Hay decisiones que no sorprenden por el momento, sino por todo lo que arrastran detrás. La de Chicago Bulls entra en esa categoría.
La organización decidió despedir a Arturas Karnisovas, vicepresidente ejecutivo de operaciones de básquetbol, y a Marc Eversley, gerente general, en un movimiento que marca el final de un ciclo que nunca terminó de consolidarse.
The Chicago Bulls announced today that Artūras Karnišovas, Executive Vice President – Basketball Operations and Marc Eversley, General Manager have been relieved of their positions. pic.twitter.com/nFFK0U66ng
— Chicago Bulls (@chicagobulls) April 6, 2026
Un ciclo que nunca encontró estabilidad
Desde la llegada de Karnisovas en 2020 como líder del área deportiva, el balance de Chicago fue de 224 victorias y 254 derrotas. En ese período, el equipo apenas logró una aparición en playoffs y encadenó cuatro temporadas consecutivas sin clasificar a la postemporada.
Los números, por sí solos, no cuentan toda la historia. Pero en este caso funcionan como síntesis de un proyecto que nunca terminó de despegar.
Chicago intentó competir, reconfigurar su plantel y encontrar identidad, pero quedó atrapado en una zona intermedia: sin ser candidato real ni tampoco asumir un proceso de reconstrucción profundo.
La decisión: cambiar el rumbo en Chicago
La determinación final fue tomada por Michael Reinsdorf, CEO y presidente de la franquicia, quien entendió que era momento de redefinir la dirección deportiva.
No se trata solo de dos salidas. Es un mensaje estructural: los Bulls necesitan repensarse.
En la NBA actual, donde las franquicias más exitosas tienen una visión clara -ya sea competir o reconstruir-, Chicago quedó en un punto ambiguo que terminó pasándole factura. Parece mentira, pero desde la salida de Michael Jordan en los gloriosos años 90, los Bulls solo se ilusionaron en los tiempos en los que Derrick Rose alcanzó el MVP, antes de lesionarse de manera recurrente sus rodillas.
El desafío que viene
El próximo paso será, posiblemente, el más importante. No se trata únicamente de elegir nuevos nombres para los cargos, sino de definir una identidad.
¿Buscarán competir en el corto plazo? ¿O finalmente iniciarán una reconstrucción más profunda?
La respuesta a esa pregunta marcará el futuro de una franquicia que supo dominar la liga, pero que en los últimos años no logró encontrar un rumbo claro.
Más que un despido, un punto de inflexión
En la NBA, los cambios de gestión rara vez son aislados. Suelen ser el inicio de algo más grande.
Chicago decidió cerrar una etapa. Ahora le toca demostrar que sabe cómo empezar la siguiente.