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Perfiles NBA: Pete Maravich, un adelantado a su época

Pistol Pete fue una de primeras figuras que se lucieron en puestos exteriores, desafiando a los jugadores más altos que dominaban en los '70.

Pete Maravich Jazz

En la década de 1970, la NBA seguía teniendo como protagonistas en su gran mayoría a jugadores que dominaban el juego interior. Pero a partir de ahí, empezaron a aparecer nombres que comenzaron a captar la atención del público hacia el perímetro. Pete Maravich fue uno de los responsables de ese punto de partida hacia es revolución de los exteriores.

Ya desde el básquet secundario, llevaba el apodo de “Pistol Pete” por sostener el balón previo al lanzamiento como si estuviera sujetando un revólver. Su estilo lujoso y elegante con la pelota le permitió estampar su nombre en la historia grande de la mejor liga del mundo. Así como también a nivel secundario.

Peter Maravich nació el 22 de junio de 1947 en Aliquippa, Pensilvania. Su madre era Helen Gravor Maravich y su padre, Press Maravich, entrenador de básquet. Dirigió a Clemson University y North Carolina State University. Y también, dedicó tiempo para guiar a su hijo en los entrenamientos. Desde los primeros años, le inculcó la disciplina en las prácticas y la perseverancia en el juego, sin emportar los tiros fallados.

Pete arrancó en Daniel High School hasta la mudanza de la familia a Carolina del Norte, para el trabajo de su papá. Luego pasó por Needham B. Broughton High School y Edwards Military Institute. Fue una etapa de constantes cambios de colegio. Sin embargo, la siguiente parada le ofrecería estabilidad, comodidad y el salto único hacia el estrellato, aún sin ser la NBA.

UNA ESTADÍA PARA EL RECUERDO

Maravich eligió integrarse a Luisiana State University (LSU) en 1967. Uno de los principales motivos era que su padre, Press Maravich, había tomado el cargo de entrenador en jefe de ese mismo equipo. De esa manera, pudo continuar alimentando la estrecha relación de padre-hijo y no dejar de recibir exigencias motivacionales que lo ayudaban a usar el dolor y la frustración como combustibles especiales.

Tuvo que esperar una temporada para poder debutar con su nuevo equipo, ya que la NCAA tenía en esa época una regla que prohibía a los basquetbolistas empezar a jugar en el primer año de la universidad. Pero desde la campaña 1967-68, inició una aventura de tres temporadas que ya lo catapultó como leyenda del deporte estadounidense.

Los partidos de la División I generaron un aumento exponencial de espectadores. Y eso se debía a que Pistol Pete deleitaba con su exquisito control del balón, sus pases quirúrgicos y su capacidad anotadora. De hecho, era capaz de ejecutar lanzamientos de larga distancia, pese a que todavía no existía la línea de tres puntos en aquella era.

Su efectividad y dominio de la competición le ayudó a firmar números monstruosos. En la 1967-68 encestó un total de 1138 tantos, en la 1968-69 convirtió 1148 y en la 1969-70, 1381. Esto le permitió acumular 3667 puntos, lo cual lo hizo transformarse en el jugador con la mejor marca en la historia de la NCAA.

Además de su capacidad para conducir la bola, la estrella de las medias caídas era un gran tirador. Aunque Maravich jugó antes de que los estudiantes de primer año fueran elegibles para el equipo universitario y antes de que se estableciera el tiro de tres puntos, le encantaba disparar desde larga distancia”, contó Bob Carter, periodista estadounidense que era redactor de ESPN.

Tampoco se puede dejar de lado los promedios por partido. Pete Maravich llegó a registrar 43,8 unidades en su primera campaña, 44,2 en la segunda y 44,5 en la tercera. Lo que dio un total de 44,2 puntos por encuentro, en tres torneos universitarios. Y sin la implementación de los triples, por lo tanto se trata de una auténtica locura.

“Dale Brown, quien lo dirigió en LSU, dijo que calculó en los mapas de tiro de Maravich y descubrió que, con la línea de triples, hubiera promediado 13 triples convertidos por juego y 57 puntos. Ese tipo era increíble”, explicó una vez en una entrevista Bill Walton, histórico jugador de Portland Trail Blazers y Boston Celtics.

TRANSPORTANDO SU ARTILLERÍA

Pistol Pete tomó la iniciativa de arrancar su carrera NBA a partir de 1970. Su primer equipo fue Atlanta Hawks, debido a que se hizo con sus servicios en el tercer puesto del Draft. La franquicia se había mudado dos años antes a la ciudad de Georgia (1968), luego de haber estado 13 años en Saint Louis (1955 a 1968). En dicho lugar obtuvieron el único campeonato de su historia en 1958.

