Chicago Bulls vive un momento bisagra. Después de despedir al vicepresidente ejecutivo Arturas Karnisovas y al gerente general Marc Eversley tras seis años de gestión fallida, los Bulls necesitan un nuevo líder de operaciones de básquetbol. Pero Michael Reinsdorf, CEO y presidente del equipo, dejó en claro una condición innegociable durante una videoconferencia realizada el martes: el candidato elegido deberá estar convencido de que Billy Donovan es el entrenador indicado para liderar la franquicia hacia adelante.
«Si entrevisto a alguien y no están convencidos de Billy, no están convencidos de un entrenador que está en el Hall of Fame», declaró Reinsdorf. «No están convencidos de una persona que ganó campeonatos en la universidad, que llegó lejos en los playoffs con Oklahoma City. Si Billy quiere ser nuestro entrenador y alguien no está interesado en eso, entonces probablemente no sea el candidato correcto para nosotros».
La declaración no deja margen para la interpretación. Donovan no es negociable. En tiempos donde las franquicias suelen dar carta blanca a sus nuevos ejecutivos para armar su propio staff desde cero, Reinsdorf toma el camino opuesto. Y lo hace con convicción, estableciendo desde el vamos las reglas del juego para quien quiera ocupar el puesto más importante en la estructura deportiva de la organización.
La reunión que definirá el futuro inmediato
Reinsdorf confirmó que Donovan se reunirá con la dirigencia el día después del último partido de la temporada regular, programado para el domingo. Ese encuentro servirá para discutir el futuro del entrenador, aunque el presidente de los Bulls dejó entrever que espera una respuesta rápida y que su deseo personal es que Donovan continúe. Más aún, Reinsdorf planea impulsar un rol más activo del técnico en las decisiones de personal, una señal clara de que quiere darle más poder dentro de la estructura.
La situación presenta una paradoja interesante. Por un lado, Donovan demostró capacidad para desarrollar jugadores y mantener equipos competitivos incluso en circunstancias adversas. Su trabajo en Oklahoma City antes de llegar a Chicago y sus credenciales universitarias respaldan esa evaluación. Por otro lado, los Bulls terminan la temporada con un decepcionante récord de 29-49, con solo una semana restante de campaña regular. El fracaso deportivo que llevó al despido de Karnisovas y Eversley también ocurrió bajo su conducción técnica.
Pero Reinsdorf no carga las culpas sobre Donovan. Al explicar su decisión de hacer cambios ahora, el ejecutivo reflexionó sobre los últimos meses: «Empecé a mirar dónde estábamos parados y me pregunté a mí mismo, ‘¿Cómo vamos a salir de este desastre?'». La respuesta fue clara: era momento de un cambio en la cúpula directiva, no en el banco.
Un nuevo enfoque para la reconstrucción
La decisión de Reinsdorf de mantener a Donovan mientras busca un nuevo líder de operaciones dice mucho sobre su visión para el futuro de la franquicia. Chicago cuenta con espacio salarial significativo este verano y posibles selecciones de lotería, incluyendo una primera ronda adicional que Portland le debe si los Trail Blazers clasifican a los playoffs. Es una pizarra en blanco, como describió el mismo Reinsdorf.
«Simplemente sentí que ahora es el momento», explicó. «Probamos el otro camino. No funcionó. Fallamos y ahora estamos en posición de hacerlo bien, con una pizarra en blanco».
Los Bulls confirmarán el uso de una firma de búsqueda de ejecutivos para trabajar junto a Reinsdorf, el asesor senior John Paxson y el equipo actual de operaciones de básquetbol. Esta vez, a diferencia de 2020 cuando contrataron a Karnisovas sin conocerlo en persona debido a la pandemia, la organización promete un proceso más exhaustivo. Reinsdorf admitió que esa primera búsqueda estuvo limitada por las videollamadas y reconoció que solo conoció a Karnisovas cara a cara después de contratarlo.
El perfil del candidato ideal incluye varias características específicas. Reinsdorf busca alguien orientado a procesos, «que no tenga miedo de apretar el gatillo», que siga las tendencias del básquetbol moderno y que sea un mejor comunicador tanto interna como externamente. Esta última cualidad apunta directamente a una debilidad reconocida de Karnisovas.
«Quiero alguien que sea realmente fuerte en comunicación», enfatizó Reinsdorf. «¿Qué estamos tratando de lograr? ¿Cuál es el plan? Nuestros fanáticos tienen derecho a entender qué estamos tratando de lograr».
Pero además de todo eso, el candidato deberá aceptar otra condición: los Bulls no harán tanking. Reinsdorf expresó su disgusto por esa estrategia, argumentando que «simplemente no es quienes somos como organización». Considera que es injusto para el entrenador, los jugadores y especialmente para los fanáticos que asisten a los partidos esperando ver competitividad, no paliza tras paliza planeada.
Al mismo tiempo, Reinsdorf criticó el enfoque de Karnisovas de perseguir victorias a corto plazo, como cuando en 2021 adquirió a DeMar DeRozan, Nikola Vucevic y Lonzo Ball en cuestión de meses. «De cara al futuro, se trata de sustentabilidad», sentenció. «Queremos construir esto para el largo plazo».