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Perfiles NBA: Hakeem Olajuwon, un pivote con elegancia

Dream Shake fue una las figuras de la década de 1990, debido a sus interminables recursos para definir en el poste bajo.

Chicago Bulls eligió a Michael Jordan en el tercer puesto del Draft de 1984. Portland Trail Blazers seleccionó a Sam Bowie en el segundo lugar, pero las lesiones lo dejaron afuera después de apenas cuatro años de carrera. Y Houston Rockets aprovechó su primer pick para hacerse con los servicios de Hakeem Olajuwon.

Un tiempo después, el pivote nacido en Lagos, Nigeria, demostró porqué la franquicia texana acertó en incorporarlo en la posición más alta. La cantidad innumerable de movimientos en la pintura lo convirtió en uno de los mejores en el puesto de cinco de todos los tiempos. Además, su jerarquía y capacidad física sirvieron para darle a los Rockets las primeras alegrías de su historia.

Hakeem Abdul Olajuwon llegó a este mundo el 21 de enero de 1963. Su familia tenía un negocio de cemento en la ciudad de Lagos. Siendo el tercero de los seis hijos, el interno africano resaltó la influencia de sus padres a lo largo de su vida. “Me enseñaron a ser honesto, trabajar duro, respetar a los mayores y creer en mí mismo”, expresó.

Su primera incursión en el básquet fue a los 15 años de edad. Antes, se desempeñaba como arquero de fútbol. Pero la oportunidad única llegó cuando su colegio secundario, the Muslim Teachers College, entró a participar de un torneo local. The Dream (uno de sus apodos) capitalizó para transformar la prueba a la carrera en un deporte.

A partir de 1981, se mudó a Estdos Unidos para continuar con su desarrollo deportivo en la Universidad de Houston. Ahí realizó su primera etapa junto con Clyde Drexler. En 1982 llegaron a las semifinales, pero perdieron en el primer juego del Final Four con los North Carolina Tar Heels de Michael Jordan.

En la campaña 1982-83, Olajuwon volvió renovado del verano estadounidense. Es que invirtió ese tiempo en partidos de uno contra uno con Moses Malone, quien ya era una estrella consolidada de la NBA. Sus experiencias con la leyenda le ayudó a conformar el equipo universitario, la era de “Phi Slamma Jamma”. La denominación tenía que ver con las constantes volcadas del elenco.

Hakeem Olajuwon Houston
Hakeem Olajuwon ya empezaba a cautivar desde la Universidad a los fans de Houston (FOTOGRAFÍA: Gentileza Sports Illustrated).

 

Llegaron dos veces a la final del Torneo de la NCAA en 1983 y 1984. Primero cayó ante Carolina del Norte y segundo, ante los Georgetown Hoyas de Patrick Ewing. Pero eso no lo detuvo de lograr marcas impresionantes. En 1983 se quedó con el premio al Mejor Jugador del Final Four del básquet universitario, luego de haber promediado 13,9 unidades, 11,4 tableros y 5,1 bloqueos por partido. Asimismo, al año siguiente cosechó los mejores registros del certamen en rebotes (13,5), tapas (5,6) y porcentajes de tiros de campo (67.5%).

SU CARRERA TOMÓ UN DESPEGUE

Después de tres años brillantes en la Universidad de Houston, Hakeem Olajuwon llegó a la decisión de que era el momento de construir una época gloriosa en la mejor liga del mundo. Y al mismo tiempo, los Rockets obtuvieron la posibilidad de elegir en el primer puesto del Draft de 1984, tras ganarle el sorteo de la moneda a Portland Trail Blazers.

The Dream no dudó sobre su futuro. “Realmente creí que Houston iba a ganar ese sorteo y seleccionar en el primer pick. Y yo quería jugar en Houston, así que tuve que tomar esa decisión (para poder irme temprano), aseguró una vez. Por eso, la franquicia optó por incorporar al interno que deslumbró en los Cougars, dejando de lado a Michael Jordan. Aunque a diferencia de Portland, los texanos no se arrepentirían nunca de la elección.

La llegada del pivote nigeriano renovó las ilusiones en los Rockets. La marca en la temporada anterior había sido de 29 partidos ganados y 53 perdidos. Sin embargo, el interno cambió el rumbo del equipo mediante un registro de 20,6 puntos, 11,9 tableros, 1,4 asistencias, 1,2 robos y 2,7 tapas por juego. Así, finalizaron la campaña 1984-85 con un récord de 48-34, pese a la derrota en la primera ronda de Playoffs ante Utah Jazz. Por otro lado, Hakeem fue convocado al Juego de las Estrellas en el año de novato.

Olajuwon siguió evolucionando a pasos agigantados en la 1985-86. Con una media de 23,5 tantos, 11,5 rebotes, dos pases gol, dos recuperos y 3,4 bloqueos, lideró a su equipo hacia un récord de 51 triunfos y 31 derrotas en la fase regular. Y en la postemporada, Houston Rockets venció a Sacramento Kings por 3-0 y a Denver Nuggets por 4-2 para enfrentarse en las Fnales del Oeste con Los Ángeles Lakers.

