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Perfiles NBA: Manu Ginóbili, el gran orgullo argentino

La intachable trayectoria de Emanuel David Ginóbili (FOTOGRAFÍA gentileza El Cordillerano).
La intachable trayectoria de Emanuel David Ginóbili (FOTOGRAFÍA gentileza El Cordillerano).

¿Manu Ginóbili fue el mejor deportista argentino de la historia? Una pregunta que podría sorprender a más de uno y que el mismo Diego Armando Maradona se animó a responder. «Yo creo que sí, se lo merece. Lo que pasa es que había otro que usaba la 10 que le pisaba los talones», señaló entre risas a TyC Sports en 2019, tan sólo un año antes de su fallecimiento.

 

Un elogio fuertísimo, sin importar el debate que se puede generar a partir de esa afirmación. La tierra del fútbol, de Fangio, de Vilas y de Luciana Aymar rendida a los pies de un basquetbolista. Un jugador que siempre agradeció esos mimos, pero que nunca le alimentaron su ego. Ni siquiera tras superar cualquier barrera que parecía perpetuada entre Argentina y la NBA. El mismo jugador que lideró a la Generación Dorada a una impensada e histórica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Ginóbili podrá (o no) ser el mejor deportista argentino de todos los tiempos. A los ojos de los fanáticos del básquetbol, dejó una huella, la más significativa para cualquier habitante del país. Sin intenciones de serlo, se volvió referente, espejo, guía, líder y modelo a seguir. Un orgullo que creció en Bahía Blanca y se expandió a cada rincón del planeta.

EL HIJO DE BAHIENSE DEL NORTE

Emanuel David Ginóbili nació el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Hijo de Jorge Ginóbili y Raquel, nació en una familia que comía, vivía y respiraba básquet. El menor de los tres hermanos creció sabiendo que Leandro y Sebastián iban a camino al profesionalismo y con ello soñaba. Así, aprovechaba cada momento para caminar los 100 metros que separaban su casa del club Bahiense del Norte. La institución en la que su padre además era presidente y que lo vio dar sus primeros pasos.

El pequeño no dejó de picar la pelota en una ciudad que se separa del resto de Argentina. La única en la que el básquetbol tiene mayor popularidad que el fútbol. Así, creció entrenando, desarrollándose y compitiendo en la meca de la naranja albiceleste. Siempre cerca de su familia, bajo la atenta mirada de Oscar ‘Huevo’ Sánchez, amigo de la familia y entrenador profesional. De sus correcciones y las interminables horas con la pelota se forjó el escolta.

Nada llegó por don o regalo. Quedó fuera de un seleccionado bahiense sub 15, su primera gran frustración en la disciplina. «Para mí fue como perder una final de la NBA. Era lo peor que me podía pasar», recordó en la entrevista hecha por Radagast en 2019. ¿La razón? Era bajo y flaco, por lo que el entrenador se inclinó por otro jugador.

Sin embargo, como todo en su carrera, los golpes fueron callos que le forjaron la piel, el carácter y jamás lo alejaron de sus objetivos. Tal es así que tres años más tarde pudo hacer su debut como profesional. Lejos de casa, en La Rioja y junto al Club Andino. Para su tranquilidad, junto al mismo Huevo Sánchez.

Un traslado que a mamá Raquel no le gustó para nada por un cambio rotundo a sus 18 años. «Le decía que volvamos. Que por qué iba ir a jugar tan lejos; tenía que terminar el secundario; se iba a perder el viaje de fin de curso. Ya no sabía qué pretexto meter. Me decían que las cosas se dan una vez en la vida. Por ahí si no lo dejaba y no se volvía a dar… y, bueno, lo llevamos», recordó ella en 2012.

UN DEBUT CON UN COMENTARIO DESAFORTUNADO

Manu Ginóbili jugó un año para el Club Andino en la Liga Nacional de Básquetbol.
Emanuel Ginóbili utilizó la camiseta número 6 en su año con el Club Andino (FOTOGRAFÍA gentileza Liga Nacional de Básquetbol).

El 29 de septiembre de 1995, con 18 años y 2 meses, Manu Ginóbili hizo su debut en la Liga Nacional. El Club Andino se midió con Peñarol en un Polideportivo Deportivo que no sabía de lo que era testigo. Una falta de visión a tal nivel que el comentarista del encuentro mencionó: «Yo no sé si Ginóbili está para la liga. Me parece, eh».

 

Al igual que varios, lo vio falto de masa muscular y un poco atolondrado, algo lógico de un debut profesional. Sin embargo, Manu respondió con creces: 9 puntos gracias a un 3/7 en triples en 13 minutos. Una producción que no bastó para evitar la derrota a manos de Peña, que ganó 104-85.

El elenco riojano tuvo una buena temporada en la que ganó 29 de los 51 partidos que disputó. Finalizó tercero en la tabla general de la Liga Nacional de Básquet, a ocho festejos de meterse en las finales. Por su parte, Ginóbili dejó destellos de su prometedor futuro y promedió 5,2 puntos por encuentro. De esta manera, ganó el premio al Debutante del Año en la 1995-96.

LA VUELTA A BAHÍA BLANCA Y CONSOLIDACIÓN EN LA LIGA NACIONAL

Si bien Manu Ginóbili brilló en La Rioja, dejó Andino tras un año y regresó a su ciudad natal. Lo hizo para sumarse a Estudiantes de Bahía Blanca. Cerca de sus afectos, en el club que vio crecer a otros gigantes del básquet argentino como Juan Espil y Hernán Montenegro.

Allí ratificó su potencial posicionándose como uno de los mejores prospectos que tenía el país. Fue convocado al Juego de Promesas en el marco del Juego de las Estrellas y se alzó con el MVP del partido. A su vez recibió el premio al jugador de mayor progreso en la temporada 1996-97.

 

En aquella campaña también estableció su mayor marca de triples en la Liga Nacional: nueve en una derrota por 144-123 ante Atenas en Córdoba. Ese fue uno de los 19 encuentros en los que Ginóbili enfrentó al Griego y una de sus 16 derrotas. Vale la pena resaltar que el rival tenía en el encuentro a Marcelo Milanesio, Héctor ‘Pichi’ Campana y Fabricio Oberto entre sus filas.

 

CUANDO LOS SPURS SE INTERESARON EN ÉL

El interés de los Spurs por Manu Ginóbili arrancó en el Mundial Sub 22 de Australia (FOTOGRAFÍA gentileza El Gráfico).

