Tras una temporada decepcionante y la salida de Doc Rivers, Milwaukee Bucks acordó la llegada de Taylor Jenkins como nuevo entrenador, en un movimiento que busca estabilidad, desarrollo y competitividad a corto y mediano plazo.
La franquicia está finalizando un acuerdo para convertir a Taylor Jenkins en su nuevo entrenador principal, según fuentes cercanas a la negociación. El técnico, considerado uno de los nombres más valorados del mercado, reemplazará a Doc Rivers y encabezará un proceso que apunta a reordenar una franquicia que perdió rumbo en los últimos meses.
BREAKING: The Milwaukee Bucks and Taylor Jenkins are finalizing a deal to make Jenkins the franchise’s new head coach, sources tell me and @ramonashelburne. Jenkins, a Bucks assistant in 2018-19, went 250-214 and made three postseasons across six seasons in Memphis. pic.twitter.com/LOHoCZO7NA
— Shams Charania (@ShamsCharania) April 23, 2026
Un perfil enfocado en desarrollo y cultura competitiva
Jenkins llega con credenciales sólidas. En sus seis temporadas al frente de Memphis, registró un récord de 250-214 y clasificó en tres ocasiones a los playoffs, consolidándose como un entrenador identificado con el desarrollo de jugadores jóvenes y la construcción de identidad colectiva.
Su perfil fue clave para convertirse en el principal objetivo de Milwaukee. Desde la dirigencia valoran especialmente su capacidad para instalar una cultura de trabajo sostenida, potenciar talento interno y generar competitividad en contextos adversos.
Además, Jenkins ya conoce la organización: fue asistente de los Bucks en la temporada 2018-19, lo que facilita su adaptación a la estructura y a las expectativas de la franquicia.
Las conversaciones se intensificaron en los últimos días, con reuniones presenciales tanto en Memphis como en Milwaukee, donde la directiva y el propietario avanzaron en los detalles finales para asegurar su llegada.
El cierre de un ciclo breve y turbulento
La contratación de Jenkins se da inmediatamente después de la salida de Doc Rivers, cuyo ciclo nunca logró consolidarse. El experimentado entrenador dejó el cargo tras una etapa marcada por resultados irregulares y falta de continuidad.
Durante su paso por Milwaukee, Rivers acumuló un récord de 97-103, con dos eliminaciones en primera ronda y una última temporada que terminó sin clasificación siquiera al play-in. El equipo cerró con marca de 32-50, muy lejos de las expectativas iniciales.
Más allá de los números, el proyecto nunca encontró estabilidad. Las lesiones -principalmente la de Giannis Antetokounmpo-, la falta de rotaciones consistentes y ciertos ruidos internos impidieron que el equipo desarrollara una identidad clara de juego.
Una temporada que expuso problemas estructurales
El contexto explica gran parte del desenlace. Milwaukee comenzó el año con un prometedor 8-5, pero rápidamente entró en una caída sostenida que no pudo revertir. Desde noviembre, el equipo dejó de competir al nivel esperado dentro de su conferencia.
Las bajas físicas de jugadores clave condicionaron la planificación y afectaron la química del plantel. A eso se sumaron decisiones médicas cuestionadas y tensiones internas que terminaron debilitando el proyecto.
Incluso se generaron especulaciones sobre el futuro de figuras importantes, un escenario impensado meses antes en una franquicia que venía de competir por el título en años recientes.
El factor humano detrás de la salida de Rivers
La salida de Rivers también tiene una dimensión personal. A sus 64 años, el entrenador dejó entrever en sus últimas apariciones públicas que el desgaste del rol empezaba a pesar más allá de lo deportivo.
Con una extensa carrera en la NBA y una vida familiar activa, el equilibrio entre trabajo y vida personal comenzó a tomar mayor relevancia. En una liga cada vez más exigente, el cargo de entrenador principal implica una presión constante que no todos están dispuestos a sostener indefinidamente.
Un nuevo comienzo para los Bucks
La llegada de Jenkins marca el inicio de un nuevo proceso. Milwaukee deberá redefinir su estructura deportiva, desde el armado del plantel hasta la distribución de roles y la identidad de juego.
La franquicia enfrenta una decisión clave: apostar por una reconstrucción más profunda o intentar una reconfiguración rápida para volver a competir en el corto plazo. En ambos casos, el rol del entrenador será determinante.
El desafío no es menor. La estabilidad será el primer objetivo en un equipo que afrontará su tercera búsqueda de entrenador en tres años, una señal clara de los problemas recientes.
El movimiento, además, abre un período decisivo para Milwaukee. La elección de Jenkins es el primer paso, pero el verdadero impacto dependerá de las decisiones que sigan: ajustes en el plantel con la continuidad o no de Giannis Antetokounmpo, dirección deportiva y planificación a largo plazo.
La franquicia entra en una etapa de evaluación total. Después de haber sido contendiente, ahora necesita reconstruir certezas. El margen de error es mínimo y las decisiones de este verano pueden marcar el rumbo de los próximos años.