La noche del lunes en Memphis quedará marcada en los libros de historia de la NBA, pero no de la manera que los Grizzlies hubieran querido. El equipo igualó el récord de triples en un solo partido con 29 aciertos desde la línea de tres puntos, pero esa hazaña histórica no alcanzó para evitar una dolorosa derrota 142-126 ante los Cavaliers en su propia cancha. Es la paradoja perfecta del básquetbol moderno: hacer historia ofensiva y aún así terminar lamentando otra caída.
Nueve jugadores de Memphis convirtieron al menos un triple en el encuentro, con un porcentaje brutal del 49.2% desde el perímetro (29 de 59 intentos). Lo irónico del asunto es que desde dentro del arco no estuvieron mal tampoco, con un 45.7% (16 de 35). Números ofensivos que en teoría deberían garantizar una victoria cómoda. Pero la realidad les golpeó duro: Cleveland anotó 142 puntos, y ahí está el meollo de este desastre disfrazado de récord.
Un récord histórico que no sirvió de consuelo
Los Grizzlies igualaron la marca que compartían Milwaukee y Boston. Los Bucks habían clavado 29 triples en una paliza 144-97 sobre Miami el 29 de diciembre de 2020, mientras que los Celtics replicaron la hazaña más recientemente, el 22 de octubre de 2024, en una victoria 132-109 ante los Knicks. La diferencia con Memphis es evidente: ambos equipos ganaron, y ganaron bien. Los Grizzlies, en cambio, se convirtieron en el primer equipo en igualar este récord y perder.
Peor aún, según datos de ESPN Research, los 29 triples de Memphis son los más convertidos en una derrota en la historia de la NBA. El anterior récord «negativo» lo tenían los Warriors con 27 triples en una caída durante 2024. Es decir, Memphis no solo igualó un récord glorioso, sino que estableció uno triste al mismo tiempo.
«Creo que podemos estar bastante orgullosos de cómo jugamos con este grupo hoy en la cancha», declaró el entrenador de Memphis, Tuomas Iisalo. «Los chicos querían ir por el récord absoluto al final, y todos lo apoyamos. Desafortunadamente no pudimos establecer un récord único, pero lo igualamos. De todos modos, muy orgulloso de nuestro grupo».
La distribución de los triples muestra que Memphis salió disparando: 10 en el primer cuarto, un enfriamiento preocupante con solo tres en el segundo, una recuperación con seis en el tercero, y un cierre a todo vapor con 10 más en el último período. Evidentemente, cuando se dieron cuenta de que el récord estaba cerca, pisaron el acelerador.
La defensa, ese agujero negro que devora récords
Aquí está el punto central: no importa cuántos triples conviertas si del otro lado te meten 142 puntos. La defensa de Memphis fue un colador, un desastre absoluto que Kenny Atkinson, entrenador de Cleveland, reconoció con deportividad pero sin ocultar la satisfacción: «Increíble actuación de tiro de los Grizzlies. Hay que darles crédito. Tiraron de manera espectacular».
Pero mientras Memphis lanzaba y lanzaba desde el perímetro, los Cavaliers encontraban agujeros por todos lados. El formato competitivo de la NBA no perdona estas inconsistencias defensivas, especialmente cuando tu momento no es el mejor.
Los números individuales de Memphis son llamativos: los reservas Adama Bal y Dariq Whitehead clavaron seis triples cada uno, Lucas Williamson terminó 5 de 12 desde el perímetro, y Olivier-Maxence Prosper estuvo perfecto con 4 de 5. Una producción colectiva impresionante que refleja la profundidad del banco, pero que también plantea preguntas sobre la estructura del equipo titular.
El contexto hace todo más doloroso: Memphis perdió 18 de sus últimos 20 partidos. Llegaban al encuentro promediando apenas 13.7 triples convertidos por partido, lo que hace que esta explosión de 29 parezca más una anomalía estadística que el inicio de una tendencia. Duplicar tu promedio de triples y perder por 16 puntos en casa es la definición perfecta de una temporada que se ha ido al caño.
La realidad es que Memphis está en caída libre, y este récord compartido es apenas un premio consuelo en medio de una campaña para el olvido. La historia de la NBA recordará este partido como una curiosidad estadística, pero para los Grizzlies representa otra noche frustrante en una temporada llena de decepciones.
Lo que queda por delante para Memphis es complejo: necesitan encontrar urgentemente un equilibrio defensivo que les permita capitalizar noches ofensivas explosivas como esta. Porque la próxima vez que conviertan 29 triples, no querrán volver a casa con una derrota. El básquetbol moderno premia la eficiencia en ambos lados de la cancha, y hasta que los Grizzlies no lo entiendan, seguirán coleccionando récords vacíos y derrotas que duelen.