A diferencia de lo que muchos creen, el interés de San Antonio Spurs por Manu Ginóbili inició en 1997. El bahiense integró el plantel del seleccionado sub 22 que compitió en el Mundial de Australia. Un plantel que encabezó y que tuvo nombres que luego ingresarían en las páginas doradas del básquetbol argentino. En la foto, de izquierda a derecha y de arriba abajo después de él: Fabricio Oberto; Alejandro Burgos; Lucas Victoriano; Varas; Bruno Labaque; Luis Scola; Luciano Masieri; Juan Ignacio Sánchez; Gabriel Riofrío; Leandro Palladino; Leonardo Gutiérrez y Gabriel Fernández. El gran ausente: Andrés Nocioni, que tenía 18 años y fue marginado del elenco por mala conducta.

Ginóbili estuvo lejos de ser el más destacado del equipo en algún rubro. Terminó con medias de 10,9 puntos (Oberto 15,9); 2,6 rebotes (Oberto 8,0); 1,1 asistencias (Victoriano 5,3); 0,7 robos (Sánchez 2,5); y disputó un total de 188 minutos entre ocho partidos, siendo así el quinto con mayor presencia en el elenco de Julio Lamas. Desde los números, hubo compañeros mejor que él y al menos 25 jugadores en el certamen con un mejor apartado.

Sin embargo, R.C. Buford, en ese momento scout de los Spurs, fijó su mirada en él. El dirigente quedó sorprendido por lo bien que jugaba ese elenco argentino, como también por la inteligencia de Manu en ambos lados de la cancha. La inteligencia para jugar combinada con el talento y el sacrificio tanto en ataque como defensa sorprendía a cada rival que lo enfrentaba. Un estilo de juego que encajaba perfectamente con Gregg Popovich, presidente de operaciones de la franquicia texana en 1997.

Argentina sorteó la fase de grupos con un 4-1. España fue la única potencia que le dio un golpe en esa primera instancia; aunque sorteó a rivales duros como Turquía con otro futuro NBA en Hedo Turkoglu y al elenco local, que tenía mayoría de jugadores de 22 años. Tras avanzar con el primer lugar del Grupo A, el combinado de Lamas se topó con la siempre complicada Lituania. Avanzó con un 74-57 de la mano de un espectacular partido de Lucas Victoriano (20 puntos).

¿Cuándo se vio lo mejor de Ginóbili? Ante Australia, en el segundo cruce, esta vez por las semifinales. El bahiense la descoció con 20 puntos producto de 4/5 en dobles y 4/7 en triples. Argentina llegó a mandar en varios tramos del partido, pero no estuvo precisa desde la línea de tiros libres (1/7 como equipo). A partir de sus fallos permitió la remontada del dueño de casa para un definitorio 71-68. El local terminó siendo campeón, mientras que el cansancio del equipo albiceleste fue tan significativo que luego no pudo sortear a Yugoslavia en el cuarto puesto (84-72).

Más allá de los números, el saldo había sido positivo. Argentina había encontrado una camada de jugadores sobre la cual apoyarse para los próximos años. Por su parte, la NBA ya había estado atenta a Manu Ginóbili.

EL ÚLTIMO AÑO EN LA LIGA NACIONAL

Manu Ginóbili jugó dos años en Estudiantes de Bahía Blanca.
Manu Ginóbili jugó dos años en Estudiantes de Bahía Blanca (FOTOGRAFÍA gentileza AG Deportes).

A la vuelta del Mundial de Australia, era de común conocimiento que Ginóbili tenía las horas contadas en la Liga Nacional. El viejo continente lo esperaba con los brazos abiertos. De hecho, cuando estaba en Andino ya había tenido un acercamiento para sumarse al Cáceres CB de España. Un problema de viajes por parte del entrenador Manolo Flores impidió su partida al país ibérico inclusive antes de su paso a Estudiantes de Bahía Blanca.

La 1997-98 fue su última en suelo argentino. El bahiense tocó techo mostrándose como una estrella nacional, destacada por su interminable cantidad de recursos ofensivos. Letal en las penetraciones como con el tiro exterior, irresistible para cualquier equipo. Su último juego fue justamente ante el gran escollo, Atenas de Córdoba, esta vez en Bahía Blanca. 19 puntos en un adverso 92-87 en la noche del 1 de mayo de 1998.

Se despidió con un total de 2189 tantos y una media de 17,37 en 126 presentaciones. El octavo promedio más alto de la historia del certamen.

SU PRIMER MUNDIAL DE MAYORES

Ginóbili jugó tres Mundiales de Mayores a lo largo de su carrera. Su primero fue en Atenas 1998 (FOTOGRAFÍA gentileza Básquet Plus).

Después de su buena presentación en el Mundial Sub 22 de Australia 1997, Manu Ginóbili fue convocado para el Mundial de Mayores de Atenas, Grecia, 1998. El bahiense fue, junto a Juan Ignacio ‘Pepe’ Sánchez, uno de los dos jugadores más joven del seleccionado de Julio Lamas. Así, se posicionó como una opción para rotar con Marcelo Milanesio, Juan Espil y Alejandro Montecchia.

A pesar de ser uno de los más jóvenes del equipo, Ginóbili fue un sólido jugador para la rotación. Promedió 7,8 puntos, 2,0 rebotes y 1,2 asistencias en 18,5 minutos. Así, ayudó al equipo a sortear el Grupo D con dos triunfos (Australia y Nigeria) y una derrota (España). La segunda fase fue complicada, con ajustadas caídas frente a Estados Unidos y Lituania, aunque una victoria sobre Brasil permitió sacar el boleto a cuartos de finales.

Tras no enfrentar a Yugoslavia en el partido por los cuartos de finales, llegó su mejor aparición en el certamen. 13 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias y 3 robos en la derrota ante España por 77-64 durante la búsqueda del quinto puesto. Finalmente terminaría octavo por un nuevo resultado adverso, esta vez a manos de Lituania. La vida luego le daría revancha en la capital griega.

DE ARGENTINA A LA SEGUNDA DIVISIÓN DE ITALIA Y A LA NBA

Ginóbili quería probar suerte en el viejo continente y la posibilidad se la dio el Viola Reggio Calabria. El equipo militaba en la Liga A2 de Italia y vio en el argentino lo que le faltaba. La cuota de talento joven y un líder para concretar su intención de ascender a la máxima categoría.

El bahiense se volvió a ese jugador que aspiraban a tener. Lideró a un equipo que cerró la fase regular en el tercer puesto con una marca de 19-13, tan sólo a cinco triunfos de conseguir el ascenso a través del título. Así, debió jugar los Playoffs por uno de los dos ascensos restantes y allí demostró contundencia. Barrió a Banca Popolare Ragusa (3-0) en semifinales y repitió el resultado frente a Fila Biella. Un 101-95 en la jornada del 20 de mayo de 1999 hizo posible la subida a la máxima categoría italiana.

