La NBA le tiró un salvavidas a LaMelo Ball al anunciar que no recibirá suspensión por la falta flagrante cometida contra Bam Adebayo en el partido entre los Hornets y el Heat del martes pasado, lo que le permite estar disponible para el crucial partido de play-in que Charlotte disputará el viernes ante Orlando. La decisión generó reacciones encontradas: alivio en Carolina del Norte y resignación en Miami.
La liga determinó que Ball realizó un «contacto innecesario e imprudente» con Adebayo durante la caída que terminó lesionando al centro del Heat. La sanción se limitó a una multa de 35,000 dólares por la falta, más otros 25,000 adicionales por usar lenguaje profano en una entrevista televisada posterior al partido.
El episodio ocurrió en los momentos finales del encuentro que los Hornets le ganaron al Heat 127-126, quedando eliminado el equipo de Erik Spoestra de la postemporada. Ball agarró el tobillo de Adebayo mientras este caía al piso, una acción que los árbitros no sancionaron en tiempo real pero que la liga investigó posteriormente. Adebayo terminó diagnosticado con una contusión en la zona lumbar y se perdió gran parte del encuentro.
Spoelstra prefiere pasar la página
Lo más llamativo de toda esta situación es la postura conciliadora que adoptó Erik Spoelstra, el experimentado entrenador del Heat. En la reunión de cierre de temporada realizada el jueves, dos días después de la eliminación, Spoelstra fue claro: «No creo que necesitara ser penalizado más. No creo que eso tenga sentido».
El técnico de Miami separó aguas entre el jugador y la acción específica. «No creo que sea un jugador sucio. Simplemente pienso que en ese momento, todas las cosas pueden ser verdad», explicó Spoelstra. «Fue una jugada sucia y peligrosa. Debió ser sancionada en ese momento. Pero no lo fue y entonces, bueno, seguís adelante».
Esta madurez de Spoelstra contrasta con la tensión que podría haber generado el incidente. El técnico reconoció la gravedad de la acción sin buscar venganza administrativa, una actitud que habla de su profesionalismo pero también de su entendimiento del contexto: Miami quedó afuera y seguir peleando por una suspensión no cambiaría nada.
Adebayo todavía espera una disculpa
Menos diplomático se mostró Bam Adebayo, quien dejó en claro que no recibió ninguna disculpa de Ball. «No sucedió. Quiero que eso quede claro. En algún momento lo volveré a ver y tendremos esa conversación», declaró el centro del Heat el jueves.
Esta no es la primera vez que ambos protagonistas se cruzan en situaciones similares. Durante un partido en Miami en enero de 2024, Ball ya había agarrado la pierna de Adebayo mientras el jugador del Heat corría hacia el otro lado de la cancha. En aquella ocasión, Adebayo trastabilló pero no cayó al suelo.
La reincidencia podría haber pesado en la decisión de la liga, pero finalmente optaron por no escalar la sanción más allá de lo económico. El reglamento de la NBA establece que si la falta hubiera sido sancionada como flagrante categoría 2 en tiempo real, habría resultado en dos tiros libres para Miami, posesión del balón y la expulsión inmediata de Ball. Sin embargo, al no pitarse ninguna falta en el momento, el Heat no pudo solicitar revisión por video.
Los Hornets respiraron aliviados
Para Charles Lee, entrenador de los Hornets, la resolución llegó justo a tiempo. «Creo que la liga dictó algo que consideraron justo», dijo Lee el jueves antes del vuelo del equipo a Orlando. «Y estamos contentos de que todavía lo tengamos para el próximo partido. Sé que él nunca tiene la intención de intentar lastimar a nadie en la cancha. Pero me alegra que todo esté resuelto ahora».
La investigación de la NBA fue protocolar después de semejante jugada. El árbitro Zach Zarba le confirmó a un periodista el martes por la noche que la liga analizaría el lance con mayor profundidad. La decisión final llegó tarde el miércoles, apenas a tiempo para que Lee pudiera planificar su roster para el partido eliminatorio del viernes.
Ball es fundamental para las aspiraciones de Charlotte en este play-in. El base ha mostrado destellos brillantes durante la temporada, y perderlo por suspensión habría sido un golpe devastador para un equipo que se juega la temporada en un solo partido.
La decisión de la NBA establece un precedente interesante sobre qué constituye una acción que amerita suspensión versus una que puede saldarse con multa. En este caso, la liga pareció valorar la falta de historial de Ball como jugador problemático, a pesar de que existe al menos un antecedente directo con el mismo rival. La diferencia entre una falta «sucia» y un «jugador sucio» quedó trazada, al menos en esta ocasión.