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16/05/1980

La noche que Magic Johnson brilló como centro para ser campeón

Magic Johnson reemplazó a Abdul-Jabbar como centro y ganó su primer anillo de campeón. 42 puntos y 15 rebotes para el 123-107 de Lakers a 76ers.

Magic Johnson actuó como pivote en el sexto juego de las finales de 1980 frente a los Philadelphia 76ers.
Magic ganó cuatro anillos en la NBA y tuvo su primer partido legendario como pivote a pesar de ser un base (FOTOGRAFÍA gentileza Silver Screen and Roll).

Si bien Magic Johnson fue históricamente un base, su primer anillo en la NBA se dio como centro. Tras llegar como una posible leyenda a la NBA, marcó el inicio de su legado en la noche del viernes 16 de mayo de 1980.

Era la noche del sexto juego de las finales entre Los Ángeles Lakers y Philadelphia 76ers. El tándem de Paul Westhead y Pat Riley, entrenador y asistente principal respectivamente del equipo californiano, estaba desesperado. La franquicia no podía contar con Kareem Abdul-Jabbar, quien se había lesionado mientras conectaba su característico skyhook en el quinto punto de la serie. La torcedura de tobillo derecho dejó al centro en condiciones dudosas y el combinado lagunero tenía una ventaja de 3-2. Darle descanso para que recupere y llegue al séptimo encuentro parecía ser el mejor camino.

Westhead tenía una opción natural para reemplazar a Kareem (2,18 mts): Mark Landsberg (2,03 mts). Pero al ver la estatura de este último, apareció otra variante en Magic Johnson (2,06 mts). El base era el tercer jugador más alto del equipo, por detrás de Abdul-Jabbar y Jim Chones (2,08 mts). Así, se presentó como una opción sólida para emparejarse con Darryl Dawkins (2,11 mts). En la previa, tomar este camino daría una altura mayor, aunque cedería una mayor cantidad de rebotes. Por el otro podría contar con cuatro jugadores perimetrales como Michael Cooper, Norm Nixon, Jamaal Wilkes y Magic. Menos altura, pero más goleo y problemas para los rivales en defensa. Johnson acabó siendo la elección de Westhead.

EL PASADO DE MAGIC

Hasta esa noche Magic Johnson nunca había jugado como centro durante un período largo de minutos. El dominio de balón del oriundo de Lansing, Michigan, había marcado su condición natural de armador. Más allá de esto, no era un base tradicional de esa época. A su gran altura se le añadía una interesante noción para ganar rebotes y cerrar defensas.

Promedió 7,7 pelotas ganadas en los tableros durante la fase regular para acompañar 18,0 puntos, 7,3 asistencias y 2,4 robos. Números válidos para ser indiscutiblemente el novato del año y hasta merecer el MVP, que casualmente terminó en las manos de Kareem. Además, tanto en su pasaje por la Universidad de Michigan State como en su primer año en la NBA demostró ser un defensor completo. Leía bien las líneas de pase como también hacía un buen uso del cuerpo. Amedrentaba a los rivales tanto en el perímetro como en la pintura.

Sin embargo, el factor de ser joven rondeaba en la cabeza de Westhead. El base tenía 20 años, era uno de los jugadores más chicos -en términos de edad- y tenía que afrontar un juego decisivo de finales. En frente, estaban el mencionado Dawkins como también el legendario Julius Erving. Con la tranquilidad de tener una posibilidad de cerrar el título en caso de derrota, Johnson fue la elección de Westhead.

EL PARTIDO DE MAGIC

Ni el más optimista iba imaginar lo que sucedió en la única noche de Magic Johnson como centro. 42 puntos, 15 rebotes, siete asistencias, tres robos y una tapa en 47 minutos. Una producción todo terreno para sepultar la historia con un 123-107 en Philadelphia. Lanzó en 23 ocasiones al aro para ser el segundo con más intentos detrás de los 30 de Wilkes (37 tantos y 10 rebotes). Además, controló a Darryl Dawkins (14) y le generó cinco faltas.

El partido se mantuvo parejo durante la primera mitad, pero un 63-47 para la visita liquidó la historia en las segunda parte. Westhead se apoyó sobre el nivelazo de Magic como también envió a Landsberger a la cancha en pequeños lapsos para darle la posibilidad de jugar de armador. Philly no pudo evitar la derrota a pesar de los 27 puntos de Julius Erving.

Una noche histórica que decantó el premio de finales de MVP a favor de Magic Johnson. Kareem Abdul-Jabbar era el candidato a quedarse con el galardón, pero la levantada de nivel del novato cambió la narrativa. Fue su primer partido en la NBA con una mínima de 40 puntos y superó su récord personal de 31 en la fase regular. Hasta ese entonces nunca había tenido un juego con 30 tantos y 13 rebotes o más en la misma noche. Una producción legendaria en el momento exacto para sellar la conquista de los Lakers.

Aquel primer título marcó el inicio de la era del Showtime en la NBA. Los angelinos cerraron los 80s con cuatro títulos (los mejores de la década) y siete apariciones en las finales. Una etapa marcada por el común denominador de Magic Johnson.

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