Lo que Manu Ginóbili no esperaba es lo que sucedió 41 días después. En el ocaso de la jornada del Draft 1999 de la NBA, celebrado el 30 de junio en Washington, San Antonio Spurs usó el 57° pick para hacerse con él. «Ni siquiera sabía que era el Draft, yo me estaba preparando para el Sudamericano de Macapá (Brasil). El jefe del equipo me despertó diciendo que había sido drafteado y yo no le creía (…). Después me entero que Popovich había llamado a mi casa. Imaginate la ‘batata’ de mis viejos para comunicarse con él. Así que me draftearon sin saberlo», le confesó a Generación NBA.

 

Más allá de la selección, el plan de la franquicia y del argentino fue que continúe fogueándose en Europa contra los mejores del viejo continente. Su segundo año con el Reggio Calabria fue muy bueno. El elenco ascendido firmó una aceptable campaña de 15-15 para no complicarse con un posible descenso. El séptimo lugar del certamen hizo posible clasificar a Playoffs.

En la primera ronda sorteó en un tercer y definitorio juego a Roosters Varese. Su siguiente rival fue Kinder Bologna, equipo ya interesado en Ginóbili, quien había promediado 16,7 puntos por noche. Una serie muy atractiva entre ambos equipos en la que el Kinder tuvo dos ventajas mínimas y Reggio Calabria igualó de la mano de Manu. Un 61-43 para el segundo de la fase regular marcó la eliminación de su equipo.

EL REY DE EUROPA

 

El argentino decidió cambiar de aire tras sus primeras dos campañas en el viejo continente. Primero consideró una oferta de tres años de Olympiacos, pero su agente quiso incluir una cláusula de salida a la NBA por 500 mil dólares. El club griego demoró en considerar el contrato y para cuando iba a aceptar, Manu Ginóbili ya era parte del Kinder Bologna. Así, iba a ser dirigido por el equipo de Ettore Messina, que lo había eliminado la campaña anterior.

Allí se vio la mejor versión del bahiense. En el primer año fue de menor a mayor, pero para el final de la 2000-01 se volvió un ídolo para el club italiano. El líder de un equipo alejado de los egos, bien dirigido por Messina y que tuvo al albiceleste como pieza fundamental. En el plano local ganó 29 de los 34 partidos de la fase regular y barrió a cada rival que se interpuso en su camino al título en los Playoffs. Como si fuese poco, fue MVP del torneo.

Lo mejor de Manu Ginóbili llegó en el plano internacional. Líder de un equipo que ganó el Grupo B con un 9-1. Posteriormente, en su camino a la final, tampoco tuvo grandes oposiciones: 2-0 a Adecco Estudiantes (España) y Unión Olimpija (Eslovenia) en octavos y cuartos de finales; y 3-0 a PAF Bologna (Italia) en semifinales. Así, se encontró con el Tau Cerámica (España) de Luis Scola y Fabricio Oberto.

La definición fue a un quinto juego y Ginóbili sacó pecho en el momento más difícil del torneo. Comandó el 82-74 que hizo posible el título con 16 puntos, seis asistencias y cuatro rebotes. Así, firmó una media de 15,4 puntos a lo largo de la definición, promedio más que válido para merecer el MVP de las finales.

 

Tras aquel año, San Antonio ya le había dejado en claro que lo quería en Estados Unidos una vez que finalice su contrato en Italia. Se enfiló hacia la 2001-02 con el objetivo de poder repetir la ‘triple corona’ (también fue campeón de la Copa de Italia). Mejoró su nivel a algo impensado: 19,3 puntos, 4,0 rebotes, 2,3 asistencias y 4,3 robos en 32,3 minutos por juego. Un promedio que le valió su segundo MVP consecutivo; aunque el torneo italiano quedó en manos del Benneton Basket, equipo que lo eliminó en semifinales.

También mejoró sus medias en Euroliga a 15,9 puntos, 3,3 rebotes y 3,0 asistencias por noche. El Kinder Bologna llegó a la final sorteando a Benneton Basket, pero un adverso 89-83 frente a Panathinaikos lo dejó con las manos vacías. En lo personal, Ginóbili fue el máximo anotador del Final Four; líder del torneo internacional en robos por encuentro (2,9) e integrante del quinteto ideal.

Con las manos llenas de premios y galardones, además de una idolatría en Bologna, Ginóbili dejó el viejo continente para ir en busca de su máximo sueño. Quería demostrarse y demostrar que pertenecía a la NBA.

EL PRIMER TRIUNFO HISTÓRICO EN ESTADOS UNIDOS

Manu Ginóbili fue uno de los protagonistas del histórico triunfo de Argentina sobre Estados Unidos (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).

Manu Ginóbili ya tenía todo listo para debutar en San Antonio Spurs, pero tenía una última parada antes de su debut NBA. El argentino integró el equipo de Rubén Magnano que disputó el Mundial de Indianápolis 2002. La selección llegó como uno de los equipos más fuertes del momento; aunque se esperaba que esté un paso por detrás de Yugoslavia y del candidato de siempre, Estados Unidos.

El crecimiento del bahiense se hizo notorio en la primera fase. Lideró el paso perfecto de Argentina (3-0) con al menos 19 puntos y tres asistencias en cada presentación. Lo mejor llegó en el cierre de la etapa: 24 tantos y 5 pases-gol para comandar el 112-85 sobre Nueva Zelanda.

La segunda ronda inició como era de esperarse. Argentina sorteó sin dificultades a China (95-71) y Alemania (86-77), asegurándose así el lugar en cuartos de finales. Sin embargo, le faltaba una última prueba antes de los mata-mata: Estados Unidos.

Aquel 4 de septiembre del 2002 entró en la historia del deporte mundial. El combinado norteamericano llegó con un invicto desde Barcelona 1992, su primer torneo con planteles integrados por jugadores de la NBA. Argentina le dio un revés a base de rebeldía. Un 87-80 memorable que hizo estremecer a todo fanático de básquetbol. Manu Ginóbili fue el líder de esa gesta con 15 puntos, tres asistencias y dos robos. Así, Gregg Popovich, su futuro entrenador en los Spurs y asistente de USA Basketball en ese momento, terminó de convencerse que tenía que tenerlo en su equipo.

 

Argentina tuvo chances de ser campeona tras el histórico resultado. Sorteó a Brasil (78-67) y Alemania (86-80) para llegar a la definición. Pero en una final polémica, el equipo no pudo superar a Yugoslavia que, tras una falta polémica no pitada en la última jugada del tiempo regular, venció 84-77 en tiempo suplementario. Un revés que dejó gusto amargo tras semejante epopeya.

DEBUT Y TÍTULO EN LA NBA

Ginóbili y Parker, dos jovencitos que rápidamente fueron campeones de la NBA (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).

Manu Ginóbili llegó a los Spurs para sumarse de cara a la temporada 2002-03 de la NBA. El equipo texano había sido campeón en 1999, pero vivió una etapa de recambio en la previa de su arribo. Popovich tenía en el plantel a Tony Parker, Steve Kerr (su último año en la liga), Steve Smith, Stephen Jackson y Devin Brown. Así, se preveía que iba a tener poco lugar en uno de los equipos más sólidos de la liga.

