pulmón colapsado, pero todas las indicaciones apuntan a que estará listo para el primer partido de playoffs en dos semanas. Hasta entonces, Detroit demostró que puede competir al más alto nivel incluso sin el base que cargaba con un promedio de 24.5 puntos y 9.9 asistencias, con un uso de posesiones que lo ubicaba entre los 10 primeros de toda la NBA.
La transformación defensiva que cambió todo
«Con Cade aquí estábamos más relajados, sabíamos que teníamos un superestrella para llevarnos a las victorias», confesó el alero Ausar Thompson a ESPN después del partido del sábado. «Pero desde que se fue, todos nos juntamos y supimos que teníamos que ser más aguerridos, perdiendo una pieza tan importante. Tuvimos que compensar menos ofensiva del lado defensivo».
Thompson, que lidera la NBA en robos por partido y ganó dos veces el premio al Jugador Defensivo del Mes de la Conferencia Este esta temporada, cree que los Pistons necesitaban una llamada de atención. Y vaya que la recibieron. La respuesta fue un compromiso renovado con la defensa que quedó en evidencia ante unos 76ers que necesitaban desesperadamente ganar para mantener el sexto puesto y evitar el play-in.
Filadelfia vio cómo su anotación disminuía en cada cuarto, culminando con apenas 12 puntos en el último período que permitieron a Detroit cerrar el partido cómodamente. «Simplemente estamos frenando al otro equipo, haciéndolos ejecutar sus jugadas tarde», explicó Thompson. «Mi objetivo es mantener a cada equipo por debajo de 100. Lo logramos esta noche».
Los números respaldan el discurso: los Pistons han sido la tercera mejor defensa de la liga desde la lesión de Cunningham. Y aquí viene lo interesante – además de su base franquicia, Detroit también perdió al especialista defensivo Isaiah Stewart, que lleva fuera desde el 13 de marzo por una distensión en la pantorrilla izquierda. Dos piezas defensivas clave ausentes, y aun así mejoraron de ese lado de la cancha.
El ataque por comité que funcionó
La carga ofensiva que antes recaía casi exclusivamente en Cunningham se distribuyó entre varios jugadores. El centro All-Star Jalen Duren asumió un rol ofensivo más central, promediando 23 puntos y 11 rebotes con un 66% de efectividad desde la lesión del base. Un aprovechamiento brutal que mantiene viva la ofensiva de Detroit incluso sin su principal creador.
Por otro lado, el base suplente Daniss Jenkins resurgió de un bajón a mitad de temporada para aprovechar los minutos adicionales, aportando 19.3 puntos y más de siete asistencias. El sábado, Jenkins repartió 14 asistencias, quedándose a una sola de su máximo personal en carrera. La distribución del balón no sufrió tanto como podría esperarse sin Cunningham.
Tobias Harris, quien pasó más de cinco temporadas con los 76ers antes de regresar a Detroit hace dos años, lideró a los Pistons en anotación con 19 puntos en 26 minutos. Los abucheos de la afición de Filadelfia lo acompañaron durante todo el partido, pero el ala-pivote los transformó en motivación.
«Cade se va. No adoptamos una mentalidad de asiento trasero», dijo Harris. «Yo estaba tipo, vamos a mostrarle a todos que sabemos jugar. Vamos a mostrarle a todos de qué está hecho nuestro estilo. Continuamos predicándolo todos los días. Creo que la forma en que jugamos, estamos dando pasos enormes».
Harris consideró que el ambiente hostil en Filadelfia fue una buena prueba para lo que enfrentarán los Pistons cuando estén completos. «Es una buena oportunidad para salir, jugar y resolverlo», agregó. «Te prepara para los playoffs, básquetbol de alta intensidad. En cualquier otra arena, abuchean al otro equipo, no específicamente a vos. Para mí lo veo como un desafío. Usarlo como entrenamiento, realmente».
El factor tirador que despertó
Un dato que no puede pasarse por alto: el tiro exterior de Detroit, que fue un problema durante la mayor parte del año, mejoró significativamente. Los Pistons han convertido el 38.8% de sus triples desde la lesión de Cunningham, después de estar en el tercio inferior de la liga en esa categoría durante la mayor parte de la temporada. Probablemente la mayor sorpresa de este período sin su estrella.
La mejora en el perímetro combinada con la intensidad defensiva creó una fórmula ganadora inesperada. Detroit no solo está compensando la ausencia de Cunningham: están evolucionando como equipo. La profundidad de plantilla se volvió fundamental en esta recta final, y los Pistons demostraron tenerla cuando más importaba.
Mirando hacia adelante
Los Pistons creen que este período sin Cunningham los hizo más diversos y versátiles, pero están ansiosos por recuperar a su líder para el primer partido de playoffs. «Súper emocionado», dijo Thompson. «Lo extraño lanzándome alley-oops a veces, ese es mi tipo. No puedo esperar para tenerlo de vuelta. La energía va a seguir siendo la misma. Él nos va a liderar».
La pregunta ahora es si Detroit podrá mantener esta intensidad defensiva y eficiencia ofensiva cuando Cunningham regrese. La teoría dice que sumar talento siempre es positivo, pero la química que construyeron estas últimas semanas es delicada. Lo ideal sería que Cunningham se integre a esta versión mejorada de los Pistons, no que el equipo vuelva a depender exclusivamente de él.
Con la ventaja de localía asegurada en todo el Este, Detroit tendrá tiempo para recuperar a su base franquicia y prepararse adecuadamente para una postemporada que promete. La franquicia vuelve a tener ventaja de campo después de casi dos décadas, y lo hizo de la manera más improbable: sin su mejor jugador, con defensa aguerrida y un grupo que se negó a rendirse.