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Earl Manigault: la leyenda de un jugador que se hizo leyenda

The GOAT fue una leyenda del básquet callejero, que se vio afectado por su adicción a las drogas. En 1996, salió una película sobre su vida.

Earl Manigault The GOAT
Earl Manigault, el creador de la "doble volcada" (FOTOGRAFÍA: gentileza stringfixer).

Earl Manigault se quedó con el apodo de “GOAT” durante sus 58 años de vida. Por un lado, se explicaba que el motivo de dicho sobrenombre era producto de que una profesora del colegio lo llamaba erróneamente “Earl Manigoat”. Por el otro, hacía referencia a que las personas de su barrio lo consideraban como “Greatest of All The Time”.

Su historia fue muy problemática desde los inicios. Nació el 7 de septiembre de 1944 en Charleston, South Carolina. Vivía en una casa chica con su madre Mary y sus ocho hermanos. Era el menor de los nueve hijos, y el que menos atención recibía. Pero al poco tiempo, la familia se mudó a Harlem, New York.

A partir de ahí, Earl Manigault encontró una salida a su infancia durísima, gracias al básquet. Si bien en el colegio no tenía buenas notas en los exámenes, atraía a todos por sus habilidades con la pelota naranja. Su capacidad de salto era algo que nunca antes se había visto, ya que podía llegar hasta el borde superior del tablero. Y eso que no tenía una gran altura, debido a que medía 1m83.

En la secundaria, jugó en el Benjamin Franklin High School y promedió 24 puntos y 11 rebotes por partido. De hecho, llegó a establecer el récord de la ciudad convirtiendo 57 unidades. Sin embargo, fue expulsado un año antes de terminar el nivel secundario por haber sido descubierto fumando marihuana. Sus adicciones comenzaron a alejarlo de la posibilidad de ser un prospecto del Draft de la NBA.

Eso no hizo que lo dejara de intentar. De hecho, terminó sus estudios secundarios en Laurinburg Institute, Carolina del Norte, aunque haya tenido el segundo mejor promedio de la clase. Y en el elenco de dicho instituto, se destacó con un registro de 31 unidades y 13 tableros por encuentro.

Luego, se inscribió en Johnson C. Smith University, con el objetivo de poder dar un paso adelante en su carrera deportiva en el siguiente nivel. Sin embargo, sus problemas con el entrenador de dicha universidad, Bill McCullough. En cuestión de meses, sus intentos por llegar a la mejor liga del mundo se habían acabado.

LA ESTRELLA DE HARLEM

No obstante, siguió buscando las formas de poder desplegar todas sus virtudes en este deporte. Y es así que comenzó a recitar conciertos de básquet en las calles. Regresó a Harlem con el objetivo de consolidar la fama en diferentes competencias que se llevaban a cabo en el famoso Rucker Park y en las canchas ubicadas en la calle 98, que luego se la denominó como “Goat Park”. También, brindó espectáculos en partidos realizados en Upper West.

Ahí, compartió momentos con estrellas de la NBA. Un caso fue Kareem Abdul-Jabbar, con quien llegó a tener una amistad. “Era el mejor jugador de la historia de la ciudad de New York. En ese momento no había mucha gente que pudiera hacer cosas con el balón que Earl Manigault podía hacer. Era tan ágil, tan rápido. Solía ​​hacer tantos movimientos innovadores hacia el aro. El básquet era su medio total de expresión”, contó una vez Lew Alcindor.

Por su parte, The GOAT recordó en su momento: “Cuando yo era adolescente, Kareem y yo fuimos muy cercanos. Ambos teníamos el talento y terminamos tomando caminos separados en la vida. El eligió su trayecto, y yo el mío, y pagué por eso”.

Una anécdota increíble de sus gloriosas épocas como jugador callejero se produjo durante un juego correspondiente a la Urban League. Un espectador desafió a Earl Manigault a realizar 20 volcadas de espalda, a cambio de 60 dólares. Finalmente, terminó realizando 36 volcadas de espalda de forma consecutiva.

Pero ese no era la jugada más conocida del oriundo de Charleston, South Carolina. Sino que la más memorable fue la “doble volcada”. El periodista Pete Axthelm describió la doble volcada en su libro llamado “The City Game”: “Ocasionalmente, pasaba por delante de algunos defensores, volcaba la pelota con una mano, la atrapaba con la otra, la levantaba y la metía por el aro por segunda vez antes de regresar a la tierra”.

