Los Minnesota Timberwolves protagonizaron una de esas noches que quedan grabadas en la historia de la NBA. Con cinco de sus siete mejores jugadores fuera de la cancha por distintos motivos y un déficit de 13 puntos en tiempo extra, el equipo de Minneapolis completó la mayor remontada en overtime desde que la liga comenzó a registrar detalles jugada por jugada en la temporada 1997-98. Un cierre perfecto de 15-0 les dio una victoria épica de 110-108 ante Houston Rockets en el Target Center.
La hazaña tiene un sabor especial cuando se miran las circunstancias. Anthony Edwards, la estrella del equipo, no pisó la cancha por quinto partido consecutivo debido a problemas en la rodilla. El respaldo clave Ayo Dosunmu tampoco estuvo disponible por una molestia en la pantorrilla. Jaden McDaniels, que venía siendo fundamental con 25 puntos y una defensa valiente sobre Kevin Durant de los Rockets, empezó a renguear sobre el final del cuarto período y tuvo que salir. Rudy Gobert, autor de un partido sólido con 14 puntos, 14 rebotes y cinco tapones, se fue eliminado por faltas.
Y cuando parecía que ya nada más podía salir mal, Naz Reid fue expulsado en el inicio del overtime después de expresarle su descontento al árbitro Scott Foster por una falta ofensiva. Los fanáticos empezaban a abandonar el estadio. Todo indicaba que esta noche no era la de Minnesota.
De la desesperación a la gloria
Cuando Alperen Sengun clavó una volcada que puso el marcador 108-95 a favor de Houston, completando un devastador parcial de 26-2, la lógica dictaba que el partido estaba sentenciado. Pero estos Timberwolves demostraron tener algo que no se mide en estadísticas: carácter puro y duro.
«Simplemente tenés que tomarlo posesión por posesión. Lo más importante es estar en el momento», explicó Julius Randle, quien compartió la responsabilidad de defender a Durant junto a Kyle Anderson después de la salida de McDaniels. Y vaya si estuvieron en el momento.
Mike Conley, que tuvo una rara apertura como titular con Edwards y Dosunmu fuera, conectó un triple a 2:45 del final. Anderson metió un rebote ofensivo tras un tiro errado de Randle, provocó una falta de Sengun y convirtió la jugada de tres puntos. Entonces llegó una de las jugadas más extrañas de la noche: los Timberwolves forzaron una violación de ocho segundos al impedir que los Rockets avanzaran más allá de media cancha.
Donte DiVincenzo se sumó a la remontada con una bandeja asistida por Anderson. Randle capturó un tiro fallado de Sengun en el aro y en el ataque siguiente lo superó para una bandeja que dejó todo 108-105 con 1:34 restantes. El cierre fue cinematográfico: DiVincenzo empató con un triple, Sengun falló un tiro de media distancia, y Randle selló la remontada histórica con un tiro en suspensión a 8.8 segundos del final.
Un triunfo que vale doble
«Tenemos verdaderos competidores acá, tipos que quieren el desafío. No es la primera vez que hacemos algo así», aseguró Randle, quien anotó 24 puntos, todos en la segunda mitad. «Cuando se pone difícil, nos unimos como grupo. Saca lo mejor de nosotros».
El entrenador Chris Finch no ocultó su orgullo después del partido. «Lucharon a través de un montón de adversidad. Deberíamos haber ganado ese partido en tiempo regular. Merecimos ganar ese partido. Fuimos el mejor equipo toda la noche, y les dimos una oportunidad de robárnoslo, pero se lo robamos de vuelta», declaró.
Los números del arbitraje fueron escandalosos: Minnesota tomó 63 tiros en la pintura y solo recibió 10 tiros libres. Houston llegó al final del partido con un perfecto 23 de 23 desde la línea. Incluso en la última jugada, con el marcador 110-108, Randle fue sancionado con falta sobre Durant en su penetración con 3.3 segundos restantes. El alero de los Rockets, que no había fallado en toda la noche, erró el primero y falló intencionalmente el segundo buscando mantener la posesión. No le salió.
«Estoy muy orgulloso de que no nos rendimos. Tuvimos muchas oportunidades de frustrarnos mucho esta noche», expresó Gobert. «En su mayor parte, pudimos superar eso. Ese es el plan para nosotros. Queremos ganar un campeonato, así que sabemos que habrá adversidad. Sabemos que vendrá de muchas maneras».
Con esta victoria, los Timberwolves (45-28) se mantienen a medio juego de Denver (46-28) por el cuarto lugar de la Conferencia Oeste. Más importante aún, quedaron 1.5 juegos por delante de Houston (43-29) y empataron la serie de temporada 1-1. El próximo 10 de abril se verán las caras nuevamente en Houston, un partido que podría definir posiciones clave de cara a los playoffs.
Esta remontada histórica se une a las mayores remontadas de la historia de la NBA, aunque con la particularidad de ser la más grande específicamente en tiempo extra. Un récord que quedará en los libros y en la memoria de quienes no abandonaron el Target Center aquella noche de miércoles.
Lo que viene para Minnesota será crucial. Recuperar a Edwards será fundamental, pero esta victoria sin él demostró la profundidad y el espíritu competitivo de un equipo que aspira a cosas grandes. En una Conferencia Oeste apretadísima, cada victoria cuenta el doble, y esta vale por tres.