Boston Celtics tiene buenas noticias en el momento justo de la temporada. Nikola Vucevic está de regreso y disponible para el partido del domingo ante Toronto Raptors, según confirmó el entrenador Joe Mazzulla a los periodistas. Como pasó con la vuelta de Jayson Tatum, la alegría es mayúscula en estas tierras. Es que el interno montenegrino vuelve a las canchas exactamente un mes después de someterse a una cirugía por una fractura en el dedo anular de su mano derecha, y su retorno llega en un momento clave para las aspiraciones de los Celtics.
La noticia fue adelantada por ESPN, y representa un alivio importante para el cuerpo técnico de Boston, que había perdido una pieza fundamental de su rotación interior justo cuando la intensidad de la temporada regular comienza a incrementarse camino a los playoffs.
Un mes complicado para Boston en la pintura
Vucevic apenas había podido mostrar su juego con la camiseta de los Celtics antes de la lesión. Desde que llegó en un intercambio con Chicago Bulls, el veterano de 15 temporadas en la NBA solamente disputó 12 partidos con su nuevo equipo. En ese breve período, promedió 10.4 puntos y 7.2 rebotes en 21.7 minutos por encuentro, números que claramente reflejan un proceso de adaptación que quedó interrumpido abruptamente.
La fractura en el dedo anular derecho llegó en el peor momento posible, justo cuando Vucevic comenzaba a entender su rol dentro del sistema de Mazzulla y a desarrollar química con sus nuevos compañeros. Para un jugador de su experiencia y calidad, 12 partidos son apenas un parpadeo, insuficientes para sacar conclusiones definitivas sobre su impacto real en este conjunto de Boston.
Los números pueden parecer modestos comparados con lo que Vucevic aportaba en Chicago, pero hay que entender el contexto. En los Celtics no se le pide ser la primera o segunda opción ofensiva. Su trabajo es más específico: aportar presencia interior, inteligencia táctica, rebote y una capacidad de pase que pocos centros en la liga pueden igualar. Todo eso estuvo ausente durante este mes de recuperación.
El valor de un veterano experimentado
La experiencia de Vucevic es un activo invaluable para cualquier equipo con aspiraciones de título. Estamos hablando de un jugador que vio de todo en sus 15 años en la NBA, que fue All-Star en dos ocasiones y que conoce perfectamente lo que significa jugar bajo presión en momentos decisivos. Ese tipo de veteranía no se consigue en el mercado fácilmente.
Boston apostó por él precisamente por eso. No buscaban un anotador estelar ni una superestrella que revolucionara el equipo. Necesitaban un centro confiable, con buen juego de pies, capaz de generar espacios y que aportara solidez defensiva en la pintura. Vucevic cumple con ese perfil y ahora, finalmente recuperado, podrá demostrar por qué la directiva decidió ir a buscarlo.
Su retorno también alivia la carga de minutos sobre el resto de los jugadores interiores del roster. Durante su ausencia, los Celtics tuvieron que ajustar rotaciones y pedir esfuerzos extras en posiciones que ahora podrán respirar un poco. La profundidad del plantel se recupera justo cuando más se necesita.
Además, los Celtics hicieron otro movimiento el sábado al firmar al alero Ron Harper Jr. con un nuevo contrato de dos años, según informó su agente Drew Gross de WME Basketball a Shams Charania de ESPN. Harper, hijo del exjugador de la NBA Ron Harper, ha formado parte de la rotación de Boston en varios momentos de esta temporada, alternando su tiempo entre el equipo principal y el afiliado de la G League en Maine, donde ha destacado con actuaciones sólidas.
Este movimiento refuerza aún más la profundidad del roster de Boston y demuestra la intención del equipo de blindarse para lo que viene. Harper aporta versatilidad en las posiciones exteriores y representa una opción joven con hambre de minutos, algo que siempre viene bien en la recta final de la temporada cuando las lesiones y el cansancio comienzan a pasar factura.
¿Qué esperar del regreso de Vucevic?
La pregunta ahora es cómo lucirá Vucevic tras un mes de inactividad. Las cirugías de mano son delicadas para cualquier jugador de básquetbol, pero especialmente para los centros que viven del contacto físico, del rebote agresivo y del uso constante de las manos para defender y finalizar jugadas cerca del aro.
Lo más probable es que Mazzulla lo maneje con cautela en estos primeros partidos de regreso. No tendría sentido arriesgar una recaída por apurarlo demasiado. Vucevic necesitará tiempo para recuperar el ritmo de juego, la sincronización con sus compañeros y, sobre todo, la confianza en ese dedo que lo mantuvo fuera de las canchas durante cuatro semanas.
Los Celtics tienen margen para ser pacientes. Si bien cada partido cuenta en la pelea por el mejor sembrado en el Este, el objetivo principal es llegar a los playoffs con todos los efectivos disponibles y en su mejor forma física. Apurar a Vucevic sería contraproducente. Mejor tenerlo al 80% en abril y mayo que al 100% ahora y arriesgar otra lesión.
El domingo ante Toronto será la primera prueba. Un rival de peso en el Este que permitirá a Vucevic sacarse el óxido con una prueba exigente. A partir de ahí, cada partido será un escalón más en su recuperación total y en su integración definitiva al sistema de juego de estos Celtics que siguen buscando su mejor versión de cara a la postemporada.