La temporada 2024-25 de la NBA quedará marcada por una dolorosa estadística: el tendón de Aquiles fue el protagonista involuntario de una seguidilla de lesiones que afectaron a algunas de las principales estrellas de la liga. La lista es tan extensa como alarmante.
En playoffs, Damian Lillard se rompió el Aquiles izquierdo en la primera ronda. Jayson Tatum hizo lo mismo con el derecho en la segunda ronda. Y Tyrese Haliburton sufrió la misma lesión en el Juego 7 de las Finales. Pero no fueron los únicos: también cayeron James Wiseman, Isaiah Jackson, Dejounte Murray y Dru Smith. Fuera de la NBA, el delantero del USMNT Haji Wright y el quarterback de los Browns Deshaun Watson también sufrieron esta grave dolencia.
¿Qué está pasando con el tendón de Aquiles?
Según el doctor Justin Greisberg, cirujano ortopédico del NewYork-Presbyterian, el tendón de Aquiles es uno de los más exigidos del cuerpo humano: «Las cargas que soporta son enormes. Caminando ya multiplica varias veces el peso corporal. Ahora imaginá a un atleta de élite, fuerte, corriendo y saltando constantemente».
«Tyrese Haliburton»:
Porque así se ve el momento exacto de la rotura del tendón de Aquiles derecho que sufrió el jugador en la final de los #NBAFinals pic.twitter.com/gE24C0wWW3
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La tensión constante, la potencia y la falta de irrigación sanguínea hacen del tendón un punto vulnerable, especialmente en deportes explosivos como el básquetbol. «Cuando se rompe, no es solo un desgarro. Es una explosión. Y el músculo entra en coma», explicó Greisberg.
¿Hay una explicación científica?
Karin Gravare Silbernagel, fisioterapeuta y profesora en la Universidad de Delaware, lo ve claro: «Los atletas fortalecieron mucho la parte superior de la pierna, pero el tren inferior se quedó atrás. Necesitamos pensar en el tríceps sural y el tendón de Aquiles con la misma importancia que el cuádriceps y los isquiotibiales».
Silbernagel considera que hay un desbalance estructural que favorece estas lesiones: se entrena más lo visible, pero se descuida lo funcional. «Si el músculo no se recupera del todo tras una lesión menor, como una contractura de gemelos, el tendón queda expuesto», agregó el doctor Michael Fredericson, de la Universidad de Stanford.
¿Por qué en esta temporada se dispararon?
Para los expertos, se combinan varios factores:
- Sobreuso: los jugadores de elite no descansan. Muchos encadenaron la temporada NBA con Juegos Olímpicos, entrenamientos intensivos y pretemporadas sin pausas reales.
- Minutos excesivos: en playoffs, las estrellas jugaron hasta 40 minutos por partido, mucho más que los 25-30 minutos promedio de temporada regular.
- Edad biológica: los atletas actuales llegan a la NBA con más «millas recorridas» que antes. Un jugador de 22 años ya tiene sobrecarga acumulada desde la adolescencia.
“Es un fenómeno multicausal, pero no creo que se deba a una cuestión de preparación física. Son atletas ultra condicionados. Hay que revisar las cargas, los tiempos de descanso y la recuperación real”, apuntó Fredericson.
Damian Lillard, Jayson Tatum y Tyrese Haliburton sufrieron lesiones del tendón de Aquiles esta postemporada, todos usan el número cero en su jersey… 🫣😪. pic.twitter.com/tK70KAUuwb
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¿Los analgésicos ocultan señales?
Una teoría que ronda es que el abuso de antiinflamatorios puede enmascarar señales de alerta. Pero Greisberg lo descarta: «En la mayoría de las rupturas no hubo síntomas previos. No es un tema de jugar dopado o con dolor, es que no sabían que algo estaba por pasar».
Silbernagel sí advierte que, al eliminar el dolor con medicamentos, algunos jugadores pueden forzar cargas peligrosas sin saberlo. El cuerpo avisa, pero si lo silenciás, el riesgo crece.
¿Cómo se puede prevenir?
Los médicos coinciden: fortalecer el gemelo, el sóleo y los músculos del pie, estirar correctamente y usar calzado con ligera elevación en el talón. Las zapatillas planas, tan de moda, pueden predisponer a tendinitis o rupturas.
Además, respetar los tiempos de descanso y disminuir las cargas en tramos de alta exigencia. Y, sobre todo, escuchar al cuerpo: si hay molestias, parar a tiempo.
¿Qué aprendizaje deja esta temporada?
La NBA deberá revisar su modelo. El calendario, la sobrecarga, la presión del éxito inmediato, el marketing alrededor de las figuras: todo se conjuga para que los jugadores lleguen al límite.
«No es algo que pasa una o dos veces por año. Es un patrón. Y hay que actuar”, cerró el doctor Nirav Pandya, de la Universidad de California. “No es solo evitar lesiones. Es cuidar carreras. Porque, aunque la cirugía avanzó mucho, romperse el Aquiles todavía puede ser una sentencia deportiva».