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Perfiles NBA: Patrick Ewing, interno con fortaleza física y agresividad

Big Pat fue un emblema de New York Knicks que se transformó en una estrella de la década de 1990 a través de su dominio en la pintura.

Patrick Ewing New York
Patrick Ewing jugó dos Finales de la NBA Con los Knicks en 1994 y 1999 (FOTOGRAFÍA: Gentileza Nathaniel S. Butler).

New York Knicks es una de las franquicias más populares de la NBA. A la vez, es uno de los equipos que cuenta con mayores exigencias por parte de los medios de dicho estado y el público local. Jugar en el Madison Square Garden y ganarse el respeto de los aficionados significa un desafío muy difícil de alcanzar.

Patrick Ewing fue uno de los que pudo estampar su huella en la Mecca de la competencia. El pivote se convirtió en un emblema del conjunto neoyorquino, luego haber representado a la franquicia durante 15 años. Y a pesar de no haber podido salir campeón, el interno dejó todo su esfuerzo en cada cancha para llevar a uno de los equipos más antiguos de la liga a las instancias más importantes.

Patrick Aloysius Ewing nació el 5 de agosto de 1962 en Kingston, Jamaica. A los 12 años dio un paso adelante en su vida al mudarse a Estados Unidos, después de haber probado con fútbol y cricket. Junto con su familia, se instalaron en Cambridge, Massachusetts, para empezar su camino en el básquet vistiendo la camiseta de Cambridge Rindge & Latin School.

Su crecimiento fue tan rápido y notorio que su entrenador del colegio secundario, Mike Jarvis, aseguró que Big Pat tendría un futuro prometedor. «Será el próximo Bill Russell, aunque mejor ofensivamente», resaltó el coach. Por eso, se mudó a la Universidad de Georgetown en 1981 con el fin de que sea la figura del equipo hasta 1985. El principial motivo de su partida tuvo que ver con el DT del momento, Joe Thompson. El mismo había sido suplente de Bill Russell en Boston Celtics, durante la década gloriosa de 1960.

En sus cuatro campañas en los Hoyas, Ewing jugó dos veces la gran final del torneo de la NCAA. Su primera ocurrió en 1982, el prmer año del centro. Georgetown rompió el maleficio con esa clasificación a la instancia que no disputaba desde 1943. Sin embargo, el recuerdo no fue el mejor porque Michael Jordan metió un tiro clave en los últimos instantes paa que Carolina del Norte se adjudique el título.

Pero tuvo revancha en 1984, enfrentándose en el partido definitivo contra la Universidad de Houston. Pat le ganó la primera pulseada a Hakeem Olajuwon, quien luego se consolidaría como figura de los Rockets. Así, Georgetown conquistó el primero y único campeonato de su historia. A su vez, el pivote jamaiquino recibió el trofeo al Jugador Más Impresionante del torneo de la NCAA.

Patrick Ewing Georgetown
Patrick Ewing pozando con el título de la NCAA junto con el DT Joe Thompson (FOTOGRAFÍA: Gentileza Associated Press).

Durante sus aventuras en los Hoyas, el oriundo de Kingston cosechó un premio al Mejor Jugador del Año en la Universidad en 1985, tres inclusiones al Mejor Quinteto All-American (1983 a 1985), dos selecciones al Mejor Jugador de la Big East (1984 y 1985) y cuatro al Mejor Defensor de dicha conferencia (1982 a 1985).

EL PRIMER NÚMERO 1

El Comisionado de la NBA, David Stern, decidió implementar el sistema de la lotería en el Draft de 1985. En ese primer sorteo, se generaron sospechas sobre un posible arreglo para que New York Knicks se quedara con el prmier puesto. Pero la historia no cambió, sino que Patrick Ewing viajó a la Gran Manzana con el fin de arrancar su carrera profesional.

Al conjunto neoyorquino le llevó tiempo potenciarse (marca de 23-59 en la fase regular 1985-86). No obstnate, el pivote ya dejó bunas expectativas desde su primer certamen. Es que ganó el trofeo al Mejor Novato y la inclusión al Mejor Quinteto de Rookies de la competición. Su promedio fue de 20 puntos, nueve rebotes, dos asistencias, 1,1 robos y 2,1 bloqueos por compromiso.

El elenco de la Gran Manzana no volvió a tener suerte en la 1986-87. No obstante, el arribo de Rick Pitino le permitió romper la sequía de tres años en fila sin jugar Playoffs. Con 38 triunfos, la franquicia retornó a la postemporada en 1988 y comenzó a sembrar una era formidable. Y Patrick Ewing se consolidó como el pilar ofensivo, ya que su media en ese torneo fue de 21,5 nidades, 8,8 tableros, 1,7 pases gol, 1,4 recuperos y 2,3 tapas por compromiso.

New York mejoró su récord en la 1988-89 porque ganó 52 de los 82 encuentros de la primera fase. Un motivo fundamental para el incremento de triunfos fue la llegada de Charles Oakley. El ala-pivote aterrizó vía traspaso con Chicago Bulls, a cambio de Bill Cartwright. En los Playoffs, superó en la primera ronda a Philadelphia 76ers por 3 a 0. Pero cayó ante Chicago Bulls por 4 a 2 en las Semifinales del Este.