La franquicia estaba renovando su imagen cuando se produjo el arribo de Maravich. Sin embargo, su selección le trajo buenos resultados y la convocatoria de muchos aficionados para ver al joven oriundo de Pensilvania. En sus cuatro años de estadía en Atlanta, promedió 24,3 puntos, 4,2 rebotes, 5,6 asistencias y 1,5 robos por partido. También, estuvo incluido dentro del Mejor Quinteto de Novatos de la 1970-71.

Pete Maravich Atlanta
Atlanta Hawks, anfitrión de los primeros espectáculos de Pistol Pete (FOTOGRAFÍA: Gentileza Getty Images).

Los Hawks se clasificaron a Playoffs en los primeros tres años de Pete. No obstante, no pudieron superar la primera ronda de la postemporada. Y en la cuarta campaña (1973-74), las irregularidades provocaron que el equipo concluyera la fase regular con récord negativo (35-47), y por ende no se presentaran en la siguiente instancia.

Pero en la quinta temporada hubo cambios sumamente significativos. Pete Maravich fue incluido en un canje que lo envió a New Orleans Jazz, una franquicia que recién empezaba su historia en la mejor liga del mundo. Arribó en 1974 como parte de la expansión que realizó la NBA en ese mismo año.

Los primeros cinco años de los Jazz (antes de la mudanza a Utah) fueron en dicha ciudad del estado de Luisiana. Y Pistol Pete se encargó de ubicar al conjunto en el mapa de la competición.

DIRIGIENDO LA ORQUESTA

Arrancar a jugar la NBA no es un desafío fácil para ninguna franquicia. Y a eso, se le suma el hecho de que tener que luchar contra equipos, cuyas sedes se encuentran en las ciudades más populares de Estados Unidos. New Orleans Jazz tuvo la complicada tarea de consolidarse en la competencia, dentro de un mercado chico.

Pero contaban con una ventaja a su favor, y se llamaba Pete Maravich. El oriundo de Pensilvania se sintió más cómodo en su nuevo elenco, ya que tenía el rol de principal figura del plantel. Algo diferente a lo que pasaba en Atlanta Hawks, donde ya habían nombres rutilantes a su lado (Walt Bellamy, Lou Hudson).

Pistol Pete tuvo la meta de que New Orleans hiciera ruido en la mejor liga del mundo. Y vaya que lo hizo, no tuvo problema en tomar la batuta y empezar a entonar las primeras notas del concierto. El primer torneo (1974-75) quedó en el olvido, pero la revolución empezó a rodarse en la 1975-76. A pesar de que no clasificaron a Playoffs, Maravich dejó en claro que tenía las condiciones para ser el líder de un equipo. Es que fue incluido dentro del Mejor Quinteto del certamen tras promediar 25,9 unidades, 4,8 tableros, 5,4 pases gol y 1,4 recuperos por encuentro.

Y en la 1976-77, volvió a mostrar lo que era capaz de hacer en Luisiana State University. Los aficionados hacían todo lo posible para verlo jugar, ya que su visión de juego, sus movimientos innumerables con la pelota, sus pases deliciosos lo convertían en un adelantado de su época. El espectáculo y disfrute del deporte se transformaron en una realidad en la NBA, y en gran parte gracias a las producciones del número 7 de New Orleans.

Sus registros fueron alucinantes, tal como estaba acostumbrado en su época como jugador universitario. Culminó la temporada como el máximo anotador, con una media de 31,1 puntos. Y como si esto fuera poco, derribó la barrera de los 40 tantos en 13 encuentros y la de los 50 en cuatro ocasiones. Todo esto lo complementó con 5,1 rebotes, 5,4 asistencias y 1,2 robos.

Asimismo, logró el tercer mejor récord de puntos en un solo partido de la época. El 25 de febrero de 1977 le anotó 68 a los New York Knicks, quedando así en el podio de esa lista. Los únicos que lo superaban en ese rubro eran Wilt Chamberlain y Elgin Baylor, quien lo dirigió durante su legendario paso por el conjunto de Luisiana. “Fue fenomenal”, dijo el coach del elenco de la Gran Manzana, Red Holzman.

Por su parte, Maravich fue autocrítico con su performance. “Podría haber encestado más. Erré muchos tiros fáciles en el arranque del partido”, manifestó. Demostraba frecuentemente su intención de mejorar, de ser aún más de lo que exhibía dentro de la cancha. Pero los fans no le reprochaban, sino que lo idiolatraban por lo que consiguió en el mismísimo estado de Luisiana. Tanto a nivel universitario como profesional.