Su debut se produjo el 29 de octubre del 2002, volviéndose el tercer argentino en decir presente en la máxima liga del mundo. Apareció desde el banco en un 87-82 sobre los Lakers en Los Ángeles. Ingresó al campo por primera vez a falta de 3:15 para cerrar el primer cuarto. Esto despertó la curiosidad de Kobe Bryant, que conocía a todos los jugadores de la liga. Al preguntarle a Bruce Bowen quién era el ‘blanquito’, el alero le respondió: «Ya lo vas a conocer. Ahora vas a ver cómo juega».

Bowen había sido el encargado de defender a Manu durante toda la pretemporada y supo del talento del argentino. Ginóbili respondió en la cancha con siete puntos, cuatro robos (líder del partido en el rubro junto a Bryant), tres asistencias y dos robos en casi 20 minutos. Una primera presentación que ratificó tenía talento para poder competir en la máxima competencia del básquetbol.

 

A pesar del buen inicio, el argentino pasó la primera temporada entre algodones por una lesión en el tobillo izquierdo. Al comenzar el 2003 encontró la continuidad y su rol fue creciendo. Promedió 7,6 puntos, 2,3 rebotes, 2,0 asistencias y 1,4 robos para integrar el quinteto ideal de novatos. Algo llamativo considerando que no había disputado el Rising Stars, el partido de debutantes contra jugadores de segundo año en el marco del All-Star Weekend 2003.

San Antonio firmó una marca de 60-22, al igual que Dallas Mavericks, y se posicionó como uno de los dos mejores equipos de la liga en la fase regular. Ginóbili pasó de los 20,7 minutos por juego de la primera etapa a 28,7 en la postemporada. El conjunto texano sorteó a Phoenix (4-2) y Lakers (4-2) para llegar al cruce de conferencia frente al histórico rival.

Allí se vio lo mejor de Manu. El argentino lideró un importante triunfo en el 4° partido de la serie para ponerse 3-1, curiosamente un 25 de mayo. Ginóbili, al igual que Tony Parker y Tim Duncan, fue uno de los tres jugadores en anotar una mínima de 20 puntos, con 21 a su cuenta personal. Además bajó seis rebotes de los cuales cinco fueron ofensivos. También sumó tres de los seis triples del dueño de casa para poder responder a los 12 del rival. Así, fue pieza clave en el 102-95. Luego, tras una derrota en el quinto partido, San Antonio avanzó a sus segundas finales con un 4-2.

El rol del argentino disminuyó levemente en la definición ante New Jersey Nets. Sin embargo, Popovich encontró en él al compañero ideal para un especialista defensivo como Bruce Bowen. Ginóbili promedió 2,2 robos para ser el líder estadístico en el rubro. Acompañó con 8,7 puntos, 4,5 rebotes y 2,0 asistencias para ser el primer jugador del país sudamericano en gritar campeón en la NBA.

 

LA CLASIFICACIÓN A ATENAS 2004

Ginóbili fue clave en la clasificación argentina a los Juegos Olímpicos del 2004 (FOTOGRAFÍA gentileza FIBA).

Argentina tuvo un verdadero desafío en el 2003. Tras ser subcampeón mundial en 2002, se le presentó una oportunidad de volver a competir en los Juegos Olímpicos. Se había ausentado a Sídney 2000 e iba en busca de su tercera aparición en 16 certámenes. Para lograrlo debía clasificar al FIBA Américas 2003 a través del Campeonato Sudamericano y luego estar entre los tres mejores del certamen disputado en San Juan, Puerto Rico.

La primera parada fue en Montevideo, Uruguay, para disputar el torneo regional. Argentina no contó con Manu Ginóbili ya que se esperaba que el equipo logre estar entre los cuatro clasificados al campeonato continental. Una marca de 4-1 con un plantel ‘alternativo’ posibilitó el boleto al reto por ingresar a los JJ.OO.

A San Juan fue con sus mejores armas, incluyendo al bahiense. Ginóbili lideró al equipo en puntos (14,1), asistencias (4,4), robos (1,4) y hasta compartió el primer lugar en tapas (0,3). Su buen nivel ayudó a sobreponerse a una sorpresiva derrota ante México (89-91) en el debut y cerrar la primera fase con un 3-1.

La segunda fase también tuvo sus sorpresas. Argentina venció a Brasil (76-74), el campeón sudamericano, en la primera fecha y luego registró una lógica derrota ante Estados Unidos (94-86). Lo que nadie esperaba era el revés ante Venezuela (92-97), que obligó al equipo a vencer a República Dominicana para evitar la eliminación. La albiceleste logró el objetivo de la mano de un 102-72 liderado por los 18 puntos de Ginóbili.

Así, Argentina necesitaba sólo un triunfo en el Final Four para sacar el boleto. Ese pasaje lo sacó en las semifinales ante Canadá, cuando se impuso por 88-72. Aquel 28 de agosto del 2003 se vio lo mejor de Manu Ginóbili en el certamen. Terminó con 26 puntos, cinco triples, cuatro asistencias, tres rebotes y dos robos en 29 minutos. A partir del gran nivel colectivo y de su estupendo nivel personal, Argentina tomó una ventaja de 75-44 al cabo del tercer cuarto. Luego aguantó la levantada rival para sellar su clasificación y pasaje a la final. Estados Unidos se coronaría campeón en la definición, pero ya habría tiempo para una revancha.

 

SE ESTABLECIÓ EN EL AÑO COMO SOPHOMORE

Manu Ginóbili integró el plantel de sophomores en la 2003-04.
Manu Ginóbili integró el plantel de jugadores de segundo año en el Rising Stars 2004 (FOTOGRAFÍA gentileza Getty Images).

Manu encaró el segundo año sabiendo que ya había sido campeón, pero con la intención de definitivamente ganarse un lugar en el equipo de Popovich. A base de buenas producciones, como mostrándose muy afín a la ideología del entrenador, se ganó el respeto de todos. Fue titular en 38 de los 74 partidos que disputó en la fase regular. Además, escaló de 20,7 a 29,4 minutos por noche con medias de 12,8 puntos, 4,5 rebotes, 3,8 asistencias y 1,8 robos.

Su creciente ascenso lo llevó a integrar el partido de Rising Stars 2004, el partido que disputan rookies sophomores de la liga. Formó parte del segundo plantel, codeándose con otras grandes promesas como Yao Ming y Amar’e Stoudemire. En frente estuvo una de las mejores camadas debutantes de la historia: LeBron James, Dwyane Wade, Carmelo Anthony y Chris Bosh, entre otros. A pesar de esto, el elenco de jugadores de segundo año se quedó con el triunfo por 142-118. Ginóbili terminó con cuatro puntos, ocho asistencias y tres rebotes en 21 minutos.

