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Detroit Pistons es campeón divisional tras 18 años de sequía

Se cortó la mala racha: con Jalen Duren en plano protagonista, el equipo de J.B. Bieckerstaff alcanzó un logro fantástico en 2025-26.

Detroit Pistons
Jalen Duren y Tobias Harris, juntos en Detroit Pistons (FOTOGRAFÍA: Gentileza AP)

Detroit volvió a gritar campeón divisional. Los Pistons derrotaron a Toronto Raptors 127-116 este martes y conquistaron el título de la División Central, el primero en 18 años para una franquicia que parecía condenada al sótano de la NBA. El equipo de Michigan completó así una escalada monumental tras dos décadas de sufrimiento, mediocría y récords negativos que mancharon la historia de una de las franquicias más gloriosas de la liga.

La última vez que los Pistons levantaron un título divisional fue en la temporada 2007-08, cuando todavía respiraban el aire de aquella dinastía que conquistó el campeonato en 2004 y llegó a las Finales al año siguiente. Desde entonces, el infierno. Cambios de entrenadores, malas decisiones gerenciales y una reconstrucción eterna que parecía no tener fin. Pero este plantel de 55-21 demostró que el renacimiento es posible, incluso después de tocar fondo de la peor manera imaginable.

Hace apenas dos temporadas, Detroit registró una marca patética de 14-68 e igualó el récord de la liga con 28 derrotas consecutivas. Ese 2023-24 fue el punto más bajo en la historia de la franquicia: 68 partidos perdidos, humillaciones cada noche y la sensación de que nunca volverían a competir. Sin embargo, todo cambió. La mezcla de juventud, desarrollo y liderazgo transformó a un conjunto perdedor en un contendiente divisional legítimo.

Jalen Duren y el paso al frente en el momento justo

Con Cade Cunningham fuera de acción por una lesión pulmonar, Jalen Duren asumió el protagonismo absoluto ante los Raptors. El centro anotó 31 puntos con una eficiencia demoledora de 12 de 13 en tiros de campo, además de capturar nueve rebotes. Duren, junto a Cunningham, representa el núcleo de este renacimiento: ambos fueron seleccionados como All-Stars esta temporada, un reconocimiento que parecía imposible cuando el equipo no ganaba ni por error.

«Es tan talentoso», dijo el entrenador J.B. Bickerstaff sobre Duren tras el partido. «Es un tipo diferente de jugador interior que ves en la NBA. Tenés jugadores grandes que abren el piso y jugadores grandes de poste bajo, pero cuando tenés a alguien que puede hacer ambas cosas, es un problema para la gente».

Esa versatilidad hace de Duren una pieza única en la liga actual. No es solo un finalizador en la pintura ni un tirador espaciador: es ambos, y eso lo convierte en una pesadilla defensiva. Su capacidad para dominar el área y al mismo tiempo ejecutar en diferentes situaciones ofensivas refleja la modernización del juego interior en la NBA. A sus 21 años, Duren ya parece un centro franquicia consolidado.

De contrato two-way a héroe divisional: la historia de Daniss Jenkins

Otro protagonista fundamental en esta conquista divisional fue Daniss Jenkins, quien comenzó la temporada con un contrato two-way y hoy es titular indiscutido. Ante Toronto aportó 21 puntos y cinco asistencias, números que se alinean con su promedio desde que reemplazó a Cunningham como base titular: 18.6 puntos y 6.9 asistencias por noche. Una producción que pocos jugadores en su situación contractual han logrado alcanzar.

«Sabíamos que estábamos intentando hacer algo especial este año», declaró Jenkins. «Es genial lograr algo así, pero tenemos la vista puesta en los playoffs y en hacer daño ahí. Celebraremos esto esta noche y mañana volvemos al trabajo».

La mentalidad de Jenkins resume perfectamente el espíritu de estos Pistons: hambrientos, conscientes del camino recorrido pero con ambiciones que van mucho más allá de un título divisional. Este grupo no se conforma con volver a ser relevantes; quieren dejar huella en la postemporada.

El abismo que superaron: de 2008 al desastre total

Para entender la magnitud de este logro, hay que revisar el calvario que vivió Detroit desde aquella última conquista divisional. En 2007-08, los Pistons ganaron 59 partidos bajo las órdenes de Flip Saunders y avanzaron a las Finales de Conferencia del Este por sexta temporada consecutiva, eliminando a Philadelphia y Orlando en el camino. Ese plantel todavía conservaba a la mayoría de los jugadores que conquistaron el anillo en 2004 y perdieron las Finales contra San Antonio en siete juegos un año después.

Pero el despeñadero estaba a la vuelta de la esquina. En el verano siguiente, el presidente Joe Dumars tomó la fatídica decisión de cambiar a Chauncey Billups a Denver por Allen Iverson y reemplazó a Saunders con Michael Curry como entrenador. El resultado fue catastrófico: 39-43 en la temporada siguiente y el inicio de una década oscura con ocho entrenadores diferentes y cero victorias en playoffs.

Lo que vino después fue peor. Entre esa caída y el fondo absoluto, los Pistons registraron una de las peores rachas de cinco años en la historia de la NBA: marca de 94-290 (.245), un porcentaje de victorias vergonzoso para cualquier franquicia profesional. El punto más bajo llegó en 2023-24 con esas 68 derrotas que mencionamos, un récord de franquicia que nadie quiere recordar.

La temporada pasada marcó el inicio del cambio. Cunningham y Duren lideraron una mejora de 30 victorias respecto al año anterior, llevando al equipo a los playoffs donde cayeron en seis partidos ante los New York Knicks en primera ronda. Esa eliminación dolió, pero también sirvió como combustible para lo que lograron esta temporada.

«Te enorgullece entender lo difícil que es hacer estas cosas en esta liga», expresó el entrenador Bickerstaff tras asegurar el título divisional. «Te enorgullece el hecho de que tenés un grupo de jóvenes que creció y alcanzó ciertos hitos».

El futuro es ahora en Detroit

Con 55 victorias, dos All-Stars y un título divisional en el bolsillo, los Pistons dejaron atrás definitivamente la era oscura. Ahora la pregunta no es si pueden competir, sino hasta dónde pueden llegar en estos playoffs. La juventud de Cunningham y Duren, combinada con la emergencia de Jenkins y un sistema que claramente funciona bajo Bickerstaff, pinta un panorama prometedor.

Detroit no solo recuperó la relevancia: recuperó el orgullo. Recuperó la identidad de una franquicia que supo ser campeona y que ahora, tras 18 años de espera, vuelve a celebrar un logro colectivo. El camino desde las 28 derrotas consecutivas hasta aquí parece imposible, pero estos Pistons lo hicieron realidad. Y como dijo Jenkins, esto recién empieza. La vista está puesta en los playoffs, donde buscarán demostrar que este renacimiento va en serio.

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