En un partido fantástico, el primero del Play-In de la NBA, Charlotte Hornets se mantuvo con vida en la pelea por los playoffs con un triunfo tan dramático como épico. LaMelo Ball metió una bandeja imposible a 4.7 segundos del final en tiempo extra y Miles Bridges se encargó del resto con un tapón sobre la chicharra que selló un triunfo 127-126 ante Miami Heat en un juego que tuvo de todo. Pudo ser para Charlotte. Pudo ser para Miami. Finalmente fue para los locales, que pueden meterse en la postemporada por primera vez en una década.
El base de los Hornets cerró con 30 puntos y 10 asistencias, pero el camino hacia el éxtasis tuvo capítulos de puro drama. De hecho, Ball estuvo a punto de convertirse en el villano de la historia después de cometer dos errores garrafales en los segundos finales del tiempo extra. Primero perdió la pelota en su propia cancha y después cometió foul sobre Tyler Herro en un intento de triple, regalándole tres tiros libres que el escolta del Heat no perdonó. Miami se puso arriba 126-125 con apenas 8.7 segundos en el reloj y todo parecía perdido para Charlotte.
Pero LaMelo es de esos jugadores que no se achican en los momentos decisivos. Después del tiempo muerto pedido, atacó por la derecha, se metió en la pintura y convirtió una bandeja inclinada con la mano derecha que devolvió la ventaja a los Hornets. Un tiro poco ortodoxo conforme a su estilo. El Heat, sin tiempos restantes, atacó con todo y ahí apareció Bridges para perseguir a Davion Mitchell y rechazar su bandeja con una tapa para los libros. Justo a tiempo para una celebración desatada de los fanáticos en Charlotte.
LaMelo Ball se mete en la historia del play-in
La actuación de Ball no solo fue crucial para mantener vivas las aspiraciones de los Hornets, sino que también lo metió en un grupo selecto de la historia reciente de la NBA. Según ESPN, se convirtió en el cuarto jugador en conseguir al menos 30 puntos y 10 asistencias en un partido de play-in, uniéndose a Josh Giddey (2023 con el Thunder), Kyrie Irving (2022 con los Nets) y Damian Lillard (2020 con los Trail Blazers).
La dupla Ball-Bridges fue letal. El alero aportó 28 puntos y nueve rebotes, demostrando que Charlotte tiene un par de estrellas jóvenes capaces de brillar en los momentos de mayor presión. Pero el verdadero héroe silencioso de la noche fue Coby White, quien llegó en el intercambio de media temporada desde Chicago y demostró su valor con 19 puntos fundamentales.
White fue quien mandó el partido al alargue con un triple increíble a 10.8 segundos del final del último cuarto. En una salida lateral, giró y convirtió un tiro imposible que no pudo ser contestado por la defensa. Ni siquiera les dio tiempo para pensar en un corte con foul. Antes había hecho un anticipo: clavó otro triple clave en los segundos finales del tercer cuarto para darle a Charlotte una ventaja de 89-83. Cuando el equipo necesitó estabilidad ofensiva, White estuvo ahí.
El Heat perdió a Bam Adebayo y se quedó sin playoffs
Para el Heat, la noche fue un desastre total. No solo quedó eliminado, sino que perdió a Bam Adebayo por una lesión en la espalda baja cuando Ball lo agarró en el segundo cuarto. Una jugada polémica que bien podría haber terminado con la presencia del base estrella de los Hornets en el partido. La ausencia de su interno fue devastadora, aunque Miami peleó hasta el final con actuaciones sólidas de Mitchell (28 puntos), Andrew Wiggins (27) y Herro (23).
Miami dominó buena parte del encuentro, incluso construyó una ventaja de 102-95 en el último cuarto con dos triples de Wiggins. Pero los Hornets nunca bajaron los brazos. White igualó el marcador con un triple desequilibrado desde la esquina tras recibir un pase de entrada, y Herro tuvo la chance de definirlo en el tiempo reglamentario pero su intento de tres puntos pegó en el aro trasero.
En el tiempo extra, parecía que el Heat había hecho lo suficiente. El triple poco ortodoxo de Herro desde la esquina y los tres tiros libres posteriores pintaban una remontada heroica para los visitantes. Pero Ball y Bridges tenían otros planes. LaMelo Ball demostró en múltiples ocasiones su capacidad para hacerse cargo en los momentos críticos, y esta vez no fue la excepción.
Para los Hornets, esta victoria marca su primer triunfo de postemporada en casa en una década. Ahora viajarán para enfrentar al perdedor del duelo entre Philadelphia 76ers y Orlando Magic el viernes por la noche, con el octavo y último boleto a los playoffs de la Conferencia Este en juego. Charlotte busca romper una sequía de diez años sin participación en la postemporada, y con Ball jugando a este nivel, las chances son reales.
Miami se queda afuera por primera vez desde 2019
Para el Heat, en cambio, esta derrota significa quedarse fuera de los playoffs por primera vez desde la temporada 2018-19. Un golpe durísimo para una franquicia acostumbrada a competir en lo más alto del Este. Fue muy mala la temporada de Miami y la lesión de Adebayo fue el punto de quiebre, pero también hay que reconocer el mérito de unos Hornets que supieron aprovechar cada oportunidad.
Ball celebró al cierre del partido en el centro de cancha mientras sus compañeros se amontonaban para desatar la euforia atragantada de años. Había redimido sus errores de la peor manera posible para Miami y de la mejor para Charlotte. Esa es la esencia de los playoffs: los grandes jugadores encuentran la forma de dejar su huella cuando todo está en juego.
El viernes sabremos si los Hornets pueden dar el último paso y meterse en los playoffs de verdad. Lo que sí sabemos es que LaMelo Ball y compañía no le tienen miedo a nadie, y que en una noche loca en Charlotte, cuando parecía que todo estaba perdido, encontraron la manera de seguir soñando.