UN DESENLACE INJUSTO

Las últimas tres campañas de la NBA fueron muy accidentadas para Pete Maravich. Es que las lesiones en ambas rodillas le prohibieron mantener ese sobresaliente nivel de juego. Si bien siguió teniendo apariciones en el All Star Game, estuvo presente en apenas 50 compromisos de la 1977-78 y 49 de la 1978-79.

Para la fase regular 1979-80, los Jazz se mudaron a Utah con el fin de encontrar un nuevo amanecer. Pero Pistol Pete pudo disputar apenas 17 encuentros de esa nueva era, ya que la franquicia lo cortó en el mercado de traspasos. Boston Celtics decidió hacrse con sus servicios por el resto del certamen, desginándole un rol específico en la banca de un plantel comandado por un novato que ya era referente (Larry Bird). Los de Massachusetts llegaron a Playoffs con una marca de 61 victorias y 21 derrotas, aunque hayan caído en las Finales del Este ante Philadelphia 76ers.

Luego de aquel torneo, Pete Maravich colgó las zapatillas como consecuencia de las interminables dificultades físicas. Sin embargo, su carrera de diez años no fue en vano porque fue reconocido merecidamente por las franquicias que lo tuvieron en sus respectivas plantillas. Atlanta Hawks retiró la número 44, mientras que Utah Jazz hizo lo mismo con la número 7. New Orleans, donde era considerado un emblema, tuvo la oportunidad de retirar la misma casaca que los de Salt Lake City en el siglo XXI, cuando la ciudad volvió a tener un equipo NBA.

En tanto, el Salón de la Fama le hizo un lugar en 1987, lo cual fue un hecho trascendental para el oriundo de Pensilvania. Es que pudo saborear un prestigioso homenaje como tributo a su enorme paso por la liga norteamericana.

LO QUE NO SE QUERÍA CONTAR

El 5 de enero de 1988, Pete Maravich fue a jugar un partido de básquet al gimnasio de First Church of the Nazarene, en Pasadena, California. Se encontraba en la ciudad en ese momento para rodar una película de su vida. A su vez, estaba capitalizando su tiempo post-retiro para sumergirse en las creencias religiosas y dedicarse a las prácticas del cristianismo.

Sin embargo, un hecho trágico y doloroso surgió mientras disputaba ese partido amistoso. Un ataque cardíaco lo hizo caerse en plena acción. Inmediatamente, fue derivado al hospital St. Luke de Pasadena para que pudiera ser revidido. Pero no pudo sobrevivir, pese a los esfuerzos del personal médico en dicho hospital.

“Maravich se estaba yendo hacia el otro costado cuando se cayó de manera sorpresiva. Estaba jugando muy tranquilo, pero sufrió el colapso y cayó. Nos dimos cuenta de inmediato de que era muy severo. Estoy seguro de que probablemente tuvo un ataque cardíaco”, dijo una vez a Los Angeles Times Gary Lydick, una de las personas que participó del partido.

Automáticamente, las nubes grises se situaron en lo más alto del cielo en que habitaban sus familiares, amigos, ex-compañeros y representantes de la NBA. Esas nubes indicaban la señal de luto, porque la muerte de Pistol Pete generó un golpe tan hondo que nunca se pudo cicatrizar. Y tan solo tenía 40 años de edad.

“Fue un jugador realmente único que incorporó emoción y estilo a la liga en un momento en que la NBA realmente lo necesitaba. Es una verdadera tragedia. Era un tipo tan religioso, y estaba muy consciente del cuidado de la salud”, expresó Jerry West, símbolo de Los Angeles Lakers y la NBA.

EL RECUERDO INDELEBLE

La tristeza de su fallecimiento repentino no cesará. Pero tampoco desaparecerán las memorias de sus actuaciones dentro del parquet. Era un perimetral que demostró ser uno de los primeros en cambiar el juego dominado por los interiores. Aún sin la línea de tres puntos.

Por eso, la NBA lo recordó una vez más en el aniversario 75 de la creación de la liga. El martes 19 de octubre, cuando inició la fase regular 2021-22, la organización estadounidense anunció la votación final a los 75 mejores jugadores de todos los tiempos. Y Pistol Pete estuvo dentro de esa nómina, por realizar jugadas maravillosas con Atlanta Hawks, Boston Celtics, New Orleans y Utah Jazz.

Tampoco hay que dejar de lado sus andanzas en Luisiana State Univrersity, que se inmortalizaron en récords inquebrantables hasta el día de hoy. Durante su carrera fue cinco veces All Star (1973, 1974, 1977 a 1979), integró dos Quinetos Ideales del Año (1976 y 1977), fue el máximo anotador de la NBA en 1997 y tres veces en la NCAA (1968 a 1970). Así como también recibió dos premios al National College Player of the Year (1969 y 1970).

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