La NBA abrió una investigación formal contra Milwaukee Bucks por su manejo de la política de participación de jugadores y las declaraciones contradictorias sobre el estado de salud de Giannis Antetokounmpo. La situación se volvió insostenible cuando el griego dejó de jugar hace más de un mes mientras públicamente afirma estar completamente sano y disponible.
Las versiones entre Antetokounmpo y su franquicia no coinciden para nada. El alero le comunicó tanto a los Bucks como a la liga que quiere jugar, pero el equipo se niega a habilitarlo médicamente. Del otro lado, Milwaukee le dijo a la NBA que no cree que Giannis esté realmente listo ni que en verdad quiera volver a la cancha. Un lío de proporciones mayúsculas.
«Estoy disponible para jugar, pero no estoy en el partido», declaró Antetokounmpo ante los periodistas antes de la derrota 133-101 contra los Boston Celtics en Milwaukee el viernes. «Estoy disponible para jugar hoy. Ahora mismo. Estoy disponible».
La última vez que Giannis pisó una cancha fue el 15 de marzo, cuando sufrió una hiperextensión de rodilla izquierda contra los Pacers. Desde entonces, se perdió diez partidos consecutivos por esa lesión que también incluyó un hematoma óseo. El viernes fue su décima ausencia seguida, mientras él insiste en que está perfectamente bien para competir.
Una relación rota entre la estrella y la franquicia
Lo que convierte esta situación en algo verdaderamente explosivo es el nivel de fricción entre ambas partes. Pocos días después de la lesión, fuentes revelaron que los Bucks querían cerrar la temporada de Antetokounmpo, pero él rechazó frontalmente ese pedido. El griego quería seguir jugando, y la franquicia decidió no habilitarlo de todas formas.
«Que alguien venga y me diga que no juegue o que no compita, es como una cachetada en mi cara», sentenció Antetokounmpo el viernes. «Así que no sé hacia dónde va la relación a partir de ahí».
Estas declaraciones son durísimas. No dejan espacio para la interpretación. Giannis, una de las mayores estrellas de la NBA y bicampeón de MVP, está cuestionando abiertamente la decisión de su equipo y dejando en claro que la confianza está completamente quebrada. Los rumores sobre su futuro en Milwaukee vienen sonando hace tiempo, y esta situación no hace más que echarle leña al fuego.
La liga entrevistó a Antetokounmpo, a los Bucks y a los médicos del equipo como parte de su investigación. El proceso está en marcha y podría derivar en sanciones para la franquicia si se determina que violaron las políticas de participación de jugadores.
La sombra del tanking y el enojo de los jugadores
Este escándalo no surgió de la nada. La Asociación de Jugadores de la NBA (NBPA) emitió un comunicado a fines de marzo criticando duramente a los Bucks, con declaraciones que insinuaban que Milwaukee estaba «tankeando» y dañando la integridad de la liga. Cuando el sindicato de jugadores sale a hablar así de una franquicia, es porque la cosa está muy, muy mal.
Los Bucks quedaron eliminados de la postemporada el 28 de marzo, marcando la primera vez desde 2016 que se quedarán afuera de los playoffs. Una caída estrepitosa para un equipo que hace apenas un par de años ganó el campeonato y que ahora parece estar completamente desarmado, tanto en lo deportivo como en lo institucional.
Desde que se lesionó el 15 de marzo, Antetokounmpo aseguró que los Bucks no se acercaron para hablar con él sobre volver a jugar. El entrenador Doc Rivers declaró la semana pasada que Giannis no había practicado, pero fuentes del equipo revelaron que antes de los partidos de local, el griego realiza toda su rutina habitual de precalentamiento, aumentando la intensidad de esos entrenamientos para hacer una declaración. Una forma de protesta silenciosa pero elocuente.
A sus 31 años, Antetokounmpo disputó apenas 36 partidos esta temporada, por lejos la menor cantidad de encuentros que jugó en cualquier campaña de su carrera. Lidiado con dos distensiones en la pantorrilla, una distensión en el aductor y la hiperextensión de rodilla. Un año para el olvido en términos de disponibilidad.
¿Qué viene ahora?
La NBA tiene entre manos un caso delicado que puede sentar un precedente importante. Si determina que los Bucks violaron la política de participación de jugadores manteniendo afuera a un jugador que está médicamente apto, las consecuencias podrían ser severas. Multas económicas, pérdida de elecciones de draft o suspensiones son algunas de las posibles sanciones.
Pero más allá de lo que decida la liga, el daño en la relación entre Giannis y la franquicia parece irreparable. Sus palabras fueron contundentes, y cuando una estrella de su calibre habla de «cachetadas en la cara», es difícil imaginar un camino de vuelta. El campeón de 2021 con Milwaukee Bucks podría estar viviendo sus últimos días en la franquicia.
Los Bucks tienen cinco partidos restantes en la temporada regular. Cinco encuentros que probablemente transiten sin Giannis en cancha, mientras la investigación sigue su curso y las especulaciones sobre el futuro crecen día a día. Una temporada que comenzó con expectativas terminará con una investigación de la liga, un jugador franquicia enojado y una franquicia con su reputación bajo la lupa.