Luka Doncic lo dejó clarísimo: los Los Angeles Lakers van en serio por el título. El esloveno se despachó con 51 puntos, 10 rebotes y 9 asistencias para llevar a los Lakers a una victoria aplastante 142-130 sobre los Chicago Bulls, en una noche que además marcó el regreso de LeBron James tras perderse tres partidos por molestias en el pie, el codo y la cadera.
Con este triunfo, los Lakers hilaron su séptima victoria en los últimos ocho partidos y treparon al tercer puesto de la Conferencia Oeste con 16 juegos por delante en la temporada regular. Ya no se trata de si este equipo puede competir. La pregunta ahora es hasta dónde puede llegar.
Doncic desató su furia: 51 puntos con dedicatoria
El perfil oficial de Doncic en NBA.com va a seguir acumulando noches históricas. Esta fue su mejor actuación desde que se puso la camiseta púrpura y oro, y le faltó una sola asistencia para el triple-doble. Pero lo mejor de todo fue lo que detonó semejante locura ofensiva.
Según el propio Doncic, fue Matas Buzelis, el alero de 21 años de los Bulls, quien lo encendió. «Alguien empezó a hablarme, y eso me despertó», dijo Luka con una sonrisa después del partido. A partir de ahí, fue un recital de anotación que los Bulls simplemente no pudieron frenar.
El traspaso de Doncic a los Lakers sigue rindiendo frutos enormes. Tirando de tres, penetrando al aro o repartiendo asistencias, el esloveno dejó claro por qué es uno de los jugadores más completos de la liga y un firme candidato a meterse entre los máximos anotadores en la historia de la NBA.
LeBron James regresó con clase y sacrificio
Después de perderse tres juegos seguidos, LeBron volvió a la cancha y lo hizo con la eficiencia de siempre: 18 puntos con un 7-13 en tiros de campo, 7 rebotes y 7 asistencias. No forzó nada, no pidió el balón. Se acomodó al sistema y le dio las llaves a Doncic.
«Si beneficia a otros, beneficia al equipo. El equipo es lo más importante», sentenció LeBron sobre su rol actual. Palabras de un veterano de 41 años que tiene claro que para ganar otro anillo hay que ceder protagonismo.
JJ Redick reveló que habló con James sobre esta filosofía de juego colectivo, y los números lo respaldan: los Lakers tienen récord de 8-3 cuando LeBron no es uno de los dos máximos anotadores del equipo. Cuando el Rey delega, los Lakers ganan. Así de simple.
Los cinco titulares brillaron como nunca
Lo de Doncic y LeBron fue espectacular, pero ojo con el resto del quinteto. Austin Reaves metió 30 puntos, encadenando su tercer partido consecutivo con al menos 25 unidades. De paso, superó los 5.000 puntos en su carrera en la NBA y se convirtió en apenas el 46° jugador no drafteado en lograrlo.
Deandre Ayton machacó desde la pintura con 23 puntos, y Rui Hachimura completó la fiesta con 15. Los cinco titulares anotaron en dobles dígitos y combinaron 137 puntos, la cifra más alta para un quinteto titular en un juego de temporada regular desde la campaña 1970-71. Eso no es un dato menor: hay que irse más de 50 años atrás para encontrar algo parecido.
Los Lakers y su candidatura en el Oeste
Con 7 victorias en 8 partidos, los Los Angeles Lakers en NBA.com no solo están ganando: están arrasando. Doncic transformó la ofensiva del equipo, y la disposición de LeBron a aceptar un rol secundario creó un equilibrio que nadie veía venir a principio de temporada.
El tercer puesto en el Oeste los deja muy bien parados para los playoffs. Dallas dejó ir a su estrella –algo que ni con Cooper Flagg como primera selección del draft logra compensar– y los Lakers la aprovecharon para armar un plantel que puede pelear mano a mano con cualquiera.
En una liga donde actuaciones como la de Bam Adebayo 83 puntos ya rompieron todos los moldes esta temporada, los 51 de Doncic son otra muestra de que la NBA vive una era dorada de anotación. Y los Lakers, con su dúo estelar y un plantel profundo, tienen con qué dar pelea cuando más importa.
Quedan 16 juegos para cerrar la temporada regular. Si los Lakers mantienen este nivel –y sobre todo esta química entre Doncic, LeBron y compañía –el camino hacia las Finales pasa por Los Ángeles. La noche de los 51 no fue solo una exhibición individual: fue un aviso para toda la liga, según reportó ESPN.