Kon Knueppel sigue escribiendo su nombre en los libros de historia de Charlotte. El rookie sensación de los Hornets estableció un nuevo récord de franquicia al conectar su triple número 261 de la temporada en la victoria por 127-107 ante Phoenix Suns, superando la marca de 260 que Kemba Walker había establecido en la campaña 2018-19.
La noche del jueves fue de celebración pura en Charlotte. Knueppel necesitaba apenas cuatro triples para romper el récord histórico, y aunque la presión estuvo presente durante todo el partido, el alero seleccionado en el cuarto puesto del draft cumplió con creces. El entrenador Charles Lee no pudo contener su emoción y lo recibió en la conferencia de prensa posjuego con una botella de agua en la cabeza antes de abrazarlo.
Kon Knueppel now owns the franchise single-season 3PM record
It’s only the beginning for Kon🔥 pic.twitter.com/tRV44NAOCS
— FanDuel (@FanDuel) April 3, 2026
El momento definitivo llegó al final de una secuencia ofensiva frenética, cuando Grant Williams lo encontró en la esquina izquierda y Knueppel no perdonó. El triple cayó limpio, desatando la locura en el estadio y sellando una noche histórica para un jugador que, apenas meses atrás, no estaba seguro de cómo sería recibido en la NBA.
La presión del momento y el apoyo de la gente
Conseguir el tercero de los cuatro triples necesarios fue relativamente sencillo para Knueppel, quien lo anotó al final del tercer cuarto. Pero ahí empezó el verdadero desafío mental. Con dos oportunidades claras en el último período, el rookie no pudo conectar, y cada vez que se preparaba para lanzar, toda la arena se ponía de pie en anticipación. Los gemidos de decepción tras cada fallo resonaban por todo el recinto.
«Definitivamente lo sentís», admitió Knueppel sobre la presión del público. «Hace que los que entran sean realmente, realmente dulces, pero también es bastante reconfortante como tirador cuando los que fallás el público hace un ‘ooooh’ audible. Eso es reconfortante como tirador porque los fans creen que cada tiro que tomás va a entrar».
LaMelo Ball pouring water on Kon Knueppel. 🤣
The Hornets congratulate Kon on breaking the single-season 3PM franchise record. 👏 pic.twitter.com/a94vF7QOTe
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Esta capacidad para manejar la presión no es casualidad. Knueppel lidera toda la NBA con 261 triples conectados en la temporada, una cifra que ya le había permitido romper el récord de novatos de la liga que anteriormente pertenecía a Keegan Murray de Sacramento Kings. Ahora, el joven está enfrascado en una batalla cerrada con Cooper Flagg de Dallas Mavericks por el premio al Rookie del Año, un reconocimiento que parecía impensable para él hace unos meses.
De las dudas al estrellato instantáneo
La confianza que exhibe Knueppel hoy contrasta notablemente con sus propias inseguridades iniciales. El alero confesó que sintió que no jugó bien en la temporada baja tras ser seleccionado cuarto por Charlotte Hornets en el draft, lo que generó dudas sobre su capacidad para adaptarse al nivel de la NBA.
«Creo que tal vez he superado un poco mis propias expectativas», reconoció con honestidad. Todo cambió cuando llegó al campo de entrenamiento y fue nombrado titular para el partido inaugural. Ahí comenzó a sentirse cómodo y a confiar en que podía aportar. «Sentí que tenía suficiente para ayudar a este equipo, y tenemos muchos jugadores talentosos».
La evolución de Knueppel refleja cómo algunos rookies necesitan tiempo para procesar el salto de calidad, aunque su adaptación fue sorprendentemente rápida una vez que arrancó la temporada regular. Su candidatura al premio de Novato del Año es un testimonio del impacto inmediato que ha tenido en una franquicia que está en proceso de reconstrucción.
Los Hornets no solo celebraron el récord individual de su estrella. La victoria ante Phoenix también los acerca a la posibilidad de ser anfitriones en un partido del play-in tournament, algo que le daría un impulso enorme a una franquicia que busca volver a la relevancia competitiva en la Conferencia Este.
Un récord compartido en una noche histórica
En un dato curioso, la misma noche en que Knueppel rompió el récord de los Hornets, el partido también fue testigo de otra marca de franquicia. Collin Gillespie de los Suns estableció el récord del equipo de Phoenix con su triple número 227 de la temporada, superando los 226 que Quentin Richardson había anotado en la campaña 2004-05. Dos récords históricos en un mismo encuentro, aunque claramente con diferentes niveles de impacto mediático.
got him 😂 pic.twitter.com/wWzVlCjNLZ
— Charlotte Hornets (@hornets) April 3, 2026
Lo de Knueppel trasciende por tratarse de un rookie que está redefiniendo lo que significa el tiro de tres puntos para las nuevas generaciones. En una liga cada vez más dependiente del perímetro, tener un novato que puede lanzar con este volumen y eficiencia es un lujo que pocos equipos pueden darse.
Kemba Walker fue durante años el rostro de la franquicia y su récord parecía difícil de alcanzar, al menos en el corto plazo. Que un rookie lo haya superado en su primera temporada habla del talento excepcional de Knueppel y del cambio de paradigma en el juego moderno. Los Hornets tienen en sus manos una pieza fundamental para construir su futuro.
Con todavía partidos por delante en la temporada regular, Knueppel tiene la oportunidad de seguir elevando su propio récord y hacerlo cada vez más inalcanzable.