The Dream tuvo la oportunidad especial de dejar su mensaje ante los campeones defensores. Y no defraudó, ya que metó 40, 35 y 30 puntos en los últimos tres enfrentamentos de la serie para arrebatarles el trono de Conferencia. “Lo intentamos todo. Le pusimos hasta cuatro defensores. Lo marcamos desde diferentes ángulos. Pero es un gran jugador”, admitió el entrenador Pat Riley en la conferencia de prensa después del séptimo duelo. Desafortunadamente, el conjunto texano no pudo coronar la grandiosa temporada porque cayó en las Finales ante los Boston Celtics de Larry Bird.

En los dos torneos siguientes, el interno de origen africano compartió los últimos momentos con Ralph Sampson, Mejor Rookie de 1984. En ese tiempo, se encargó de la racha que terminó siendo de seis apariciones consecutivas en el Juego de las Estrellas. Pero en 1988 ocurrió el cierre de una era memorable. Luego de cuatro años en el plantel, Sampson fue traspasado a Golden State Warriors como consecuencia de las intermniables lesiones en ambas rodillas.

EL LÍDER SUPREMO

Para la 1988-89, hubo también un cambio fundamental en el banco. Don Chaney asumió como entrenador en lugar de Bill Fitch. Esto significó un antes y después en la carrera de Hakeem Olajuwon, ya que se convirtió en el principal referente de juego de Houston Rockets.

Little Moses, otro de sus apodos, aprovechó la ocasión al máximo y se convirtió en el máximo y reboteador de la competencia. Su promedio fue de 24,8 puntos, 13,5 rebotes, 1,8 asistencias, 2,6 robos y 3,4 tapas por compromiso. Además, estuvo incluido tanto en el Mejor Quinteto del certamen como en el Mejor Quinteto Defensivo.

En la 1989-90, el pivote repitió el mejor registro de tableros de la competición (14 por partido) y la inclusión dentro del Mejor Quinteto Defensivo. También, cosechó la mejor marca de bloqueos del torneo con 4,8. Y como si esto fuera poco, realizó uno de esos partidos que parece imposible de hacer. El 29 de marzo de 1990, finalizó con 18 unidades, 16 tableros, diez pases gol y once bloqueos en el triunfo sobre Milwaukee Bucks.

Sin embargo, los resultados colectivos no fueron los mejores. Es que el conjunto texano culminó la primera etapa con marca de 41-41 y perdió en primera ronda con Los Ángeles Lakers. La historia se repitió en la primera instancia de la postemporada de 1991, frente al mismo rival. Y para la 1991-92, Houston se perdió los Playoffs por primera vez después de ocho apariciones seguidas.

A la par, Hakeem atravesó diferentes problemas físicos. En la 1990-91 pudo jugar apenas 52 encuentros debido a una fractura en los huesos que rodean al globo ocular. Una campaña después, padeció irregularidades en el latido del corazón que le obligó a perderse una parte del certamen.

LA DINASTÍA INOLVIDABLE

Los Rockets necesitaban renovar las ilusiones para la 1992-93. Para eso, ya habían contratado a Rudy Tamjanovich como nuevo entrenador. La llegada del nuevo DT surgió al mismo tiempo de la mejora progresiva de Hakeem Olajuwon. A pesar de haber superado la barrera de los 30 años, volvió a incrementar los números a un nivel que había llegado anteriormente.

Por un lado, concluyó la fase regular con una media de 4,2 tapas por juego. Por el otro, aumentó su registro a 26,1 puntos, 13 rebotes, 3,5 asistencias y 1,8 recuperos por aparición. Esto le permitió volver a estar dentro del Mejor Quinteto y Mejor Quinteto Defensivo. Además, recibió su primer premio al Mejor Defensor de la temporada.

Nuevamente se ajudicó los hitos individuales en la 1993-94, y le agregó el espcial trofeo al Jugador Más Valioso de la campaña. Pero le añadió eso la conquista más deseada desde que arrancó su sueño basquetbolístico desde los 15 años. Para ese certamen, Michael Jordan había anunciado su primer retiro de la NBA. Por ende, el elenco de Rudy Tamjanovich supo que ese era el momento.

El camino en los Playoffs inició con un 3-1 contundente a los Portland Trail Blazers de Clyde Drexler, ex compañero de Olajuwon en la Universidad de Houston. Luego, los texanos derrotaron en la segunda ronda a los Phoenix Suns de Charles Barkley por 4 a 3. Y a continuación, se impusieron ante el Utah Jazz de John Stockton y Karl Malone por 4 a 1, con el fin de lograr el primer campeonato de Conferencia.

Y la historia no quedó ahí, sino que los Rockets supieron encarar las Finales con los New York Knicks de Patrick Ewing. Hakeem Olajuwon demostró en la instancia más importante el motivo por el cual comenzó a ser apodado “Dream Shake” en esa campaña. Su promedio en la serie definitiva fue de 29,1 tantos, 9,1 rebotes y 3,8 bloqueos. También, realizó un tapón trascendental en el cierre del sexto encuentro, negando así que el tiro de tres de John Starks favorezca a los de la Gran Manzana. De esta manera, el número 1 del Draft de 1984 levantó el primer trofeo Larry O’Brien de su carrera y se quedó con el trofeo al MVP de las Finales.

