Mark Cuban, el magnate que revolucionó a los Mavericks durante más de dos décadas, y que dejó grandes leyendas en su legado, acaba de hacer una confesión pública que sacudió al mundo de la NBA. En una reciente aparición en el podcast «Intersections», Cuban admitió sin rodeos que se arrepiente de haber vendido el equipo a las familias Adelson y Dumont, aunque aclaró que su arrepentimiento no está en la decisión de vender, sino en la elección de los compradores.
«No me arrepiento de vender», declaró Cuban. «Me arrepiento de a quién le vendí. Cometí muchos errores en el proceso, y lo dejaré ahí». La sinceridad brutal del empresario deja en evidencia una relación rota con Patrick Dumont y su suegra Miriam Adelson, quienes compraron la mayoría accionaria de la franquicia en diciembre de 2023.
La venta se cerró con una valuación de 3.500 millones de dólares, y Cuban mantuvo un 27% de participación en el equipo. En su momento, el exdueño mayoritario había declarado con confianza que «nada realmente cambia excepto mi cuenta bancaria», insistiendo en que seguiría teniendo control sobre las operaciones basketbolísticas de los Mavericks a pesar de que Dumont asumía como gobernador de la franquicia.
Las promesas rotas de un acuerdo millonario
Pero la realidad fue muy diferente a lo prometido. Según el informe, ninguna otra fuente involucrada en el funcionamiento interno de la venta de la franquicia respalda la afirmación de Cuban de que continuar tomando decisiones de operaciones basquetbolísticas era parte del trato. De hecho, no había ningún lenguaje en el contrato respecto a que Cuban dirigiera las operaciones de básquetbol.
Cuban quedó completamente excluido de las operaciones, y tuvo que morderse la lengua mientras Luka Doncic lideró a un roster renovado de Dallas hasta las Finales de la NBA 2024, instancia en la que perdieron ante Boston Celtics, apenas meses después de cerrada la venta. Una ironía cruel para quien había construido ese proyecto.
En su aparición en el podcast, Cuban explicó que su motivación para vender no fue únicamente financiera, como había declarado inicialmente. En aquel entonces, había mencionado que financiar un contendiente en la NBA era demasiada carga para un «billonario de clase media» como él. Sin embargo, ahora reveló que el «compromiso emocional» de ser dueño mayoritario fue lo que realmente lo impulsó a tomar la decisión.
«Escuchas la pasión y todo», explicó Cuban. «Ahora imaginate subir y bajar así en cada partido. Eso es difícil. Mis hijos estaban llegando a una edad donde tendrían la mentalidad de que querían trabajar en los Mavs. Yo no quería eso. Si a los fans no les gusta lo que estás haciendo o al equipo no le está yendo bien, sos el peor ser humano del planeta».
El desastre del trade de Doncic y el colapso de la relación
Si la exclusión de las operaciones fue dolorosa, lo que vino después fue devastador. Cuban quedó furioso cuando Dumont aprobó la sorprendente decisión del entonces gerente general Nico Harrison de cambiar a Doncic a los Lakers en febrero de 2025. El magnate fue tomado completamente por sorpresa con ese movimiento, ampliamente considerado uno de los peores trades en la historia del deporte. Cuban recibió una llamada de Harrison informándole sobre el acuerdo una vez que ya había sido finalizado.
La pesadilla continuó cuando Harrison fue despedido en noviembre, con los Mavs teniendo un récord de 3-8 y Anthony Davis, la adquisición estrella del trade, lesionado con un desgarro en la pantorrilla. El despido llegó en medio de la indignación implacable de los fans. Cuban estuvo entre las personas que presionaron a Dumont tras bambalinas para que despidiera a Harrison.
En ese momento, Cuban creyó que tendría un rol prominente en las operaciones basketbolísticas de los Mavs nuevamente, aunque no en una capacidad de toma de decisiones. Para su decepción, eso no ha sido el caso, según revelan las fuentes.
La temporada ha sido miserable para los Mavericks a pesar de tener suerte en la lotería del draft, convirtiendo probabilidades del 1.8% para quedarse con la primera selección y elegir a Cooper Flagg. El fenómeno novato es candidato al premio de Novato del Año, pero los Mavs tienen un récord de 24-51, el sexto peor de la liga. Davis jugó solo 29 partidos para los Mavs antes de ser cambiado a los Wizards en la fecha límite de traspasos de esta temporada, en un movimiento que priorizó la flexibilidad financiera.
Cuban había presentado el acuerdo como una asociación que combinaba su experiencia basquetbolística con el poder financiero y la expertise inmobiliaria de las familias dueñas de Las Vegas Sands Corp., quienes tienen la intención de construir una nueva arena como parte de un distrito de resort y entretenimiento en Dallas. Pero esa visión compartida se desmoronó rápidamente.
Lo que comenzó como una transición ordenada se convirtió en una de las rupturas más dramáticas entre un exdueño y los nuevos propietarios en la historia reciente de la NBA. Los Mavericks, que habían alcanzado las Finales apenas el año pasado, se encuentran ahora en un proceso de reconstrucción caótico, con un propietario arrepentido observando desde afuera cómo se desmorona lo que construyó durante más de dos décadas.
La confesión pública de Cuban marca un punto sin retorno en su relación con las familias Adelson y Dumont. Su advertencia de que cometió «muchos errores en el proceso» sirve como una lección costosa sobre la importancia de elegir cuidadosamente no solo cuándo vender, sino a quién. Para un equipo y una fanbase que solían celebrar cada movimiento de su apasionado dueño, ver esta división tan profunda resulta tan doloroso como el récord actual en la clasificación.