La NBA dio un paso firme para terminar con el tanking. En la reunión de gobernadores celebrada esta semana en Nueva York, la liga presentó tres propuestas radicales para modificar el sistema de lotería del draft, todas con un objetivo claro: eliminar el incentivo para que los equipos pierdan deliberadamente partidos. Las tres propuestas comparten un elemento revolucionario que cambia por completo la filosofía actual: incluir equipos que clasifican a playoffs en el proceso de lotería.
La noticia llegó directamente desde Manhattan, donde los gobernadores de las franquicias se reunieron para analizar estas iniciativas que, de aprobarse en la votación programada para mayo, transformarían radicalmente la estructura competitiva de la NBA. Ninguna de las tres propuestas mantiene el statu quo, y todas buscan desincentivar la práctica de acumular derrotas para mejorar las probabilidades de conseguir selecciones altas en el draft.
Las tres propuestas sobre la mesa
La primera propuesta expande la lotería a 18 equipos: los 10 peores que no clasificaron al play-in más los 8 que sí lo hicieron. Acá viene lo interesante: los 10 equipos del fondo tendrían exactamente las mismas probabilidades de ascender en la lotería, con un 8% cada uno. El 20% restante se repartiría entre los 8 equipos del play-in, en orden descendente del puesto 11 al 18. Y para que no queden dudas, los 18 lugares serían sorteados dentro de ese formato.
La segunda propuesta va todavía más lejos. Incorpora 22 equipos a la lotería: los mismos 18 de la primera opción más los cuatro equipos que pierdan en primera ronda de playoffs. Pero acá hay un giro crucial inspirado en la WNBA: los equipos serían ordenados según su récord combinado de dos temporadas. Este sistema incluiría un piso mínimo de victorias por temporada para evitar que los equipos pierdan absolutamente todos los partidos posibles. Por ejemplo, si el mínimo fuera 20 victorias y un equipo termina 14-68, se le contabilizaría como 20-62 para propósitos de lotería. Si una franquicia gana 40 partidos una temporada y 20 la siguiente, entraría a la lotería con 30 victorias. Bajo este esquema, solo los primeros cuatro lugares se sortearían, como sucede actualmente.
La tercera propuesta utiliza un método «cinco por cinco». Incluye los mismos 18 equipos de la primera opción, pero con una mecánica diferente: los cinco equipos con peores récords tendrían probabilidades idénticas, descendiendo a partir de ahí. Se realizaría un sorteo de lotería para cada una de las primeras cinco selecciones del draft. Después de esas cinco elecciones, vendría un segundo sorteo para los 13 equipos restantes. Y acá está el salvavidas: si alguno de los cinco peores equipos no consigue una de esas primeras cinco selecciones, lo más bajo que podría caer en el segundo sorteo sería el puesto 10, evitando que un equipo realmente malo termine demasiado atrás en el draft.
¿Qué viene ahora?
Durante las próximas semanas, los propietarios discutirán estos conceptos detallados con sus respectivos grupos de liderazgo en operaciones de basketball. La idea es digerir mejor los impactos potenciales y las consecuencias no intencionadas que cada propuesta podría generar. Se espera que gobernadores, presidentes y gerentes generales mantengan un diálogo abierto con las oficinas de la liga sobre estos conceptos y las modificaciones que se les hagan antes de la votación de mayo.
Es importante destacar que estas nuevas propuestas no incluyen ideas que se habían mencionado en diciembre, cuando la NBA empezó a discutir cambios para combatir el tanking, como limitar las protecciones de selecciones en intercambios o congelar las probabilidades de lotería en una fecha determinada. Esas opciones quedaron en el camino.
El comisionado Adam Silver fue claro en su conferencia de prensa al cierre de las reuniones del miércoles en Manhattan: las cosas van a cambiar. La liga ha recibido críticas significativas esta temporada por equipos que están desesperadamente persiguiendo uno de los primeros lugares en lo que se considera un draft 2026 extremadamente profundo. Silver dejó en claro que la estructura de incentivos para los equipos «claramente» cambiará para la próxima temporada.
Lo que está en juego no es menor. El tanking no solo daña la integridad competitiva, sino que también perjudica la experiencia de los aficionados que pagan para ver a sus equipos competir, no para verlos perder sistemáticamente.
La votación de mayo será crucial para el futuro de la NBA. Cualquiera de estas tres propuestas representaría un cambio radical en cómo se estructura la competencia y cómo los equipos planifican sus procesos de reconstrucción. Lo que queda claro es que la era del tanking descarado, si estas propuestas prosperan, podría estar llegando a su fin.