La NBA tiene un nuevo dolor de cabeza. La liga puso la lupa sobre Sacramento Kings después de una jugada más que sospechosa en los segundos finales del partido ante Golden State Warriors del martes pasado. Doug Christie ordenó una falta intencional sobre Seth Curry con su equipo ganando por un punto a 3:15 del final, y lo que vino después desató un escándalo que tiene a la NBA investigando si fue un error táctico o tanking descarado.
The Kings were INTENTIONALLY fouling Seth Curry in crunch time to lose the game…
We’ve NEVER seen this level of tanking 😭 pic.twitter.com/fU9q7d4JEV
— BrickCenter (@BrickCenter_) April 8, 2026
El entrenador de los Kings mandó a Doug McDermott a cometer falta sobre Seth Curry, hermano de Stephen Curry, a pesar de que Sacramento ya estaba en penalti. La decisión no tiene ningún sentido desde lo estratégico: Curry es un tirador del 86.4% desde la línea de libres en su carrera, y había opciones mucho más apetecibles en la cancha si realmente querías mandar a alguien a la línea. Fuentes del equipo aseguran que fue simplemente un error de cálculo de Christie, quien quería pedir tiempo muerto antes de perderlo automáticamente cuando el reloj bajara de tres minutos. El problema es que el técnico no cayó en cuenta de que los Warriors estaban en bonus y que la falta mandaría a Curry a la línea.
Curry convirtió uno de dos tiros libres y empató el partido 101-101. Christie dibujó una jugada en el tiempo muerto siguiente que terminó en un triple de McDermott, poniendo a Sacramento arriba por tres después de haber estado perdiendo por 16. Pero los Kings terminaron desperdiciando esa ventaja en los minutos finales y cayeron ante los Warriors, bajando a un récord de 21-59 que los empata con Utah Jazz en el cuarto peor registro de toda la liga.
Draymond Green enciende la mecha
Si la jugada ya era extraña de por sí, lo que pasó después del partido la convirtió en un escándalo. Draymond Green no se guardó nada y lanzó una acusación directa en conferencia de prensa. «Vi a un equipo esta noche hacerle falta a Seth Curry con tres minutos para terminar sin ninguna razón», disparó el ala-pivote de los Warriors. «Yo recibo multas cuando hago algo mal. Multen hasta el hartazgo a esta gente».
Green fue más allá y pidió que las organizaciones reciban multas más seguido por movimientos evidentes de tanking. El veterano viene siendo uno de los más vocales contra la epidemia de tanking que azota a la NBA, y esta jugada de los Kings le cayó como anillo al dedo para reforzar su mensaje. La realidad es que Green tiene argumentos sólidos: con la temporada perdida, Sacramento tiene todo el incentivo para perder y asegurarse un pick alto en un draft que promete estar cargado de talento.
¿Casualidad o estrategia encubierta?
Acá es donde la cosa se pone turbia. Los Kings estuvieron sin prácticamente todos sus veteranos mejor pagados durante el tramo final de la temporada. Domantas Sabonis, Zach LaVine y De’Andre Hunter se sometieron a cirugías que terminaron sus campañas, mientras que DeMar DeRozan y Russell Westbrook no estuvieron activos para el partido del martes. El equipo claramente está priorizando a sus jóvenes, y hay un entendimiento organizacional de que tocar fondo en estas últimas semanas es beneficioso para el futuro.
Pero fuentes del equipo fueron enfáticas en aclarar que los entrenadores y jugadores en la cancha tenían la intención genuina de ganar el partido, y que la falta tardía fue estrictamente un error táctico. Los números les dan cierta credibilidad: Sacramento ganó siete de sus últimos 16 partidos, superando en la tabla a Indiana Pacers, Brooklyn Nets y Washington Wizards. Si realmente estuvieran tanqueando a full, esos números serían diferentes.
Christie mismo ha sido claro al respecto. «Tankear es lo último [que haría]», dijo el entrenador después de una victoria reciente sobre el Jazz. «Respeto demasiado el juego. Estos jóvenes, en mi opinión, cuando hacés cosas así, los lastimás». Son palabras contundentes que chocan con la percepción que dejó aquella falta inexplicable sobre Curry.
El tema es que la NBA no puede darse el lujo de dejar pasar estas situaciones sin investigarlas. El tanking se ha convertido en un problema estructural de la liga, con equipos que descaradamente se rinden en la segunda mitad de la temporada para mejorar sus chances en la lotería del draft. La diferencia entre el cuarto y el octavo peor récord puede significar millones de dólares en valor futuro, y las organizaciones lo saben.
El dilema de la NBA
La liga está en una posición complicada. Por un lado, tiene que confiar en la palabra de Christie y de la organización de los Kings de que fue un error honesto. Por el otro, la jugada huele mal, especialmente con el contexto de las ausencias de veteranos y el timing perfecto en la carrera por el fondo de la tabla. La investigación de la NBA busca determinar si hubo instrucciones desde arriba para perder el partido o si realmente fue una metida de pata monumental del entrenador.
Lo que está claro es que esto pone otra vez sobre la mesa la necesidad de revisar los incentivos que genera el actual sistema de lotería. Mientras exista un premio gordo esperando a los equipos que pierden más, va a haber organizaciones tentadas a cruzar la línea. Y jugadas como esta, sean intencionales o no, alimentan la percepción de que el tanking está fuera de control.
Sacramento ahora tendrá que bancarse el escrutinio público y el de la liga. Con 21-59 y apenas un puñado de partidos por delante, cada movimiento de Christie será analizado con lupa.