 

San Antonio llegó a los Playoffs con una marca de 57-25 y Popovich colocó al argentino en el banco para los Playoffs. La idea del entrenador fue tener goleo en la segunda unidad ante las presencias de Parker, Turkoglu y Duncan en el quinteto inicial. Con este esquema barrió a Memphis Grizzlies (4-0), pero no pudo sortear a Los Ángeles Lakers (4-2).

No obstante, Ginóbili llamó la atención de todos en el cuarto partido de la serie ante el elenco angelino. 21 puntos, seis rebotes y tres asistencias para ser el mejor del elenco texano en la caída por 99-90.

 

EL INGRESO AL OLIMPO

Manu Ginóbili es uno de los dos jugadores de la historia en ser campeón de la NBA, Euroliga y de los Juegos Olímpicos.
Manu Ginóbili es uno de los dos jugadores en ser campeón de la NBA, de la Euroliga y olímpico (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).

Finalizada la temporada 2003-04, llegó uno de los momentos soñados por cualquier deportista: el debut en los Juegos Olímpicos. Argentina quería ratificar su subcampeonato mundial y posicionarse como una de las potencias del planeta. La chance de una medalla, al menos una de bronce, volvió a esa generación de jugadores como uno de los principales atractivos en tierras griegas.

Esa excitación mermó levemente en la preparación. Argentina sumó a jugadores nuevos (Carlos Delfino y Walter Herrmann) a la camada y no se mostró tan firme en la preparación. Por momentos se mostró vulnerable en defensa, como no tan conectado en ataque. Cuando Ginóbili escribió su ya por entonces habitual columna en Diario La Nación, envió un mensaje de tranquilidad: «Tuvimos algunos problemas, pero nada grave que motive una gran preocupación. Es evidente que no estamos finos todavía, especialmente yo con los triples, pero tenemos tiempo para mejorar».

Como si el destino hubiese querido que Argentina tenga una pronta revancha, su primer rival olímpico fue Serbia y Montenegro, una unión de dos países que había integrado a Yugoslavia en el pasado. Ese 15 de agosto del 2004, en un juego tan caliente como cambiante, sucedió lo impensado. Serbia vencía por tres puntos a falta de 18 segundos para el final y Ginóbili en la siguiente acción empató el juego con un doble y falta.

Argentina extendió la defensa a todo el campo, no pudo forzar una pérdida y envió a Tomasevic a la línea de tiros libres. El peor tirador del combinado europeo falló el primero, pero conectó el segundo. Con 3,8 en el reloj, Montecchia recibió la pelota, giró sobre un defensor rival y encontró al bahiense en carrera hacia el aro. Este último, ahogado por el tiempo restante, tomó la pelota y se lanzó hacia delante para lanzar. La ‘palomita’ de Ginóbili acabó siendo la anotación más icónica porque posibilitó el triunfo por 83-82.

 

Después la primera fase terminó con una marca de 3-2. El equipo de Rubén Magnano cayó en el siguiente encuentro ante España (76-87); sorteó a China (82-57) y Nueva Zelanda (98-94); y cerró con una caída ante Italia (77-76). Esto lo dejó en el tercer lugar del Grupo A, quedando así emparejado con el dueño de casa para luchar por un lugar en los partidos por medalla.

El cruce con Grecia fue durísimo, por el marco al que debía anteponerse Argentina como a un adverso parcial de 21-7 en el segundo cuarto. A partir del trabajo defensivo, como del buen ingreso de Walter Herrmann en el tercer cuarto, el equipo encontró el camino al 69-64 que permitió el boleto a semifinales. Allí esperaba Estados Unidos, que ya había caído en dos ocasiones, pero que eliminó a la candidata España en cuartos de finales.

Al igual que en Indianápolis, y con la sangre en el ojo de la derrota en 2003, Argentina hizo historia. El 27 de agosto del 2004 ingresó a la historia como la única vez en la que Estados Unidos perdió un juego de eliminación con representantes de la NBA. Argentina se impuso por 88-81 con un dominio total que el elenco norteamericano maquilló sobre el cierre del partido. Manu Ginóbili lideró el histórico triunfo con 29 puntos, tres asistencias y un robo. Desde entonces, Estados Unidos reconstruyó su aproximación al básquetbol internacional, estuvo 18 años sin perder un encuentro por Juegos Olímpicos y ganó las siguientes cuatro medallas de oro.

 

A diferencia de lo sucedido en Indianápolis, aquel torneo terminó con Argentina en lo más alto del podio. El equipo aprovechó la enseñanza del 2002 y aplastó a Italia en la final de Atenas 2004. Un 84-69 para dar lugar a que tanto Ginóbili como sus compañeros sean reconocidos como la Generación Dorada. Uno de los elencos nacionales más significativos de la historia del deporte. El bahiense aportó 16 puntos, seis rebotes y seis asistencias en la definición.

ESTRELLA, TÍTULO Y FIGURA EN 2005

Manu Ginóbili podría haber sido el MVP de las finales del 2005
Ginóbili podría haber sido el MVP de las finales del 2005 (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).

Tras tocar el cielo con las manos junto al seleccionado argentino en 2004, llegó la mejor temporada de Emanuel David Ginóbili en la NBA. La 2004/05 lo tuvo como una de las cartas más fuertes de la liga. Promedió 16,0 puntos, 4,4 rebotes, 3,9 asistencias y 1,6 robos en 29,6 minutos. Fue uno de los cinco jugadores en mantener medias de 16+ puntos, 4+ rebotes, 3+ asistencias y 1,5+ robos por noche junto a Allen Iverson (MVP), Kobe Bryant, Paul Pierce y Mike Bibby.

Como si fuese poco, el 21 de enero del 2005 tuvo su máximo registro de anotación en la NBA. Despachó a los Phoenix Suns con 48 puntos producto de un 16/22 de campo y 5/7 en triples. Además, acompañó con seis asistencias y cinco rebotes para liderar el 128-123 lejos de casa. La otra perlita: un triple de mitad de cancha para achicar a un 55-56 antes de ir al entretiempo.

 

Su gran campaña permitió que San Antonio firme un 59-23 para acceder a los Playoffs con el segundo mejor registro de la liga. Además, Manu hizo méritos para decir presente en el Juego de las Estrellas de Denver 2005. De esta manera, fue el primer y único argentino en participar del evento. Un total de 568 mil votos lo colocó como el quinto ‘guardia’ (bases y escoltas) del oeste por detrás de Kobe Bryant, Tracy McGrady, Steve Nash y Ray Allen. Además, junto a Tim Duncan, fue uno de los dos representantes de los Spurs en el evento. El argentino se volvió también el octavo jugador de la historia de la franquicia texana en decir presente en el partido.

En términos de rendimiento, tuvo una producción aceptable. Registró ocho puntos, tres rebotes, una asistencia y un robo en 22 minutos. La misma cantidad de puntos que anotó Tracy McGrady y dos más que Grant Hill, ambos titulares en el encuentro.

