La temporada de los Lakers acaba de complicarse de manera brutal. Luka Doncic, la gran estrella eslovena del equipo, tuvo que abandonar el partido del jueves ante el Thunder en Oklahoma City por una distensión en el isquiotibial izquierdo, en lo que fue una noche para el olvido que terminó con una paliza de 139-96. El base se someterá este viernes a una resonancia magnética para determinar el alcance real de la lesión, justo cuando la temporada regular entra en su recta final.
El maldito femoral.
A dos semanas de que empiece los playoffs.
Chao. pic.twitter.com/b6iCdrHNMT
— The Night MVP (@TheNightMVP) April 3, 2026
La imagen fue desgarradora. A mitad del tercer cuarto, Doncic plantó su pierna izquierda mientras driblaba contra Jalen Williams cuando su isquiotibial se contrajo de golpe. El esloveno se dobló del dolor, luego se tiró en la línea de fondo y se cubrió el rostro con las manos cuando los Lakers pidieron tiempo muerto. Aunque pudo caminar por su propio pie hacia el vestuario, lo hizo con evidentes dificultades, con 7:39 restantes en el tercer período y su equipo perdiendo 90-58.
La frustración era palpable. Doncic salió de la cancha con la cabeza gacha, tironeando el cuello de su camiseta como si quisiera arrancársela de bronca. Después recibió tratamiento, se puso una manga protectora en el isquiotibial izquierdo y salió cojeando del vestuario rumbo al autobús del equipo que los llevaría al aeropuerto para volar a Dallas. No habló con la prensa.
No es la primera vez en la temporada
Lo que más preocupa es que esta no es una lesión nueva para Luka. Ya en febrero se perdió cuatro partidos previos al All-Star Weekend por una distensión en el mismo isquiotibial izquierdo. De hecho, su participación en el Juego de Estrellas fue apenas testimonial mientras seguía recuperándose de aquel problema. Ahora la historia se repite en el peor momento posible.
JJ Redick, entrenador de los Lakers, explicó después del partido que Doncic había recibido tratamiento en el isquiotibial durante el entretiempo y que el cuerpo médico le dio luz verde para seguir jugando. «Lo revisamos. Recibió trabajo. Fue autorizado. Quiero decir, no vamos a poner a un jugador en riesgo», afirmó Redick, aunque los hechos demostraron que el problema no estaba del todo resuelto.
La realidad es que Doncic ya había sentido molestias sobre el final de la primera mitad. Cuando volvió a la cancha en el tercer cuarto, el isquiotibial no aguantó. La decisión de dejarlo jugar ahora genera preguntas inevitables sobre el manejo de la lesión, especialmente considerando su historial reciente con la misma dolencia.
El MVP en riesgo y la elegibilidad en juego
Más allá de la lesión en sí, las implicaciones para Doncic son enormes. Este partido contra el Thunder estaba marcado en rojo en el calendario porque enfrentaba directamente a dos de los principales candidatos al MVP: el propio Luka y Shai Gilgeous-Alexander, el vigente ganador del premio. El duelo no pudo ser más desigual. Mientras Gilgeous-Alexander dominó con 28 puntos, 7 rebotes, 7 asistencias y solo una pérdida en tres cuartos, Doncic apenas anotó 12 puntos con 3 de 10 en tiros de campo (1 de 7 en triples), 4 rebotes, 7 asistencias y 6 pérdidas.
Los Lakers fueron superados por 25 puntos en los 26 minutos que Doncic estuvo en cancha. Un desastre total que probablemente dejó una marca negativa en cualquier votante del MVP que estuviera mirando.
Pero hay algo aún más grave. Este fue el partido número 64 de Doncic en la temporada, y para ser elegible a los premios de fin de temporada, un jugador debe disputar al menos 65 encuentros. A los Lakers les quedan solo cinco partidos. Si la resonancia magnética revela que Doncic debe perderse más de un juego, no solo se quedará afuera de la pelea por el MVP, sino que directamente no calificará para el premio.
Existe una excepción para jugadores que alcancen 62 partidos y hayan disputado al menos el 85% de los juegos de su equipo al momento de sufrir una lesión que termine su temporada. Pero Doncic ha jugado 64 de 77 partidos de los Lakers, apenas el 83%. No alcanza. Además, para que aplique la excepción, un médico designado conjuntamente por la NBA y la asociación de jugadores debe determinar que es sustancialmente más probable que el jugador no pueda jugar hasta el 31 de mayo. Por ahora, nada indica que la lesión de Luka sea tan grave.
LeBron James, su compañero, expresó la preocupación de todo el vestuario: «En este punto, en esta coyuntura de la temporada, es lo último que querés ver. Cuando tenés un candidato al MVP en tu equipo, lo último que querés ver es que alguien caiga con una lesión en el isquiotibial… Así que, rezar por lo mejor, seguro, y una pronta recuperación».
Marzo brillante, abril catastrófico
El contraste es brutal. Los Lakers venían de un marzo espectacular, con récord de 15-2, y Doncic había sido nombrado Jugador del Mes de la Conferencia Oeste después de promediar 37.5 puntos, 8.0 rebotes, 7.4 asistencias y 2.3 robos. La derrota ante el Thunder representa un golpe durísimo no solo por el marcador sino por todo lo que implica para las aspiraciones del equipo y su figura.
Ahora todo depende de lo que diga esa resonancia magnética del viernes. Si Doncic puede volver rápido, todavía tiene chances matemáticas de alcanzar los 65 partidos y mantener viva su candidatura al MVP. Si la lesión lo margina por más tiempo, no solo se quedará afuera de la pelea por el premio individual más importante, sino que dejará a los Lakers tambaleando justo cuando necesitan estar en su mejor momento.
La temporada de Luka Doncic, tan brillante hace apenas unos días, pende de un hilo. Y todo por ese maldito isquiotibial izquierdo que vuelve a traicionarlo en el peor momento posible.