Atlanta Hawks dio un golpe fuerte en la serie de Playoffs NBA ante New York Knicks, durante la jornada del jueves por la noche. Con una victoria ajustada por 109-108 en el tercer partido, el equipo tomó ventaja 2-1 y dejó a su rival en una situación incómoda. No fue solo un triunfo cerrado: fue un partido que expuso tendencias claras que hoy explican el momento de la eliminatoria.
Estas son las tres claves que definieron el resultado.
1. CJ McCollum volvió a decidir en el momento clave
Cuando el partido entró en su tramo final, Atlanta tuvo una certeza: CJ McCollum. Con menos de 20 segundos en el reloj y su equipo abajo por un punto, asumió la responsabilidad y convirtió un tiro en suspensión que terminó siendo el ganador.
No es un hecho aislado. Ya había sido determinante en el Juego 2 y, en lo que va de la serie, promedia 27.0 puntos por partido. Su capacidad para resolver en situaciones de máxima presión está marcando la diferencia.
En playoffs, tener un ejecutor confiable en los cierres suele definir series. Atlanta hoy lo tiene.
2. La energía de Jonathan Kuminga cambió el partido
Desde el banco, Jonathan Kuminga, ex Golden State Warriors, fue el jugador más influyente del encuentro. Terminó con 21 puntos en 28 minutos, además de aportar rebotes, defensa y presencia constante en ambos lados de la cancha.
Su impacto fue doble. Por un lado, sostuvo a Atlanta cuando el ritmo del partido se volvió más físico. Por otro, participó en la jugada final en la que New York perdió el balón sin siquiera lanzar al aro.
Después de un tramo irregular en su carrera reciente, Kuminga encontró en Atlanta un rol claro. Y en esta serie, ese rol está siendo decisivo.
3. New York no tuvo respuestas colectivas
New York compitió hasta el final y tuvo rendimientos altos en nombres puntuales, pero no logró sostener un funcionamiento colectivo.
Jalen Brunson y OG Anunoby aparecieron en el cierre, mientras que Karl-Anthony Towns aportó 21 puntos y 17 rebotes. Sin embargo, el resto del quinteto inicial quedó muy por debajo.
Josh Hart y Mikal Bridges combinaron apenas dos puntos en más de 60 minutos en cancha, con una efectividad muy baja. Esa falta de producción ofensiva dejó al equipo sin margen en un partido que se definió por detalles.
En este tipo de series, la profundidad y el equilibrio son determinantes. Y en este tercer juego, New York no los tuvo.
El cuarto juego de la llave será nuevamente en Atlanta el sábado. Los Knicks tienen que reaccionar a tiempo si no quieren quedar contra las cuerdas y obligados a ganar en el quinto juego en el Madison Square Garden.