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02/07/2008

El gran golpe a Seattle: la mudanza de los Supersonics a Oklahoma City

El 2 de julio del 2008 se aprobó la mudanza de los Seattle Supersonics a Oklahoma City. El sueño de Clay Bennett para formar al Thunder.

Los fanáticos de los Supersonics odian al Thunder tras la relocalización en Oklahoma City (FOTOGRAFÍA gentileza SB Nation).
Los fanáticos de los Supersonics odian al Thunder tras la relocalización en Oklahoma City (FOTOGRAFÍA gentileza SB Nation).

El 2 de julio del 2008 fue el día más triste para Seattle en términos deportivos. El dueño de la franquicia de la NBA, Clay Bennett, le pagó a la ciudad una cifra de 75 millones de dólares en compensación por la mudanza de los Supersonics a Oklahoma City. Un movimiento que marcó el final de los 41 años de la organización en su ciudad original.

La partida de Seattle se dio en un contexto en el que se empezaba a ver la luz al final del túnel en términos deportivos. El último año llegó con el arribo de Kevin Durant a la liga, quien fue el novato del año. El Draft 2008 también trajo noticias positivas: el gerente general Sam Presti fichó a Russell Westbrook (4°) y Serge Ibaka (24°). Cuatro años más tarde, en 2012 y con James Harden en el plantel, el Thunder llegó a las finales de la NBA con un plantel joven. Sólo el trío de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh evitó que la franquicia se alce con el título.

Desde aquel verano estadounidense del 2008 que Seattle está en la búsqueda de volver a tener una franquicia en la NBA. Un movimiento que consensuadamente unió a todos los fanáticos de la liga. En caso de expansión, algo que se habló en reiteradas ocasiones desde entonces, una de las dos nuevas franquicias debe estar en la ciudad del estado de Washington.

Pero, ¿por qué los Supersonics debieron mudarse a Oklahoma City?

LOS PROBLEMAS DE HOWARD SCHULTZ

La franquicia se encontraba en problemas al inicio de los años 2000. Howard Schultz, dueño de la cadena de cafés Starbucks, compró la organización en 2001 a Barry Ackerkley. El movimiento se dio en un momento de recesión económica en Estados Unidos, lo que da la compra con mayor cantidad de dueños de la historia. Un total de 57 personas acompañó al inversionista entusiasta para poner 200 millones de dólares en pos de hacerse con los derechos de los Supersonics.

El primer año empieza con varios cambios. Primero, un rebranding para que el logo de los Supersonics sea acorde a la época. Luego, un plantel dirigido por Nate McMillan que firmó un 45-37 para meterse en Playoffs. La eliminación a manos de los San Antonio Spurs por 3-2 fue un por menor por aquel entonces. La historia había arrancado sólida.

Sin embargo, Schultz siempre tuvo dos problemas interiores: nunca pudo confiar en nadie; y su ego siempre lo empujó a necesitar que todos lo quieran. Esto se empezó a sentir en el plantel como en la dirigencia. Seattle apenas clasificó a una de las siguientes postemporadas. La química era mala, el público no daba ganancias en el KeyArena y estaba rodeada de desconocidos en los que no confiaba. Cóctel letal para un final apresurado.

Ante los problemas internos, externos y económicos, Schultz vendió la franquicia. ¿El comprador? Clayton Bennett, nacido en Oklahoma y líder del grupo Proffesional Basketball Club, que tenía sus oficinas en… Oklahoma. Para nada previsible.

ENEMIGO PÚBLICO

El nuevo grupo inversor compró a los Supersonics -y al equipo femenino Seattle Storm- en la mañana del 18 de julio del 2006 por 220 millones de dólares con el anuncio que el equipo no iba a ser mudado a Oklahoma. Clay Bennett lideró el anuncio oficial, mintiéndole al público. Años más tarde -y como intuían los fanáticos de los Supersonics- se supo que desde el primer día estuvo la intención de mudar la organización.

La nueva gerencia tomó los problemas de Schultz para acelerar su salida de Seattle. La franquicia necesitaba un mejor estadio ya que tenía uno para 17 mil personas, el más chico de la liga. El trato para conservar a los Supersonics en su ciudad era el siguiente: la ciudad debía encargarse de los gastos por la remodelación del estadio. Los grupos de clases medias y bajas se resistieron a aumentar los impuestos en pos de una inversión dirigida al entretenimiento de un grupo privado. Una reacción lógica por parte de los menos pudientes.

En el medio del conflicto por el estadio, la franquicia deambuló por el fondo de la conferencia del oeste. A su vez, el Huracán Katrina del 2005 había dado una breve estadía de los por entonces New Orleans Hornets (hoy Pelicans) en Oklahoma City mientras la ciudad se recuperaba del golpe. David Stern había quedado maravillado por el acompañamiento en ese lapso entre 2005 y 2007, pensando en la posibilidad de invertir en ese mercado. Esto llevó al Proffesional Basketball Club a sugerirle que lo más acertado era trasladar la franquicia.

Como si todo esto fuese poco, el grupo hizo otros dos movimientos para apurar la salida. Primero, vendió el equipo femenino Seattle Storm a un grupo de cuatro mujeres inversoras de Seattle en enero del 2008. Seis meses más tarde, en junio, compró el elenco de la G-League Tulsa 66ers y se volvió el tercer equipo que tuvo propietario NBA. Tulsa, ciudad localizada dentro del estado de Oklahoma.

Estos movimientos estallaron la relación entre Seattle y Clay Bennett. El dueño mayoritario se vio obligado a firmar un contrato en el que prometía no mover la franquicia a otra ciudad. En caso contrario debía pagar los 50 millones de dólares apuntados a la remodelación y otros 25 millones de dólares en caso que Seattle no tenga una franquicia en los cinco años siguientes a la salida de los Supersonics.

Un mes más tarde, llegó el final. La NBA aprobó la relocalización de los Supersonics en Oklahoma City bajo el nombre del Thunder. La votación de la junta de gobernadores arrojó un 28-2 favorable al traslado. Mark Cuban, dueño de los Dallas Mavericks, y Paul Allen, de los Portland Trail Blazers (archirrivales de los Supersonics en los 90’s), fueron los únicos en oponerse.

SONICSGATE

Los fanáticos de los Supersonics empezaron a moverse para volver a tener una franquicia en 2009. Aquel año lanzaron el documental Sonicsgate, el cual dio la visión general de la situación de la franquicia de Seattle desde 2006 hasta su partida en 2008. En 2010, ganó el Webby Awards a la mejor película del año.

Desde entonces, la ciudad vela por tener el retorno de sus amados Supersonics. Una franquicia que supo ser campeona en 1979, que tuvo otras dos apariciones en finales (1978 y 1996). La organización que discutiblemente hubiese tenido el éxito del Thunder en el inicio de la década de los 2010. La ciudad que aclama por recuperar el lugar que nunca quiso perder.

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