Boston vivió una noche especial en el TD Garden. Los Celtics cortaron la racha de 12 victorias consecutivas del Thunder con una remontada que tuvo un nombre propio: Jaylen Brown. El escolta anotó 31 puntos, capturó 8 rebotes y distribuyó 8 asistencias para liderar a los campeones defensores ante el mejor equipo de la NBA esta temporada. Fue un partido que tenía todos los condimentos de una potencial final anticipada, y Brown se aseguró de que su equipo se llevara los honores en esta batalla de titanes.
El resultado final de 119-109 a favor de Boston no refleja del todo la intensidad y las idas y vueltas que tuvo este encuentro. Oklahoma City llegaba con un récord dominante, liderando tanto la Conferencia Oeste como toda la liga, mientras que los Celtics ostentaban la segunda mejor marca del Este. Esta fue la primera victoria de Boston contra un equipo con más de 40 triunfos sobre .500 desde el 8 de marzo de 2017, cuando derrotaron a los Warriors de Golden State. Un dato que dimensiona la magnitud de este triunfo.
El Thunder salió decidido a extender su racha ganadora y dominó el primer cuarto, llegando a tener una ventaja de 11 puntos. Pero los Celtics respondieron con un parcial demoledor de 29-15 en el segundo período que les permitió tomar su primera ventaja de la noche, 49-46. Ahí empezó a gestarse la remontada que terminaría rompiendo la imbatibilidad de Oklahoma City.
El tercer cuarto de Jaylen Brown que cambió todo
Si hay que marcar un momento bisagra en este partido, fue el tercer cuarto. Brown anotó 14 de sus 31 puntos en ese período decisivo, destrozando cualquier intento del Thunder por retomar el control del encuentro. Su explosión ofensiva permitió que Boston se fuera al último cuarto con ventaja de 88-83, una diferencia que terminó siendo fundamental.
La actuación de Brown no solo fue determinante para el resultado, sino también histórica para la franquicia. Con esta performance, alcanzó su partido número 33 con 30 puntos o más en la temporada, igualando a Paul Pierce en el quinto lugar de la historia de los Celtics en una sola campaña. Es un número impresionante que habla de la consistencia y el nivel que está mostrando el escolta en esta temporada. Y en lo más alto de esa lista histórica está, curiosamente, su compañero de equipo Jayson Tatum.
Hablando de Tatum, el alero tuvo una noche de redención después de dos presentaciones irregulares consecutivas. Contribuyó con 19 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias, mostrando que cuando ambas estrellas están enchufadas, los Celtics son prácticamente imparables. Esta victoria permitió a Boston dividir la serie de temporada regular contra el Thunder, empatando 1-1 en los enfrentamientos entre los dos últimos campeones de la NBA.
Shai no alcanzó para el Thunder
Del lado de Oklahoma City, Shai Gilgeous-Alexander hizo todo lo posible para mantener viva la racha. El base canadiense lideró a su equipo con 33 puntos y 8 asistencias, alcanzando su séptimo partido consecutivo anotando 30 o más contra Boston. Esta es la racha más larga de un jugador contra los Celtics desde que LeBron James encadenó nueve encuentros seguidos entre 2004 y 2008. Números estratosféricos que, sin embargo, no fueron suficientes.
El problema para el Thunder estuvo en las segundas oportunidades y en el perímetro. Oklahoma City fue superado 19-2 en puntos de segunda chance, una diferencia abismal que refleja el dominio de los Celtics en los rebotes y en la intensidad defensiva. Además, solo convirtieron 12 de 37 intentos desde la línea de tres puntos, un 32% que está muy por debajo de lo que necesita un equipo de élite para ganar partidos de este calibre.
Lu Dort aportó 14 puntos en un rol secundario, mientras que Jalen Williams apenas sumó 7 unidades en su segundo partido de regreso tras una ausencia de 16 encuentros por una lesión en el tendón de la corva. La falta de ritmo de Williams se notó, y seguramente necesitará más tiempo para volver a su mejor nivel.
Este encuentro tuvo un condimento especial porque hace dos semanas se habían enfrentado en Oklahoma City, con victoria del Thunder por apenas dos puntos. Pero aquel partido no contó con varios titulares de ambos lados. Boston no tuvo a Tatum (en rehabilitación de tendón de Aquiles), Derrick White (contusión en rodilla derecha) y Nikola Vucevic (dedo), mientras que el Thunder jugó sin Williams (tendón de la corva) e Isaiah Hartenstein (contusión en pantorrilla izquierda). El miércoles, con excepción de Vucevic que volvió a quedarse fuera, todos los demás estuvieron disponibles, lo que le dio a este duelo el sabor de un verdadero enfrentamiento entre dos contendientes al título.
En el último cuarto, Boston extendió su ventaja hasta 14 puntos, pero Oklahoma City no se rindió y llegó a ponerse a seis con 1:30 por jugar. Ahí apareció nuevamente Brown con una bandeja clave, seguida de dos tiros libres de Derrick White que sellaron el triunfo de los campeones defensores. La remontada de los Celtics quedó consumada, y la primera derrota del Thunder desde el 25 de febrero era una realidad.
De cara al futuro, este tipo de victorias son las que construyen confianza de cara a los playoffs. Boston demostró que puede vencer al mejor equipo de la liga cuando más importa, y Brown dejó en claro que está en un nivel superlativo. Para Oklahoma City, perder la racha no es necesariamente malo si sirve como llamado de atención sobre aspectos a mejorar, especialmente en el rebote y la eficiencia desde el perímetro. Lo que quedó claro es que si estos dos equipos se vuelven a encontrar en junio, el espectáculo está garantizado.