 

Como siempre, su mejor versión llegó en los Playoffs, donde San Antonio demostró que era el único candidato real a representar al oeste. 4-1 a Denver Nuggets con 32 puntos de Ginóbili en el tercer juego frente a los de Colorado; una de sus mejores producciones (39 tantos, seis asistencias y cuatro rebotes) en postemporada en el quinto choque a Seattle Supersonics (4-2); y una media de 22,2 puntos en el 4-1 a Phoenix Suns en las finales de conferencia.

 

Así, Manu Ginóbili disputó su segunda final, en la que se midió con los Detroit Pistons. San Antonio se impuso en los primeros dos juegos en casa; perdió los siguientes dos en Detroit y se recuperó con un bombazo de Horry en el quinto. Tras caer en el sexto, cerró la historia con un 84-71 en el séptimo. A la hora de los momentos claves, tanto el ex Lakers como el argentino y Duncan sacaron pecho para darle al elenco texano su tercer título en la liga.

Varios expertos afirman que Ginóbili mereció el MVP de las finales. El argentino promedió 18,7 puntos, 5,9 rebotes, 4,0 asistencias y 1,3 robos en 36,0 minutos por noche. Figura en los primeros dos triunfos de la serie; flojos rendimientos en las caídas; buen partido y asistencia a Horry en el quinto encuentro; y el más desequilibrante en el séptimo (23 tantos con un 8/13 de campo y 2/2 en triples; cinco rebotes y cuatro asistencias). La votación por el mejor de la definición fue para Tim Duncan (promedió 20,6 puntos, 14,1 rebotes y 2,1 tapas), quien se impuso por 6-4.

 

Tras la conquista, Maradona le preguntó porqué no recibió el premio al MVP. Ginóbili respondió: «Y, porque Duncan es Duncan». A su vez, RC Bufford recordó en 2020 que en un diálogo con Steve Kerr, este último le mencionó tras las finales: «No pagaría para ver jugar a muchas personas. Pero sí pagaría para ver a Manu Ginóbili»

 

LA PRIMERA CONEXIÓN ARGENTINA

Manu Ginóbili y Fabricio Oberto formaron la primera dupla argentina en una franquicia NBA (FOTOGRAFÍA gentileza Infobae).
Manu Ginóbili y Fabricio Oberto formaron la primera dupla argentina en una franquicia NBA (FOTOGRAFÍA gentileza Infobae).

La obtención de Atenas 2004 le garantizó a Argentina su presencia en el Mundial de Japón 2006. Así, Sergio Hernández -quien tomó el puesto de entrenador tras la salida de Rubén Magnano- decidió darle descanso. El coach aprovechó el FIBA Américas 2005 para probar a otros jugadores como los jóvenes Antonio Porta y Juan Pedro Gutiérrez.

La 2005-06 llegó con varios cambios en el plantel. La franquicia se hizo con los servicios del cordobés Fabricio Oberto, formándose así el primer tándem argentino en la NBA. A su vez, también hubo un fichaje significativo en Michael Finley. El escolta arribó tras nueve temporadas con los Dallas Mavericks. Le dio mayor nivel defensivo como un sólido tiro exterior.

A partir de estos fichajes, que le brindaron más solidez como veteranía al equipo, San Antonio se posicionó como candidato a repetir. Mejoró su paso por la fase regular con un 63-19, por aquel entonces la mejor marca de la historia de la franquicia en la etapa. ¿El mejor partido de Ginóbili? 29 puntos para liderar el 92-88 de los Spurs a los Pacers en Indiana.

Los Playoffs terminarían con un golpe durísimo. San Antonio sorteó 4-2 a Sacramento Kings en la primera ronda y quedó emparejado con su eterno rival, Dallas Mavericks, para las semifinales de conferencia. El equipo de Pop levantó una desventaja de 3-1 para forzar el séptimo punto de la serie; incluyendo 30 tantos de Ginóbili para el 91-86 en el sexto. Sin embargo, un histórico suplementario posibilitó el 119-111 para que el combinado de Dirk Nowitzki avance a la siguiente instancia.

 

EL ÚLTIMO MUNDIAL CON LA SELECCIÓN

Manu Ginóbili en un amistoso en Santa Fe antes de la presentación en el Mundial de Japón 2006 (FOTOGRAFÍA gentileza El Litoral).

Pocos esperaban que Manu Ginóbili haga su última presentación en un Mundial a los 29 años. Sucedió en el marco de Japón 2006, cuando Argentina fue en busca de una revancha tras lo sucedido en Indianápolis. El equipo de Sergio Hernández ya por aquel entonces tenía a otros cuatro NBA (Oberto, Delfino, Nocioni y Herrmann), además de Ginóbili.

La fase de grupos se preveía complicada porque una derrota podía significar un cruce prematuro con Estados Unidos, pero el seleccionado albiceleste la superó con creces. Un trabajado 80-70 sobre Francia prácticamente aseguró la clasificación a cuartos, ya que luego cumplió con la lógica. 107-72 a Líbano; 96-54 a Venezuela; 98-64 a Nigeria; y 83-79 a Serbia y Montenegro para avanzar a la siguiente instancia con el primer lugar del Grupo A. Como si fuese poco, el dominio de Argentina se extendió para meterse en el Final Four: 79-62 a Nueva Zelanda y 83-58 a Turquía.

Sin embargo, todo cambió el 1 de septiembre del 2006. Argentina se midió con España en lo que fue un verdadero partidazo. Manu Ginóbili encabezó el goleo del seleccionado con 21 puntos, pero el país ibérico respondió a través de Navarro y Pau Gasol. Un adverso 76-75 recordado por la posibilidad de tiro ganador de Andrés Nocioni evitó que el combinado avance a la final. Como si fuese poco, el desgaste conspiró en contra de la búsqueda del tercer puesto ante Estados Unidos. Un 96-81 evitó el podio, mientras que su verdugo de semifinales aplastó a Grecia (70-47) en la definición.

 

Ginóbili no volvería a jugar un Mundial de Mayores. Se perdió el de Turquía 2010 por decisión propia, mientras que no pudo presentarse al de España 2014 por una lesión y posterior baja por parte de los Spurs. «Todavía estoy enojado por la decisión que tomó San Antonio. Estaba enojado y todavía lo estoy», afirmó en el Media Day previo a la 2014-15.

EL MÁXIMO SACRIFICIO Y SU TERCER TÍTULO EN LA NBA

Ginóbili y Oberto, la única dupla argentina en ser campeona de la NBA (FOTOGRAFÍA gentileza UCU Web).
Ginóbili y Oberto, la única dupla argentina en ser campeona de la NBA (FOTOGRAFÍA gentileza UCU Web).

