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Masai Ujiri es nuevo propietario del Toronto Tempo de la WNBA

El ex ejecutivo de los Raptors regresa a Toronto para conducir a la nueva franquicia del básquetbol profesional femenino.

Masai Ujiri
Masai Ujiri es nuevo propietario de Toronto Tempo en la WNBA (FOTOGRAFÍA: Gentileza Toronto Tempo)

Masai Ujiri está de regreso en Toronto, pero esta vez no en el banco de los Raptors sino del otro lado del escritorio. El ex presidente de la franquicia de la NBA se incorporó como propietario del Toronto Tempo, el nuevo equipo de la WNBA que debuta esta temporada en la ciudad canadiense. Un movimiento que marca el siguiente capítulo en la carrera de uno de los ejecutivos más respetados del básquetbol norteamericano.

La noticia fue confirmada por ESPN, y Ujiri no ocultó su entusiasmo por esta nueva etapa. «Creo que el deporte femenino está creciendo de una manera increíble. Lo ves en la WNBA, en el fútbol, en el hockey, y traer una marca como esta por primera vez a una ciudad que conozco, una hermosa ciudad que es apasionada, en la que creo, pienso que esto realmente va a resonar», declaró. Y agregó algo que revela la dimensión personal de esta decisión: «La propiedad es una oportunidad única para mí y mi familia».

Reencuentro con Tanenbaum y un año de transformación

Ujiri se une al grupo de propietarios liderado por Larry Tanenbaum, el mismo empresario con quien conquistó el único título de la NBA para Toronto en 2019. Ese anillo tiene un sabor agridulce para el ejecutivo nacido en Nigeria, quien desde que se separó de los Raptors hace un año ha enfocado su energía en Giants of Africa, las Naciones Unidas y el Zaria Group, que está construyendo infraestructura deportiva y de entretenimiento en todo el continente africano.

«Ha sido extremadamente ocupado», contó Ujiri sobre su año fuera de la NBA, que pasó principalmente en Florida con su familia. «Pude enfocarme en mi familia. Pasé de tener un chofer durante 12 años porque siempre estaba al teléfono, a ser ahora un conductor de Uber para mis hijos. Ellos están en deportes y los llevo a esta práctica, los llevo a aquella. Y luego he estado trabajando en instalaciones e infraestructura en el continente».

El trabajo de Ujiri en África ha sido monumental. Completó recientemente una ciudad deportiva en Ruanda y está por inaugurar complejos deportivos en Guinea, Sierra Leona y Mauritania en las próximas semanas, cumpliendo un compromiso que hizo con la región del Sahel en África centro-norte junto a las Naciones Unidas. «Hicimos una promesa de construir los complejos deportivos, y son absolutamente increíbles», señaló.

Pero el básquetbol nunca estuvo lejos. Ujiri mantuvo contacto constante con ex jugadores de los Raptors, entrenadores, ejecutivos y varios propietarios, manteniendo la puerta abierta para un eventual regreso a la NBA si aparece la oportunidad correcta. «He estado aprendiendo más sobre nuestro juego, la NBA, mirando tendencias y lo que podríamos estar perdiendo al estudiar otras ligas», explicó.

La sombra del campeonato y la sed de redención

Hay algo que mueve a Ujiri más allá del amor por el juego. «Paso mucho de mi tiempo tratando de hacer eso porque uno de mis principales objetivos es ganar otro campeonato. Quiero ganar con el Tempo y quiero ganar otro campeonato de la NBA porque no pude celebrar y ser feliz por ese incidente policial que me pasó», confesó.

Se refiere al vergonzoso episodio en Oracle Arena tras el título de 2019, cuando un oficial del sheriff del área de San Francisco le impidió a Ujiri correr a la cancha para celebrar con su equipo porque no mostró las credenciales apropiadas. Lo que siguió fue un altercado físico captado parcialmente en video. El oficial demandó a Ujiri por agresión; Ujiri contrademandó, argumentando que el video mostraba que el oficial fue «innegablemente el agresor inicial» y que nunca habría sido tratado con tal falta de respeto si no fuera negro.

Ambas partes eventualmente retiraron sus demandas, pero el daño estaba hecho. «Hay un hambre en mí por lo que pasó», admitió Ujiri. «Quiero ganar de nuevo para poder realmente disfrutarlo».

Esa mentalidad competitiva ahora se canaliza hacia el Tempo, donde trabajará para Tanenbaum y junto a dos ejecutivas que conoce desde hace décadas: la presidenta del equipo Teresa Resch y la gerente general Monica Wright Rogers. La trayectoria de Ujiri como constructor de equipos es indiscutible, y su incorporación al proyecto de la WNBA en Toronto no es casual.

«Masai ha sido un mentor mío desde 2008 cuando trabajé en uno de sus campamentos en África», dijo Resch. «Nos conectamos frecuentemente en cosas de desarrollo profesional y personal. Y desde que se unió como propietario, ha sido otro nivel. Tiene muchas ideas grandes y también entiende lo que significa armar un equipo».

Tempo Rising: más que un equipo, un movimiento

Ujiri no se conformó con solo poner dinero. Lanzó Tempo Rising, un programa global de mentoría para entrenadoras en colaboración con el equipo. La iniciativa apoya a entrenadoras emergentes que se identifican como mujeres y personas no binarias a nivel introductorio, ofreciendo acceso exclusivo a mentoría, desarrollo profesional y experiencias prácticas de coaching con Ujiri, Wright Rogers y la entrenadora del Tempo, Sandy Brondello.

Es el tipo de jugada que define a Ujiri: pensar más allá de la cancha, construir ecosistemas, abrir puertas. Lo mismo que hizo con Giants of Africa, lo replica ahora en el básquetbol femenino profesional.

Toronto es una ciudad que respira básquetbol desde que los Raptors ganaron aquel título en 2019. La llegada de la WNBA con el Tempo representa un nuevo capítulo en esa historia, y tener a Ujiri como uno de los propietarios le da una credibilidad instantánea al proyecto. No es un inversor pasivo; es alguien que entiende la cultura de la ciudad, que sabe lo que significa construir un ganador y que tiene una visión global del deporte.

La WNBA está en pleno crecimiento, expandiéndose a nuevos mercados y capturando la atención de una audiencia cada vez más amplia. Toronto, con su diversidad y pasión por el básquetbol, es el escenario perfecto para este experimento. Y con Ujiri a bordo, el Tempo no solo busca competir, sino establecer un estándar de excelencia dentro y fuera de la cancha.

El hambre de Ujiri por ganar otro campeonato ahora tiene dos escenarios posibles. Uno en la WNBA con el Tempo, otro eventualmente en la NBA si regresa a un puesto ejecutivo. Pero por ahora, su enfoque está en construir algo especial en Toronto, en celebrar el básquetbol femenino y en finalmente disfrutar de una victoria sin sombras del pasado. La ciudad que lo vio alcanzar la cima ahora lo verá intentarlo de nuevo, pero desde un rol diferente y con un propósito renovado.

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