Boston Celtics hizo historia de la mejor manera posible: igualó el récord de la NBA de 29 triples en un solo partido mientras aseguraban el segundo lugar de la Conferencia Este con una contundente victoria 144-118 sobre New Orleans Pelicans. La franquicia demostró que cuando el perímetro enciende, no hay defensa que alcance.
Sam Hauser fue la gran figura de la noche con 24 puntos producto de ocho triples, liderando una exhibición ofensiva histórica. No es para menos: los Celtics igualaron su propia marca establecida el 22 de octubre de 2024 contra New York Knicks, y se pusieron al nivel de Memphis Grizzlies (6 de abril contra Cleveland Cavaliers) y Milwaukee Bucks (29 de diciembre de 2020 en Miami Heat) en lo más alto del libro de récords.
La victoria del viernes por la noche no solo fue una demostración de poderío ofensivo, sino que también selló la segunda posición para los playoffs y le dio a Boston el título de la División Atlántico. Todo en una sola noche de trabajo, aunque para ser justos, el trabajo pareció más una práctica de tiro que un partido competitivo en ciertos tramos.
Una lluvia de triples con protagonistas inesperados
Lo más impresionante de la noche no fue solo la cantidad de triples, sino la distribución. Ocho jugadores de los Celtics anotaron al menos dos bombas desde el perímetro, convirtiendo el ataque en una pesadilla defensiva imposible de contener. Cuando cualquiera puede hacerte daño desde afuera, ¿a quién defendés primero?
Jaylen Brown, quien regresó a la alineación después de perderse la derrota del jueves en New York por una tendinitis en el Aquiles izquierdo, demostró que estaba más que recuperado. El alero anotó 23 puntos en apenas 29 minutos y se sentó todo el cuarto período, un lujo que el equipo pudo darse gracias a la ventaja construida. Brown incendió el partido desde el primer cuarto con 12 puntos que ayudaron a establecer una ventaja de 22 puntos temprano.
Payton Pritchard agregó una actuación completa con 21 puntos y 10 asistencias, mostrando esa versatilidad que lo ha convertido en una pieza valiosa para la rotación. Pero la historia más simpática de la noche la protagonizó Neemias Queta, el centro brasileño que conectó el primer triple de su carrera además de capturar 10 rebotes. Cuando hasta el hombre grande está tirando desde el logo, sabés que es una de esas noches especiales.
Victoria cómoda sin Jayson Tatum
Lo más llamativo es que Boston logró esta hazaña histórica sin Jayson Tatum en la cancha. La estrella no jugó noches consecutivas desde su regreso tras la cirugía del tendón de Aquiles, y el equipo decidió darle descanso. La decisión resultó acertada: los Celtics llegaron a liderar por 41 puntos contra unos Pelicans que no contaban con varios titulares.
Esta victoria demuestra la profundidad del roster de Boston, algo que ya hemos analizado anteriormente como factor determinante en esta temporada. No depender de una sola figura para funcionar es precisamente lo que separa a los contendientes reales de los equipos que solo hacen ruido en temporada regular.
La facilidad con la que Boston despachó a New Orleans, aunque hay que reconocer que los Pelicans llegaron con bajas, habla de un equipo que tiene sus sistemas bien aceitados. El movimiento de balón fue constante, las lecturas defensivas fueron correctas y cada posesión parecía terminar con un tiro abierto desde el perímetro. Así de simple, así de efectivo.
El camino hacia los playoffs
Con el segundo lugar del Este asegurado, los Celtics ahora pueden manejar sus cargas de trabajo pensando en lo que realmente importa: los playoffs. La capacidad de igualar un récord histórico sin forzar a Tatum a jugar noches consecutivas y dándole descanso a Brown en el último cuarto muestra una gestión inteligente de los recursos.
La exhibición desde el perímetro no es casualidad. Boston construyó su identidad alrededor del triple, y noches como esta validan esa filosofía. Cuando conectan a este nivel, simplemente no hay equipo que pueda seguirles el ritmo. El promedio de la NBA ronda los 12-13 triples por partido; los Celtics metieron 29. Es una diferencia abismal.
De cara a la postemporada, esta victoria sirve como recordatorio para el resto de la conferencia: los Celtics tienen las armas para destrozar a cualquiera cuando el tiro entra.