La temporada 2005-06 dejó mucha tela para cortar en San Antonio. El equipo fue el mejor a la hora de la fase regular, pero le costó imponerse a la hora de la postemporada. Una de las razones principales de esta situación fue la falta de goleo que aportó la banca. Finley no tenía el poderío ofensivo ni la conducción de Ginóbili, mientras que Brent Barry sólo podía saldar con su buen tiro exterior. Popovich entendió la situación, comprendió cuál era la solución y supo que era un momento crucial para el equipo.

Se acercó al argentino con dudas, esperando una negativa y hasta quizás un pedido de traspaso. El entrenador le propuso ser el sexto hombre y salir desde la banca. Ginóbili podía darle al equipo la vuelta de tuerca que le faltaba a San Antonio cuando Parker y Duncan descansaban. Era un pedido extraño y hasta negativo. Su calidad de superestrella iba a quedar cuestionada por tener un rol menor al de otros semejantes. El bahiense dudó, pero comprendió y terminó aceptando.

Popovich mencionó en 2018, en el marco del retiro de su camiseta: «Lo más importante que hicimos en nuestra franquicia fue cuando Manu Ginóbili aceptó salir desde el banco. Suena como algo menor, pero nos hizo más profundo, más poderosos y peligrosos. Y les puedo decir que no le gustó, no lo quería hacer. Pero entendió la gran imagen y por suerte aceptó. Por eso va a ingresar al salón de la fama saliendo desde el banco».

 

Esta decisión de Ginóbili luego lo volvió un referente dentro de la liga, inspirando a posteriores generaciones de jugadores. Inclusive despertó la admiración de un histórico como Scottie Pippen. El ex Chicago Bulls mencionó antes del retiro de su camiseta: «Es un ejemplo saliendo desde el banco de suplentes. Sacrificándose y no ser una súper estrella por años. Renunciando completamente a su rol para el beneficio de los San Antonio Spurs».

 

Como dijeron los dos históricos, esta decisión golpeó enormemente los números de Manu Ginóbili salvo el que a él realmente importaba: la cantidad de títulos. Eso se sintió desde esa misma 2006-07 en la que llegó la merecida revancha. 58-24 para meterse en unos Playoffs que dominaron de principio a fin. 4-1 a Denver Nuggets; 4-2 a Phoenix Suns; 4-1 al Utah Jazz y 4-0 a los Cleveland Cavaliers de LeBron James. Manu Ginóbili promedió 16,7 puntos desde el banco para aportar su granito de arena. Un sprint sin rivales reales en pos de sumar el cuarto título de la organización; el tercero con el argentino entre sus filas.

No obstante, vale la pena destacar que Ginóbili arrasó en la selección por el mejor sexto hombre de la liga. El argentino arrasó en votos propiciados por votantes que reconocieron su sacrificio.

SU MEJOR TEMPORADA AUNQUE SIN TÍTULO

La 2007-08 fue la mejor temporada individual de Manu Ginóbili en la NBA. A pesar de venir desde el banco, el bahiense tuvo su mayor registro de minutos en cancha (31,1). También de puntos (19,5), rebotes (4,8) y asistencias (4,5), además de un sólido 1,5 en robos. Lamentablemente, no le alcanzó para ser convocado para el Juego de las Estrellas.

La mejor noche de Ginóbili en la fase regular fue un recordado juego frente a los Cavaliers de LeBron James. El Rey buscó su venganza tras la barrida en la definición de la campaña anterior, pero el argentino se la negó. Firmó una producción de 46 puntos, ocho asistencias, cinco rebotes, tres robos y una tapa -además de encajar ocho triples- para comandar el 112-105 en la noche del 13 de febrero del 2008. Esa fue su máxima anotación de la fase regular como una de las 36 veces de la campaña en la que marcó al menos 20 tantos.

 

A la hora de la postemporada, Ginóbili fue la mejor carta de los Spurs. El equipo texano tuvo un memorable triunfo sobre Phoenix Suns en el primer cruce de la serie. El bahiense encajó el tiro ganador para aprovechar su buena tarde-noche con 24 tantos, cinco asistencias, cuatro rebotes y tres robos. Eso impulsó el 4-1 del elenco de Pop sobre su par de Arizona.

 

El siguiente cruce fue contra los New Orleans Hornets de Chris Paul. El rival ganó los primeros dos encuentros y llegó a ponerse 3-1 tras el cuarto. Sin embargo, San Antonio concretó la remontada de la mano de su tridente. En el séptimo encuentro se vio lo mejor de Ginóbili: 26 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias para el 91-82.

 

Sin embargo, el equipo no pudo ir en la búsqueda del bicampeonato porque Los Ángeles Lakers lo evitó. El combinado californiano mandó de la mano de Kobe Bryant. Manu Ginóbili comandó el único triunfo texano en la serie con 30 puntos en el tercer encuentro. No obstante, la leyenda lo controló en los otros cuatro asaltos.

 

ABANDERADO, LESIÓN Y BRONCE OLÍMPICO EN BEIJING 2008

Manu Ginóbili fue el abanderado de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (FOTOGRAFÍA gentileza Retro CABB).
Manu Ginóbili fue el abanderado de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (FOTOGRAFÍA gentileza Retro CABB).

Después del mal trago ante los Lakers, Ginóbili se presentó en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El Comité Olímpico Argentino lo seleccionó como el abanderado de la delegación. El bahiense fue el primer basquetbolista en llevar el símbolo patrio. Luego lo sucedería Luis Scola en Río 2016.

Argentina tuvo un accesible Grupo A que fue un arma de doble filo por los posibles cruces eliminatorios. Su paso arrancó con un adverso 79-75 ante Lituania, aunque se recuperó con cuatro festejos. Las victorias sobre Australia (85-68); Croacia (77-53); Irán (97-82) y Rusia (91-79) hicieron posibles los pasajes a la siguiente instancia.

El combinado albiceleste quedó emparejado con Grecia en cuartos de finales y nuevamente tuvo una durísima parada. No obstante, Argentina se impuso de la mano de Ginóbili, que anotó 24 puntos para poner su firma en el 80-78.

Esta vez el impensado triunfo sobre Estados Unidos no fue posible. El elenco norteamericano abrió con un 30-11, quizás motivado por una lesión del mismo Ginóbili. Manu sufrió un esguince severo de tobillo izquierdo a los seis minutos de iniciar el partido y fue baja para el resto de la jornada. La gran potencia aprovechó el escenario y dominó: un 101-81 para catapultarse hacia la definición. Así, el equipo de Sergio Hernández quedó obligado a enfrentar a Lituania por un lugar en el podio.

El bahiense sabia que estaba duramente lesionado y que se lo iba a perder. Pero no se lo quería perder y por eso probó a escondidas del equipo. «Cada vez que frenaba era como una aguja en el tobillo», le admitió a Deportv en 2018. Su llanto en el vestuario motivó al equipo, que dio una gran muestra de carácter y tuvo su revancha ante el elenco europeo.

