El ajedrez dejó de ser una rareza en los vestuarios de la NBA para convertirse en un fenómeno en expansión. Lo que antes era un pasatiempo ocasional ahora une a algunas de las mentes más brillantes de la liga, desde Giannis Antetokounmpo hasta Victor Wembanyama, pasando por Luka Doncic, Jaylen Brown y Rudy Gobert. El juego de estrategia milenario no solo los entretiene: les está enseñando a pensar diferente dentro de la cancha.
La escena quedó grabada el 9 de enero pasado en el Crypto.com Arena. Milwaukee Bucks defendía una ventaja de dos puntos contra Los Angeles Lakers cuando Giannis Antetokounmpo leyó la jugada final como si estuviera varios movimientos adelante en un tablero. Con LeBron James manejando el balón y solo diez segundos en el reloj, el griego anticipó el pick-and-roll, se deslizó entre la cortina y le robó la pelota por detrás al Rey. Milwaukee ganó 105-101, y Giannis dio jaque mate.
«Sabía que en los momentos finales LeBron recibe el balón. Sabía que quería penetrar y armar la jugada. Sabía que iba a pedir el pick-and-roll», explicó Antetokounmpo esa misma noche. «He jugado contra él muchas veces, así que solo estaba pensando adelante. Posicionándome para tener más éxito en la jugada».
Esa capacidad de anticipación no es casualidad. Giannis aprendió ajedrez a los diez años en una iglesia de Grecia. Los domingos asistía al servicio religioso; los lunes, miércoles y viernes, los feligreses podían jugar ping-pong y ajedrez. Profesores le enseñaron las reglas básicas del juego. «Después me volví muy bueno», recordó el dos veces MVP de la NBA. El ajedrez le mostró la importancia de pensar varios pasos adelante, tanto en el tablero como en la duela.
De Washington Square Park a los vestuarios NBA
La pasión por el ajedrez en la NBA se ha vuelto pública y viralizable. En diciembre de 2024, Victor Wembanyama apareció en Washington Square Park, uno de los epicentros del ajedrez callejero en New York, para enfrentar a cualquier fanático dispuesto a retarlo. Ni la lluvia detuvo al unicornio de San Antonio Spurs, que terminó 2-2 en cuatro partidos. Después del evento, Wembanyama propuso «un torneo de ajedrez solo para jugadores de la NBA».
Meses más tarde en Las Vegas, el exbase Derrick Rose organizó exactamente eso: un torneo exclusivo para jugadores de la liga. La iniciativa confirmó lo que ya se veía en los vestuarios: el ajedrez pasó de ser un hobby individual a una fraternidad en crecimiento. Jugadores como Luka Doncic, Jaylen Brown y Jaime Jaquez Jr. incluso tienen bots interactivos en Chess.com para que los fanáticos puedan enfrentarlos virtualmente.
«We need a ref.»
Victor Wembanyama plays against 100 fans in a game of Chess 😂
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— ClutchPoints (@ClutchPoints) June 22, 2025
Wembanyama lleva su obsesión al extremo. Uno de sus entrenamientos de pretemporada favoritos combina trabajo físico con partidas de ajedrez simultáneas. La lógica es clara: tomar decisiones estratégicas mientras el cuerpo está fatigado. «Cuando estás solo sentado jugando ajedrez, no tienes que hacer nada más que concentrarte en el tablero», explicó Rudy Gobert, centro de Minnesota Timberwolves y rival frecuente de Wembanyama tanto en la cancha como en el tablero. «Pero cuando empiezas a tener fatiga, fatiga mental, fatiga física, creo que es más difícil tomar las decisiones correctas, así que te desafía aún más».
Gobert enfrenta a Wembanyama en ajedrez «casi cada vez» que sus equipos se cruzan. La rivalidad ya no se limita a los 48 minutos reglamentarios. Gobert, conocido por su mentalidad defensiva y su enfoque cerebral del juego, entiende perfectamente el valor del ajedrez para un competidor profesional.
Más que un juego: lecciones que van del tablero a la cancha
La conexión entre ajedrez y básquetbol va más allá de la anécdota simpática. Los jugadores de la NBA insisten en que los elementos estratégicos del juego -anticipar movimientos, reconocer patrones, mantenerse un paso adelante del rival- se traducen directamente al parquet. También las lecciones que vienen con las derrotas.
«A veces solo necesitas desconectar», explicó Wembanyama. «No tienes el enfoque necesario para leer o para estudiar algo, así que el ajedrez es bueno en ese sentido». El francés lo describió como «matar dos pájaros de un tiro»: relajarse mentalmente mientras se mantiene activo el pensamiento estratégico.
La jugada de Giannis contra LeBron en enero es el ejemplo perfecto de cómo esa mentalidad ajedrecística se filtra en momentos decisivos. El griego no solo reaccionó; anticipó. Calculó las opciones de su rival, previó el movimiento y se posicionó en consecuencia. Fue una defensa de alto nivel basada en patrones, experiencia previa y varios pasos de anticipación. Exactamente lo que hace un buen jugador de ajedrez.
Esa misma capacidad de anticipación jugó un rol clave en una de las jugadas más icónicas de la historia reciente de las Finales: el tapón de Giannis a Deandre Ayton en el Juego 4 de la serie de 2021. No fue suerte ni puro atletismo. Fue lectura, cálculo y ejecución. Ajedrez en movimiento.
El fenómeno del ajedrez en la NBA no muestra señales de desaceleración. Con figuras como Giannis Antetokounmpo y Wembanyama liderando el movimiento, más jugadores están descubriendo las ventajas de dedicar horas fuera de la cancha a este juego mental. La propuesta de un torneo oficial entre jugadores de la NBA ya no parece descabellada; parece inevitable.
Mientras las franquicias buscan ventajas competitivas en nutrición, tecnología y análisis de datos, el ajedrez emerge como una herramienta subestimada. No requiere equipamiento costoso ni instalaciones especiales. Solo un tablero, 32 piezas y la disposición a pensar tres jugadas adelante. En una liga donde las diferencias entre ganar y perder se miden en décimas de segundo y decisiones instantáneas, esa habilidad vale oro.