Luego de esa campaña, Rick Pitino dejó su cargo como entrenador de los Knicks. Esto dejó al equipo con varios cambios en la banca, ya que en Stu Jackson fue el sucesor para la 1989-90 y fue reemplazado por John MacLeod durante la 1990-91. La franquicia se estabilizó en ese aspecto cuando arribó Pat Riley para la 1991-92.

Mientras tanto, Ewing dio un salto en la temporada 1989-90. Es que finalizó con los mejores promedios en puntos (28,6) y tapas (cuatro). Además, se fortaleció en los rebotes (10,9), asistencias (2,2) y recuperos (uno). Así, se ganó un lugar dentro del Mejor Quinteto del certamen. Por otro lado, jugó la postemporada en 1990 y 1991, pero no pudo aspirar a algo superior a una segunda ronda.

EN LA CIMA DE LA REGIÓN

Pat Riley le puso un punto final a la memorable era del Showtime en Los Ángeles Lakers. Y luego, se mudó a la Gran Manzana con el fin de exprimirle todo el jugo posible al equipo comandado por Patrick Ewing. Durante sus cuatro años como entrenador de New York, el elenco superó la barrera de los 50 encuentros en fase regular.

En la postemporada de 1992, el pivote jamaiquino tuvo una actuación inolvidable en el sexto partido de las Semifinales del Este frente a Chicago Bulls. A pesar de haber sufrido una lesión en uno de los tobillos, no se detuvo en su afán de demostrar en su máximo nivel. Es que se destacó en el triunfo con 27 unidades, ocho tableros y tres bloqueos, provocando así al conocido relator de TNT, Marv Albert, a comentar lo siguiente: «Tuvo una performance como la de Willie Reed (emblemático jugador de la franquicia en los ’70)».

Los Knicks terminaron perdiendo aquella serie en el séptimo partido. Pero en la 1992-93, se tomaron revancha y avanzaron hasta las Finales de Conferencia. En la fase regular, los neoyorquinos se impusieron en 60 de los 82 compromisos, por lo tanto terminaron primeros en la región. En los Playoffs vencieron a Indiana Pacers por 3 a 1 y a Charlotte Hornets por 4 a 1.

Luego, volvieron a enfrentarse con los Chicago Bulls de Michael Jordan. Empezaron ganando 2-0 la serie, pero el conjunto de Illinois terminó revirtiendo la historia con cuatro victorias seguidas. Charles Smith podría haber cambiado el desenlace en el quinto duelo, en el Madison Square Garden, pero la defensa rival le bloqueó múltiples lanzamientos.

Sin embargo, el número uno del Draft de 1985 se sacó la espina en la campaña 1993-94. Fue el mismo momento en que Michael Jordan anunció su primer retiro como jugador. El elenco de Pat Riley capitalizó la oportunidad y avanzó hasta las Finales de la NBA. En la postemporada derrotó a New Jersey Nets por 3 a 1, a Chicago y a Indiana Pacers, ambos por 4 a 3.

De hecho, Ewing brilló en el séptimo y último enfrentamiento con Indiana porque guió al conjunto con 24 puntos y 22 rebotes para consumar el título del Este. Así, disputó sus primeras Finales con los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon, un conocido de la Universidad. De todos modos, la franquicia texana se adjudicó un duelo muy parejo que se definió en el séptimo enfrentamiento.

El oriundo de Kingston, Jamaica, estableció en ese mismo certamen la mejor marca de puntos en la historia de la franquicia, luego de promediar 24,5 tantos por juego. Y en la 1994-95, su equipo volvió a ser protagonista con 55 triunfos y 27 derrotas en la fase regular. Pero los Pacers se tomaron revancha en la segunda ronda. El referente de los Knicks metió el tiro ganador en el quinto encuentro, pero falló una bandeja en el séptimo y decisivo que podría haber evitado la eliminación. Después de la serie, el entrenador Pat Riley anunció la renuncia a su cargo.

LUCHANDO POR LA LONGEVIDAD

New York atraveó cambios durante la 1995-96, ya que asumió Don Nelson como sucesor de Riley y dejó el puesto vacante después de 59 apariciones. Su lugar lo tomó Jeff Van Gundy, quien ayudó a extender la excelente época de Patrick Ewing. En ese torneo, el equipo conservó la racha de apariciones en postemporada ganando 47 partidos. No obstante, Chicago Bulls, que ya contaba nuevamente con Michael Jordan, los dejó afuera en la segunda ronda.

El impacto del coach Van Gundy se empezó a notar en la 1996-97, su primera completa en la Gran Manzana. Los Knicks concluyeron la fase regular en el segundo puesto de la Conferencia con marca de 57-25. Pero la serie de las Semifinales de la región con Miami Heat quedó marcada para el número uno del Draft de 1985. Es que estuvo involucrada en una pelea violenta con jugadores del conjunto rival y tuvo que cumplir con un partido de suspensión. Pudo regresar para el séptimo juego, aunque los neoyorquinos hayan caído ante los de Pat Riley.

