Billy Donovan dejó de ser el entrenador de Chicago Bulls después de seis temporadas, y la noticia conmovió al mundo NBA. Fue una decisión de mutuo acuerdo que termina de confirmar el cierre de un proyecto que nunca logró consolidarse.
BREAKING: Billy Donovan is exiting as head coach of the Chicago Bulls after six seasons, sources tell ESPN. pic.twitter.com/PZQLdOcOSL
— Shams Charania (@ShamsCharania) April 21, 2026
La salida se definió tras una reunión clave con los propietarios Michael Reinsdorf y Jerry Reinsdorf, en la que se discutió el futuro de la franquicia. Donovan no tomó una decisión inmediata. Se dio tiempo para pensar qué quería y, sobre todo, si tenía sentido continuar en el contexto que venía.
El motivo central: no ser un obstáculo
Hay una idea que explica la decisión: Donovan no quería convertirse en un freno para el nuevo rumbo del equipo. Veía que las cosas que se daban no se condecían con su manera de hacer las cosas.
Con la salida reciente del vicepresidente de operaciones Arturas Karnisovas y del general manager Marc Eversley, Chicago quedó listo para una reestructuración profunda. Y en ese escenario, el entrenador entendió que, si el objetivo era empezar de cero, el reinicio debía ser completo.
Seguir en el cargo, incluso con el respaldo de la dirigencia, podía condicionar decisiones de la nueva oficina central.
Por eso eligió dar un paso al costado.
Un proyecto que quedó a mitad de camino
El ciclo de Donovan en los Bulls nunca terminó de afirmarse. El equipo tuvo tramos competitivos, especialmente en la temporada 2021-22, pero no logró sostener ese nivel ni transformarlo en resultados concretos.
El balance final refleja esa irregularidad: una sola clasificación a playoffs y apenas un triunfo en postemporada.
Más allá de los números, lo que faltó fue una dirección clara. Chicago no fue un equipo en reconstrucción total, pero tampoco uno preparado para competir en serio en la Conferencia Este.
El factor tiempo y competitividad
Otro punto clave en la decisión fue el contexto deportivo del equipo.
Chicago cuenta con margen salarial, picks de primera ronda y jóvenes como Josh Giddey y Matas Buzelis, pero sigue siendo un plantel con varios huecos y lejos de ser contendiente.
El propio Donovan dejó claro qué es lo que busca: «Quiero estar en situaciones reales, jugando playoffs, compitiendo en series de siete partidos y avanzando», supo decir.
Ese escenario hoy no estaba garantizado en Chicago, donde el proceso podría demandar varios años más. A pesar de los resultados, la dirigencia mantenía su confianza en Donovan. Michael Reinsdorf incluso estaba dispuesto a sostenerlo en el cargo y a que la próxima gerencia trabajara con él como entrenador.
Sin embargo, la decisión final no pasó por ese respaldo.
Donovan priorizó el contexto general del proyecto por encima de su continuidad personal.
Chicago Bulls vuelve a empezar
La salida del entrenador deja a la franquicia en un punto de reinicio claro.
Con recursos para moverse en el mercado, activos a futuro y una estructura en reconstrucción, el próximo paso será definir un nuevo rumbo desde la base: dirigencia, entrenador y plantel.
Después de seis años sin consolidarse, Chicago Bulls enfrenta otra vez el mismo desafío: encontrar una identidad y sostenerla en el tiempo, algo que tras la magia de Michael Jordan y la ilusión de Derrick Rose, jamás pudo despegar.