Una insólita controversia médica tiene enfrentados a Mavericks y Lakers. Todo comenzó cuando el entrenador angelino JJ Redick acusó públicamente al equipo de Dallas de haber escaneado la parte equivocada del cuerpo de Austin Reaves durante una resonancia magnética realizada el fin de semana. Los Mavs respondieron con firmeza: no hubo ningún error.
La situación escaló rápidamente después de que Redick, en declaraciones tras la práctica del sábado en el campus de la Southern Methodist University en Dallas, apuntara directamente contra el personal médico local. «No sé dónde está la cadena de mando con el equipo de imágenes de Dallas, pero escanearon el área equivocada», disparó el técnico. «Así que [el error] no fue de nuestro lado. Dejamos explícito qué se suponía que debía ser escaneado, pero escanearon el área equivocada».
La respuesta de los Mavericks no tardó en llegar. A través de un comunicado emitido inicialmente a DLLS Sports, la franquicia texana fue contundente: «Nuestro equipo médico siguió protocolos de imagen estándar basados en la información proporcionada en ese momento. No hubo ningún error en el escaneo realizado».
El caso de Austin Reaves y la lesión que cambió todo
La controversia gira en torno a la lesión que sufrió Reaves en la primera mitad de la abultada derrota 139-96 de los Lakers ante el Thunder el jueves pasado. El escolta, demostrando su temple característico, regresó al partido y terminó como el máximo anotador del equipo con 15 puntos en 27 minutos, sin imaginar que esa actuación podría ser su última de la temporada regular.
Según Redick, fueron necesarias dos resonancias magnéticas para diagnosticar finalmente una distensión oblicua izquierda de grado 2. La primera, realizada por el equipo médico de los Mavericks -ya que los Lakers estaban en Dallas para ese encuentro- habría sido la problemática. La segunda habría sido la que finalmente permitió el diagnóstico correcto.
Aunque los Lakers no anunciaron un calendario específico para el regreso de Reaves más allá de descartarlo para el resto de la temporada regular, fuentes informaron a Shams Charania de ESPN que se espera que el veterano de quinto año esté fuera entre cuatro y seis semanas. Un golpe durísimo para las aspiraciones angelinas en el momento menos indicado.
Redick dio marcha atrás pero el daño ya estaba hecho
Lo interesante del caso es que el propio Redick pareció intentar enfriar la situación apenas horas después. Cuando se le pidió explicar su acusación antes del partido contra el Thunder del martes, el entrenador cambió notablemente su tono. «Al final, obtuvimos la imagen que necesitábamos», declaró. «Y obviamente muy agradecidos, porque ha sucedido durante toda la temporada cuando el equipo local nos acomoda, tal como nosotros lo haríamos por ellos. Y vamos a seguir adelante».
Un portavoz de los Lakers declinó hacer comentarios cuando ESPN le consultó sobre la cadena de eventos que rodearon la resonancia magnética. El silencio institucional contrasta con las declaraciones iniciales de Redick, sugiriendo que quizás el técnico se excedió en sus críticas públicas o que la organización prefiere no escalar una disputa con otra franquicia de la liga.
Esta situación no es común en la NBA, donde los equipos visitantes regularmente utilizan las instalaciones médicas de los locales cuando surge una situación de urgencia. Las lesiones siempre han sido parte del juego, pero que un entrenador acuse públicamente al personal médico de otro equipo de un error técnico específico es prácticamente inédito.
El timing no podría ser peor para los Lakers. Con un récord de 50-28, están actualmente cuartos en la Conferencia Oeste con solo cuatro partidos restantes en la temporada regular. Están apenas medio juego detrás de los Nuggets, terceros, aunque tienen la ventaja del desempate al haber ganado la serie de temporada contra Denver.
El calendario que enfrentan sin Reaves es exigente: recibieron al Thunder el martes, juegan un back-to-back visitando a los Warriors el jueves y recibirán a los Suns el viernes, antes de cerrar la temporada regular en casa contra el Jazz el domingo. Cada partido cuenta, y la ausencia del escolta se siente con fuerza.
¿Qué viene ahora?
Más allá de las declaraciones cruzadas, lo concreto es que los Lakers deberán arreglárselas sin uno de sus jugadores más importantes en el tramo final de la temporada. Reaves había sido fundamental en el esquema de Redick, y su versatilidad tanto ofensiva como defensiva será difícil de reemplazar.
La controversia médica quedará como una nota al pie curiosa de esta temporada, pero lo que realmente importa es cómo los Lakers navegarán estas semanas críticas. La relación entre franquicias en la NBA suele manejarse con discreción y profesionalismo, por lo que este intercambio público resulta tan llamativo. Que Redick haya suavizado su postura sugiere que alguien dentro de la organización le pidió bajar el tono, conscientes de que estas acusaciones públicas pueden tener consecuencias más allá de lo inmediato.