Sin embargo, el oriundo de Lagos, Nigeria, siguió desarrollando su juego como si fuera un vino que mejora con el correr del tiempo. El interno sostuvo su alto nivel de juego en la 1994-95, anotando 27,8 unidades, capturando 10,8 tableros, entregando 3,5 pases gol, recuperando 1,8 balones y tapando 3,7 lanzamientos. Su intención era defender el título, capitalizando el hecho de que Michael Jordan recién estaba regresando a la actividad.

A su vez, tuvo una buena noticia que le hacía retornar a los viejos tiempos. Clyde Drexler fue traspasado de Portland a Houston, con el objetivo de volver a encontrarse con el pivote con el que compartió momentos inolvidables en la Universidad. The Glyde le dio un plus al equipo que le ayudó a volver a consagrarse en la competencia, por medio de su jerarquía, experiencia y habilidades anotadoras y pasadoras que lo mostraban como un base de élite.

Primero, los de Rudy Tamjanovich superaron a Utah Jazz por 4 a 2, luego vencieron a Phoenix Suns por 4 a 3. En las Finales del Oeste tuvieron que medirse con los San Antono Spurs de David Robinson. Pero Olajuwon desplegó toda su artillería para comandar a su equipo hacia otro campeonato de la región con 35,5 tantos, ganando así el clásico texano por 4-2. Y su rendimiento no sufrió ningún tipo de merma en las Finales. Encestando 23,8, bajando 11,5 y entregando 5,5, derrotó al Orlando Magic de Shaquille O’Neal por 4-0 para consumar el bicampeonato. Asimismo, se adjudicó el trofeo al Jugador Más Valioso de las Finales.

EL DESENLACE

Luego de los dos anillos, Hakeem Olajuwon permaneció en Houston Rockets por seis campañas. En los dos torneos siguientes, el nacido en Nigeria conservó una producción sobresaliente para estirar la racha a seis participaciones consecutivas en el All Star Game. También, la franquicia fichó a Charles Barkley para la 1996-97, en el afán de seguir compitiendo al máximo nivel.

De todos modos, el proyecto no salió de forma ideal. Houston perdió en las Finales de Conferencia de 1997, ya que Utah Jazz tuvo la posibilidad de vengarse con John Stockton y Karl Malone a la cabeza. Barkley continuó en la franquicia hasta 2000. De hecho, el conjunto texano incorporó a Scottie Pippen para la 1998-99. No obstante, los esfuerzos no bastaron para lograr metas superiores a la de la clasificación a postemporada.

Encima, Charles se retiró en 2000, al término de un certamen en el cual los Rockets perdieron la seguidilla de siete apariciones en Playoffs. Y el desempeño de Olajuwon empezó a caer. Gran parte tuvo que ver las lesiones, ya que le obligaron a quedar por debajo de las 58 presencias en fase regular, desde 1998 hasta 2001. La franquicia entró en un proceso de reconstrucción a partir de la 2001-02, y Dream Shake tomó otro camino.

La última temporada de su carrera fue en Toronto Raptors, un equipo que estaba en los inicios de su historia en la liga. Fue muy raro ver al número 1 del Draft de 1984 en un elenco diferente al de los Rockets. Y esa anécdota no cambió, debido a que en 2002 tomó la decisión de colgar las zapatillas. Pero el reconocimiento de Houston llegó en 2006, ya que se presentó una estatua de uno de los mejores centros de todos los tiempos en las afueras del Toyota Center. Dos años después, se ganó un lugar en el prestigioso Salón de la Fama.

EN LA LISTA

El martes 19 de octubre de 2021, la NBA anunció a los 75 mejores jugadores de todos los tiempos como motivo del aniversario de los 75 años de la creación de la liga. Hakeem Olajuwon sacó boleto para subirse a ese tren de jugadores legendarios y ubicarse en el Olimpo de la mejor competencia del mundo.

En 18 años de carrera, Dream Shake exprimió todo su talento, físico, profesionalismo, compromiso y liderazgo para justificar su posición en el Draft. Fue el número uno de 1984, quedando dos peldaños más arriba que Michael Jordan. Y lo demostró con dos campeonatos, dos premios al MVP de las Finales (ambos en 1994 y 1995), un trofeo al Jugador Más Valioso de la campaña (1994), 12 apariciones en el Juego de las Estrellas (1985 a 1990 y 1992 a 1997), seis inclusiones en el Mejor Quinteto (1987 a 1989, 1993, 1994 y 1997), dos premios al Mejor Defensivo (1993 y 1994), cinco inclusiones en el Mejor Quinteto Defensivo (1987, 1988, 1990, 1993 y 1994), y la presencia en el Mejor Quinteto de Rookies de 1985.

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