“Tuve un juego áereo fluido y un juego sobre la tierra que iba a la par. En ese momento, ningún hombre tenía ambas condiciones. No había demasiados muchachos saltando al aro y haciendo volcadas en muchachos altos”, afirmó Earl Manigault. Y agregó: “Probablemente fui el primer jugador en dirigir a los perimetrales desde el suelo hacia el aire. Los llevé de las bandejas débiles hacia las volcadas fuertes”.

LA BATALLA CONTRA LAS DROGAS

El talento deportivo no alejó a The GOAT de su problema con las adicciones. “Podía ir a cualquier parte y conseguir lo que quisiera, incluidas las drogas. Solía ​​ir al East Side y pasar el rato con los hermanos latinos o quedarme en el barrio con los negros. Todo el mundo me conocía. Todos me amaban”, dijo una vez.

Por su parte, Kareem Abdul-Jabbar comentó sobre los inconvenientes de Manigault: “Earl no tenía un gran cariño por la escuela, y algunos de los otros chicos con los que andaba se dirigían a un mal final. Estaban metidos en las drogas, el alcohol y muchas cosas de gángsters. Nunca vi a Earl haciendo nada de eso, porque nuestra relación se basó únicamente en el baloncesto. Pero sí sabía que andaba con ellos. No tenía ningún conocimiento personal de lo que estaba haciendo, pero no pensé que pasaría el rato con ellos y no entendería de qué se trataban. A pesar de la multitud con la que corría, todavía sentía que tenía demasiado talento para no ser parte de un programa universitario”.

En 1969, Earl Manigault sufrió su primera detención porque la policía lo arrestó por posesión de heroína. Luego de haber pasado seis meses en la cárcel, intentó cambiar su vida ayudando a los demás. Su primera proyecto fue reconstruir una cancha callejera para enseñarles básquet a los niños, y que tuvieran una actividad que los ayudara a esquivar los problemas crudos que atravesaba la ciudad.

Además, creó “The Goat Tournament” para juntar a todos los fanáticos de este deporte y disputar un torneo en las calles de Harlem. Ahí llegaron a participar jugadores reconocidos como Mario Elie y Bernard King. Pero esa competencia se dejó de desarrollar durante un tiempo, a raíz de su segunda detención.

En 1977, volvió a ser arrestado después de un intento de robo fallido para conseguir heroína. Pasó dos años en la prisión y decidió después regresar a su ciudad natal de Carolina del Sur, Charleston. Tenía dos hijos, cuya madre nunca se supo. Y Earl Manigault no quería que ellos terminaran de la misma forma, por ende empezó a hacer todo tipo de trabajos para poder darles un futuro mejor.

En 1980, volvió a New York e instaló el retorno de “The Goat Tournament” y otra competición denominada “Walk Away From Drugs“. Esta última tenía la meta principal de alejar a los niños de las drogas, que afectaron la vida de su creador.

UNA PELÍCULA BIOGRÁFICA Y EL FINAL

Don Cheadle
Don Cheadle hizo de The GOAT en “Rebound: The leyend of Earl Manigault” (FOTOGRAFÍA: gentileza Colorlines).

“Rebound: The Legend of Earl “The Goat” Manigault” fue una película que relató su vida, teniendo en cuenta sus virtudes descomunales con la naranja y sus inconvenientes con las adicciones. Don Cheadle, actor famoso de Hollywood, se encargó de meterse en el personaje que hizo posible contar esta historia. Además, participaron actores de primer nivel como James Earl Jones, o jugadores de la NBA como Kareem Abdul-Jabbar y Kevin Garnett.

En la premiere, que se llevó a cabo en 1996, el oriundo de Charleston se presentó al evento y recitó unas palabras. “Lo siento. Defraudé a miles de personas, pero no soy nada falso. Hubo un tiempo en que di a la gente lo que quería que les diera. La película está ahí para que las generaciones jóvenes no tengan que pasar nunca por el calvario que ha sido mi vida”, expresó.

Dos años después, Earl Manigault fue víctima de una insuficiencia cardíaca congestiva que le quitó la vida a sus 58 años, pese a haberse realizado dos operaciones. Su muerte no lo dejó en el olvido, sino que se transformó en un caso que se recuerda diariamente en el mundo del básquet. A pesar de sus problemas con las drogas, fue capaz de encontrar una salida gracias a este deporte tan apasionante. Y a su vez, ofreció conciertos en los partidos que hasta las estrellas de la NBA guardaron en sus memorias.

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