Los San Antonio Spurs ya no son un proyecto de reconstrucción. Son una amenaza real. Mientras la NBA observa atónita el ascenso meteórico de Victor Wembanyama y su equipo, una pregunta resuena en cada conversación entre entrenadores, scouts, ejecutivos y jugadores alrededor de la liga: ¿pueden estos Spurs llenos de veinteañeros llevarse el título este mismo año?
La realidad es que ya no se trata solo de especulación. Después de que el Oklahoma City Thunder perdiera contra los Boston Celtics esta semana -su primera derrota en un mes- la ventaja en la cima de la Conferencia Oeste se redujo a apenas dos partidos. ¿La razón? Los Spurs están imparables con un récord de 23-2 desde el 1 de febrero, y encima tienen el desempate ganado gracias a una ventaja de 4-1 en la serie de temporada regular contra el Thunder. Ni siquiera la marca estelar de 15-2 del Thunder desde el All-Star break ha sido suficiente para despegarse.
Lo que empezó como una temporada de desarrollo con un fenómeno francés al frente se convirtió en algo mucho más grande. La conversación en los círculos internos de la NBA ya no es si los Spurs pueden llegar a playoffs. Es si pueden ganar todo.
Wembanyama genera pesadillas antes del partido
Brian Windhorst de ESPN relató una conversación reveladora con un scout veterano de la Conferencia Este mientras veían jugar a los Spurs. Después de ver a Wembanyama tapar un tiro en un extremo de la cancha, correr más rápido que casi todos en transición y terminar la secuencia con una volcada, el scout fue categórico: «Son mis favoritos ahora. He estado pensando mucho en esto. Su juego va a ser incluso más dominante en playoffs y con cada partido se va a meter más y más en tu cabeza. En el Juego 1, tus jugadores pensarán en él en algunos de sus tiros. Para el Juego 4, van a estar teniendo pesadillas completas».
Y no es un caso aislado. Windhorst y Tim Bontemps siguieron preguntando alrededor de la liga sobre las chances de los Spurs y continuaron encontrando creyentes. «Son un equipo muy bueno», dijo un ejecutivo cuyo equipo enfrentó a San Antonio recientemente. «Están muy bien entrenados. Están muy bien armados. La combinación del grupo de tipos que tienen es impresionante».
El impacto de Wembanyama va más allá de las estadísticas. Estamos hablando de un jugador que literalmente rompe las reglas del baloncesto tal como las conocemos. Un centro de 2.24 metros que se mueve como escolta, defiende todas las posiciones, tapa tiros imposibles y termina jugadas en transición como si fuera Kevin Durant. La física no debería permitir que exista un jugador así, pero ahí está, aterrorizando a la liga.
La experiencia no es excusa válida
El argumento más repetido contra los Spurs es la falta de experiencia. Un equipo lleno de veinteañeros con un entrenador en su primera temporada completa al mando, ¿realmente puede dar el golpe? La historia dice que no. Desde la fusión NBA-ABA en 1976-77, solo los Portland Trail Blazers de 1977 y los Boston Celtics de 2008 pasaron de no estar en playoffs a ganar el título al año siguiente. Pero ambos casos tienen asteriscos: los Celtics sumaron a los futuros Hall of Famers Kevin Garnett y Ray Allen mediante traspasos, mientras que los Blazers agregaron a otro Hall of Famer, Maurice Lucas, en el draft de dispersión de la ABA.
Sin embargo, varios ejecutivos consultados no compran ese argumento cuando se trata de estos Spurs. «Todo el mundo dice que no tienen experiencia, pero tienen mucho más de lo que nadie les da crédito», señaló un ejecutivo del Este. «Harrison Barnes y Chris Paul tienen anillos de campeonato. De’Aaron Fox es uno de los mejores jugadores clutch de la liga y ha estado en playoffs».
Y luego está el factor X: «¿Crees que Victor va a estar intimidado por el momento? Buena suerte con eso», agregó el ejecutivo. Es un punto válido. Wembanyama no parece humano en su capacidad para manejar la presión. Declararse favorito al MVP a mitad de temporada siendo apenas un jugador de segundo año no es algo que hace alguien que se achica en los momentos importantes.
La construcción del roster también merece reconocimiento. No es solo Wembanyama haciendo magia rodeado de novatos. San Antonio tiene veteranía estratégica, talento joven en ascenso y, sobre todo, una química que muchos equipos más experimentados envidiarían. El francés está redefiniendo lo que significa ser un interno en la NBA moderna, y lo hace dentro de un sistema que potencia sus capacidades mientras compensa sus debilidades.
¿Un título histórico en camino?
Si los Spurs lograran coronarse campeones, estaríamos ante uno de los títulos más sorprendentes de la historia de la NBA. No solo por la velocidad de la reconstrucción – pasaron de la lotería a contendientes en menos de dos temporadas – sino por la forma en que desafiarían décadas de sabiduría convencional sobre cómo se construyen los campeones.
El Thunder, a pesar de su propio talento generacional y excelente marca, no puede despegarse. Los Spurs tienen el desempate y el momentum. Y lo más importante: tienen a un jugador que, según quienes lo enfrentan regularmente, y ya recuperado de la trombosis que lo afectó la temporada pasada y preocupó a todos, solo se volverá más dominante cuando la intensidad aumente en playoffs.
La comparación histórica más cercana mencionada por los analistas es la dupla de Shaquille O’Neal y Anfernee Hardaway en Orlando, aunque ese equipo tampoco logró dar el golpe final. Pero Wembanyama no es solo Shaq con manejo de balón. Es algo completamente nuevo, una anomalía que obliga a los equipos rivales a repensar todo su esquema táctico.
Lo que está claro es que la conversación cambió. Ya nadie habla de «años de aprendizaje» o «ganar experiencia para el futuro». Los Spurs están aquí, ahora, y la NBA tiene que tomarlos en serio. San Antonio vuelve a ser protagonista mucho antes de lo que cualquiera imaginaba.
Con dos meses de temporada regular por delante y los playoffs en el horizonte, la pregunta ya no es si los Spurs pueden competir. Es si alguien puede detenerlos. Y con Wembanyama, fuerte candidato al MVP, causando pesadillas literales en la cabeza de sus rivales, tanto en ataque como en defensa, la respuesta podría ser que no.