La derrota de los Lakers ante el Thunder por 123-87 quedó marcada por un episodio de tensión interna que encendió las alarmas en el Crypto.com Arena. JJ Redick, entrenador del equipo angelino, protagonizó un cruce acalorado con el ala-pivote Jarred Vanderbilt en pleno segundo cuarto, luego de sacarlo del juego apenas 16 segundos después de que comenzara el período. Lo que parecía ser una sustitución táctica derivó en una discusión cara a cara que obligó a la intervención de Austin Reaves, vestido de ropa de calle tras su lesión, y del asistente Nate McMillan para separar a ambos.
Another angle: Jarred Vanderbilt confronts JJ Redick to his face after getting subbed out less than a minute into the second quarter.
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— Legion Hoops (@LegionHoops) April 8, 2026
El episodio fue explosivo pero breve. Redick pidió tiempo muerto para sacar a Vanderbilt e ingresar al joven Dalton Knecht. Cuando el jugador se enteró de la decisión, encaró a su entrenador cerca de la línea de tiros libres mientras este preparaba el diagrama de la siguiente jugada en la pizarra. La reacción de Vanderbilt no fue discreta: le dejó en claro su molestia al técnico rookie, generando un momento de máxima tensión que requirió la barrera física de Reaves -vestido de civil por su distensión oblicua izquierda de grado 2- y McMillan.
Tras el partido, Redick buscó minimizar el incidente. «No es nada personal con él. Cosas normales desde mi perspectiva», dijo. Sin embargo, la respuesta institucional fue contundente: Vanderbilt no volvió a pisar la cancha en todo el partido. Terminó con apenas tres puntos, dos rebotes, una asistencia y un robo en cinco minutos de juego, y abandonó el Crypto.com Arena antes de que el vestuario se abriera a la prensa. El mensaje estaba claro.
Un patrón que se repite con Vanderbilt
El cruce del martes no es un hecho aislado si se analiza la relación entre Redick y Vanderbilt durante la temporada. A pesar de estar saludable, el ala-pivote fue marginado en varias ocasiones por «decisión del entrenador». Entre mediados de noviembre y principios de diciembre, Vanderbilt se perdió nueve de diez partidos sin estar lesionado. En marzo, la historia se repitió: quedó afuera en ocho de 17 encuentros. En total, apareció en 62 partidos de la temporada, un número bajo considerando que no tuvo lesiones significativas que lo limitaran.
Esta dinámica plantea interrogantes sobre el rol del jugador en los planes de Redick. ¿Es un tema de rendimiento? ¿De actitud? ¿De encaje táctico? Lo cierto es que en un momento crítico de la temporada, con los Lakers diezmados por lesiones –sin Luka Doncic fuera por su lesión en el isquiotibial, sin LeBron James por molestias en el pie izquierdo, sin Reaves, sin Marcus Smart, sin Jaxson Hayes y sin Rui Hachimura al 100%-, la respuesta del entrenador fue apartarlo completamente del juego tras el incidente.
«Creo que para todos nosotros, estando cortos de jugadores, tenemos que luchar y rascar, todos tenemos que estar en la misma página, tenemos que ser grandes compañeros de equipo, todos tenemos que jugar duro», explicó Redick. «Pedí el tiempo muerto para sacarlo del juego. Y él reaccionó». La frase resume el choque: un entrenador exigiendo compromiso total y un jugador que sintió la decisión como una afrenta.
Rui Hachimura también sintió el gancho rápido
Vanderbilt no fue el único en recibir el tratamiento express de Redick. Rui Hachimura, titular en el partido, fue sacado a los dos minutos y 27 segundos del primer cuarto. El entrenador no anduvo con vueltas al explicarlo: «Pedí el tiempo muerto temprano porque Rui no hizo su trabajo, así que lo saqué del juego». La diferencia con Vanderbilt es que Hachimura volvió a ingresar faltando 3:24 para el final del primer cuarto y terminó siendo el máximo anotador del equipo con 15 puntos en 7 de 10 en tiros de campo. Hachimura, por su parte, declinó hablar con la prensa tras el encuentro.
La postura de Redick es clara: está buscando a los jugadores que realmente estén dispuestos a pelear en estos momentos difíciles. «Tenemos que encontrar nueve tipos que estén totalmente comprometidos con nosotros para luchar y dispuestos a salir… hacer lo que sea necesario para salir a pelear y estar totalmente comprometidos con el equipo. Encontraremos a esos nueve tipos. Es una gran oportunidad para nosotros en los próximos tres juegos encontrar a esos tipos», sentenció.
Con un récord de 50-29 y ubicados en el cuarto lugar de la Conferencia Oeste, los Lakers enfrentan un panorama complejo. Redick había declarado inicialmente que el objetivo era mantener la tercera posición, pero tras las lesiones de Doncic y Reaves, y la derrota ante los Mavericks el domingo, ajustó su discurso el martes. «Obviamente tienes que abordar la situación frente a ti, que tenemos – una situación única frente a nosotros. Y tenemos que preparar a nuestro equipo, nuestro grupo que vamos a tener disponible para jugar en la serie de playoffs… La parte de la posición probablemente se fue por la ventana después del partido contra OKC».
Con tres partidos restantes en la temporada regular, comenzando el jueves ante Golden State Warriors en San Francisco, los Lakers transitan un momento definitorio. Redick está dejando en claro que no habrá lugar para medias tintas ni actitudes tibias. El cruce con Vanderbilt, minimizado públicamente como «interacción normal», en realidad expone una verdad incómoda: en este momento de la temporada, el entrenador está dispuesto a confrontar a quien sea necesario para encontrar al grupo que lo acompañe en la postemporada.