La racha terminó de la peor manera posible. Los Angeles Lakers cayeron 113-110 ante Detroit Pistons en una noche donde el cansancio de la gira y la falta de puntería les pasaron factura. Nueve victorias consecutivas quedaron atrás cuando el intento desesperado de Luka Doncic sobre la chicharra no encontró el aro. Así de simple, así de doloroso.
Doncic jugó contra Detroit luego de que la Liga decidiese anularle su decimosexta falta técnica, que le hubiese costado un partido de suspensión.
Lo más difícil de digerir no es haber perdido, sino cómo sucedió. Los Lakers llegaron a estar 16 puntos abajo en el tercer cuarto, remontaron con sangre y sudor, tomaron la ventaja a falta de 39.9 segundos con dos tiros libres de Deandre Ayton, y terminaron viendo cómo Daniss Jenkins les metió seis puntos en los segundos finales para arrebatarles el triunfo. Jenkins, que nunca había anotado tanto en su carrera, eligió el peor momento posible para los angelinos y terminó con 30 puntos.
El final fue caótico. Con 9 segundos en el reloj, LeBron James intentó un pase de lateral para Doncic, pero Tobias Harris lo desvió. Maxi Kleber, que estaba bloqueando a dos jugadores de Detroit para liberar a Doncic, trató de interceptar el balón suelto pero rebotó en su mano. Luka recogió como pudo y lanzó un triple forzado con Jalen Duren, el centro All-Star de 2.08 metros, respirándole en la nuca. La pelota no entró y se acabó todo.
La montaña rusa emocional en Detroit
Este partido en el quinto juego de una gira de seis encuentros tenía todos los ingredientes para ser una trampa. Los Lakers llegaron sin Marcus Smart (tobillo derecho) ni Rui Hachimura (pantorrilla derecha), enfrentando a un equipo de Detroit que tiene la segunda mejor defensa de toda la liga. Y aunque los Pistons tampoco contaban con Cade Cunningham (pulmón colapsado), su intensidad defensiva complicó todo.
Los números ofensivos de los Lakers fueron un desastre. Doncic metió 32 puntos pero necesitó 29 intentos de campo (11 aciertos) y falló 10 de sus 13 triples. LeBron tuvo una primera mitad para el olvido: 0 de 5 en tiros de campo, apenas la tercera vez en su carrera que termina un primer tiempo sin anotar. Cerró 4 de 10 en el partido. Luke Kennard, el héroe del sábado contra Orlando Magic, apenas conectó 1 de 5.
Austin Reaves fue el único que mostró vida ofensiva consistente con 24 puntos, 16 de ellos en el segundo tiempo. «Estuvimos abajo y después nos abrimos camino de vuelta», dijo Reaves. «Hicimos cosas muy buenas y hay cosas que necesitamos limpiar, pero es una gira larga y me gustó la forma en que competimos».
La resiliencia no alcanzó esta vez
Lo curioso es que nadie en el vestuario angelino parecía devastado. JJ Redick y sus jugadores hablaron de fortaleza mental, de competir, de ser un equipo que se dobla pero no se quiebra. LeBron destacó la dureza mental que han desarrollado durante la racha: «Hubo un par de partidos donde nos pusieron abajo, un par donde íbamos arriba, equipos hicieron corridas, tomaron ventajas y pudimos mantenernos resilientes y volver. Somos un grupo mentalmente fuerte».
James también reconoció el desafío que representaba este partido: «Incluso esta noche, nos pusieron abajo otra vez contra un equipo muy bueno en su cancha. Obviamente probablemente habían estado esperando este enfrentamiento».
Redick fue claro en su evaluación: «Somos un buen equipo de básquetbol. Creo que somos un buen equipo. Pensé que podíamos ser un buen equipo toda la temporada. Vimos destellos, vimos tramos cortos, pero somos un buen equipo de básquetbol».
El entrenador también fue sincero sobre las prioridades de aquí al final de la temporada regular. Con 10 partidos por delante y aferrados a la tercera posición del Oeste (habían arrancado la racha en sexto lugar el 5 de marzo), la salud es tan importante como los resultados. «Necesitamos terminar la temporada fuertes, pero también necesitamos terminar sanos», advirtió Redick.
Los Angeles Lakers tienen un último compromiso en esta agotadora gira de seis juegos: el miércoles visitarán a los Indiana Pacers, que justamente cortaron una racha de 16 derrotas consecutivas al vencer a Orlando el lunes. Otra trampa potencial en el camino.
«Es el último partido de la gira», dijo LeBron. «Sé que todos están tratando de llegar a casa, pero tenemos que ocuparnos de los negocios, así que estaremos listos».
La racha de nueve victorias quedó en el pasado, pero la mentalidad que construyeron en esas tres semanas mágicas tendrá que mantenerse intacta. Porque en el tramo final de la temporada, con los playoffs acercándose, no hay margen para relajarse. Menos aún cuando equipos teóricamente inferiores pueden morderte si no estás al cien por ciento. Detroit lo demostró, y ahora toca levantarse rápido.