New York volvió a quedar afuera por cuarta vez al hilo en los Playoffs de 1998. Sin embargo, su suerte cambió en la 1998-99, la cual contó con apenas 50 compromisos de fase regular tras haber sufrido el lockout más largo de todos los tiempos. De hecho, Big Pat asumió como Presidente de la Ascociación de Jugadores (NBPA), con el propósito de llegar a un acuerdo con todas las partes y reanudar la competencia. Los dirigidos por Stan Van Gundy tuvieron dificultades, pero terminaron clasificando a la postemporada en el octavo puesto mediante un registro de 27-23.

Arrancaron la instancia atractiva cobrándose venganza de Miami Heat en la primera ronda. Después, barrieron a Atlanta Hawks por 4-0 y volvieron a festejar ante un contrincante conocido en las Finales de Conferencia. Les ganaron a Indiana Pacers por 4 a 2 para que Pat obtuviera su segundo título de la región de su carrera. No obstante, una lesión en uno de los tendones de Aquiles privó al interno de presentarse a las Finales de la NBA. San Antonio Spurs tomó provecho de la situación y se impuso por 4 a 1.

La campaña 1999-00 fue la última de Ewing en la Mecca. El equipo llegó a la postemporada tras cosechar 50 triunfos. Y luego, barrió en primera ronda a Toronto Raptors y volvió a superar a Miami Heat en la segunda ronda por 4 a 3. Pero Indiana tuvo su turno de ganar la pulseada en las Finales del Este y festejó por 4 a 2.

A partir de ahí, ocurrió algo que nadie se imaginaba. El pivote jamaiquino fue traspasado a Seattle Supersonics, poniéndole así un fin a 15 años de estadía en la Gran Manzana. Su nivel comenzó a mermar de a poco, y sus andanzas en Seattle duraron apenas un torneo. En la 2000-01 pasó a vestir la camiseta de Orlando Magic, en lo que fue el último certamen antes de su retiro como jugador.

EXPERIENCIA EN LA BANCA

El 28 de febrero de 2003 fue el regreso tan esperado de Patrick Ewing al Madison Square Garden. La franquicia neoyorquina le retiró la camiseta número 33 en una ceremonia que contó con compañeros y rivales de nombres rutilantes. Pero una declaración inolvidable la ofreció Michael Jordan, quien se tuvo que topar con el pivote en varias batallas. «Tiene el corazón de un campeón. Cuando pensás en New York, pensás en Patrick Ewing. Fue y le dio vida a esa ciudad», manifestó el 23 de Chicago Bulls.

También, Big Pat tuvo un momento para el recuerdo cuando fue incluido dentro del Salón de la Fama en 2008. «Nunca lo pensé. Fui al Salón de la Fama muchas veces cuando era joven, participando de visitas guiadas. Pero nunca pensé que un día estaría dentro, es algo genial», expresó.

En tanto, el oriundo de Kingston comenzó con su etapa como entrenador asistente en Washington Wizards, donde estuvo en la campaña 2002-03. Luego, estuvo al lado de Jeff Van Gundy en Houston Rockets entre 2003 y 2007, y de Stan Van Gundy en Orlando Magic de 2007 a 2012. Su última experiencia en ese cargo fue en Charlotte Hornets de 2013 a 2017, junto con Steve Clifford.

Su primer desafío como entrenador principal se concretó en 2017, gracias a una oferta de la Universidad de Georgetown. De esta manera, volvió al lugar donde inició sus ilusiones en la mejor liga del mundo y salió campeón de la NCAA en 1984.

En esta ocasión, retornó para contribuir con el desarrollo de los jugadores jóvenes. Y sus logros arrancaron a estamparse en 2021, debido a que el elenco salió campeón de la Conferencia Big East. Además, pudieron clasificar al Torneo de la NCAA en ese mismo año, rompiendo así la sequía de seis temporadas sin apariciones.

EN LA LISTA LEGENDARIA

El martes 19 de octubre de 2021, la NBA seleccionó a los 75 mejores jugadores de todos los tiempos. Esta movida surgió en el marco de los 75 años de la creación de la mejor liga del mundo. Patrick Ewing se ganó un lugar en esa lista prestigiosa, repleta de jugadores con carreras dignas de poner un cuadro en el Olimpo.

Big Pat se consolidó en una de las figuras más trascendentales en la década de 1990, pese a no haber podido levantar el trofeo Larry O’Brien. Para eso, se destacó en la competición cosechando el premio al Mejor Novato del certamen, la inclusión en el Mejor Quinteto de Rookies (ambos en 1986), un lugar dentro del Mejor Quinteto de la temporada (1990), once apariciones en el Juego de las Estrellas (1986, 1988 a 1997) y tres convocatorias al Segundo Mejor Quinteto Defensivo (1988, 1989 y 1992).

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BA BALL
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