 

EL DÍA QUE ATRAPÓ UN MURCIÉLAGO

La temporada 2008-09 fue la peor para Manu Ginóbili. El argentino arrastró la lesión en su tobillo izquierdo y se resintió en dos ocasiones. Así, pudo disputar 44 encuentros de la fase regular antes de despedirse por una molestia. Eso le impidió decir presente en los Playoffs y San Antonio quedó eliminado en la primera ronda.

La 2009-10 arrancó con una particularidad. En pleno Halloween (31/10/2009), San Antonio recibió a Sacramento y el partido tuvo tres suspensiones a causa de un murciélago. La situación cansó a Manu Ginóbili, que al tercer parate lo bajó y se lo entregó a un encargado del estadio para que sea liberado.

Una situación graciosa y viral en aquel entonces que luego lamentó. «Se armó un quilombo bárbaro (…). Cuando vos lo liberás, no podés hacer el estudio de la rabia. Me llamaron de una de estas entidades fantasmas de Estados Unidos que prácticamente era un problema sanitario mundial porque había bajado un murciélago. Me dijeron que me tenía que dar las inyecciones de la rabia. ‘¿Una?’. No, ocho. La pasé para el culo, pero quedó divertido», señaló sobre ésta situación a Radahouse en 2019.

Entre inyección e inyección, Ginóbili dio pinceladas de todo su talento para que San Antonio vuelva a estar entre los mejores del oeste. Promedió 16,5 puntos, 4,9 asistencias, 3,5 rebotes y 1,4 robos en 28,7 minutos por noche. Su mejor rendimiento en la fase regular se dio ante el Magic, con 43 tantos, seis rebotes y cinco asistencias para el 112-100 en la noche del 4 de abril del 2010.

San Antonio ingresó a los Playoffs con una marca de 50-32 y sorteó a Dallas Mavericks (4-3) en la primera ronda. Sin embargo, Phoenix Suns lo barrió en semifinales de conferencia para evitar que sueñe con el título.

SEGUNDO JUEGO DE LAS ESTRELLAS Y GRAN REVÉS EN PLAYOFFS

Ginóbili disputó su segundo y último All-Star en 2011 (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).
Ginóbili disputó su segundo y último All-Star en 2011 (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).

San Antonio atravesaba una etapa de recambio y Popovich ajustó su decisión del 2007. Manu Ginóbili volvió a ser titular en los Spurs, presentándose en el quinteto inicial en 79 de los 80 encuentros que disputó. Mantuvo medias de 17,4 puntos, 4,9 asistencias, 3,7 rebotes y 1,5 robos en 30,9 minutos.

Ginóbili fue el segundo máximo anotador de los Spurs detrás de Tony Parker y fue importantísimo en el 61-21 que dio el primer lugar del oeste. La vuelta a poder ‘mostrarse’ como la súper estrella que siempre fue le posibilitó volver al Juego de las Estrellas. Además, terminó séptimo en la carrera por el premio al MVP de la fase regular.

 

Sin embargo, semejante campaña perdió su sentido al ver el resultado final. San Antonio llegó como el mejor clasificado, pero cayó ante el octavo del oeste. Memphis Grizzlies se impuso por 4-2 para un abrupto cierre de temporada. Un resultado amargo que dejó en claro qutarse e había que reacomodarse.

UNA CLASIFICACIÓN OLÍMPICA EN LA FELIZ

Argentina ganó el Preolímpico de Mar del Plata 2011 para clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (FOTOGRAFÍA gentileza Básquet Plus).
Argentina ganó el Preolímpico de Mar del Plata 2011 para clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (FOTOGRAFÍA gentileza Básquet Plus).

Tras ausentarse al Mundial de Turquía 2010, Ginóbili volvió a la selección para el Preolímpico de Mar del Plata del 2011. Promedió 15,8 puntos, 4,0 asistencias y 3,8 rebotes, el segundo mejor del elenco de Julio Lamas detrás de Luis Scola.

Argentina llegó al Final Four con una marca de 7-1 y debió enfrentar a Puerto Rico en el juego que daría el boleto al certamen mutideportivo. Allí se vio lo mejor del bahiense en el certamen. Aportó 23 puntos, siete asistencias y dos rebotes en 37 minutos para ser la figura del partido. El 81-79 que concretó la clasificación incluyó una plegaria no escuchada de José Juan Barea que desató el festejo local.

 

Un día más tarde, el 11 de septiembre del 2011, fue a final ante Brasil. El equipo ya estaba más relajado por haber completado el objetivo pero quería cerrar el torneo a lo grande. Ginóbili (8 puntos y 6 pérdidas) tuvo un partido para el olvido, pero Argentina venció 80-75. Aquel fue el último podio de Argentina con el bahiense entre sus filas.

EL CAMBIO TAN INESPERADO COMO POSITIVO

Cuando Ginóbili llegó a Argentina para el Preolímpico, no estaba conforme con una decisión de los Spurs. La franquicia había traspasado a George Hill, un compañero favorito del Big Three, para la llegada de Kawhi Leonard. Popovich sintió que Leonard era la pieza que le había faltado al equipo en la 2010-11 para pelear por el anillo.

A partir del crecimiento de Danny Green, como de la presencia defensiva de Kawhi, Popovich volvió a bajar a Ginóbili al banco. A su vez, el argentino dejó de ser tan importante en el goleo (12,9 puntos), pero asumió un rol de combo guard con un aporte clave en la conducción. Además, el equipo se alejó del juego basado en la defensa de otros años para mostrar una mayor circulación de la pelota.

Con Popovich como líder fuera de la cancha, y el aporte del tridente para marcar el camino, San Antonio Spurs mostró una mejora significativa. Ganó 50 de los 66 juegos posibles de la fase regular marcada por el Lockout del 2011. Este dominio se evidenció en el inicio de los Playoffs con barridas a Utah Jazz y Los Ángles Clippers. Sin embargo, tras ganar los primeros dos juegos ante el Oklahoma City Thunder, quedó fuera de las finales. El rival se impuso por el tridente de Kevin Durant, James Harden y Russell Westbrook. El título quedó en manos del Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh.

ACARICIÓ EL PODIO EN LONDRES 2012

Ginóbili integró el equipo argentino en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Rusia evitó que Argentina gane el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (FOTOGRAFÍA gentileza La Voz del Interior).

El tercer Juego Olímpico de Manu Ginóbili fue en Londres 2012. A diferencia del preolímpico de Mar del Plata, Julio Lamas no contó con el retirado Pepe Sánchez y Fabricio Oberto, quien tuvo problemas personales. Los reemplazó con dos productos nacionales. Leo Gutiérrez le dio mayor tiro aunque menor defensa que Oberto; mientras que el prometedor Facundo Campazzo tomó el lugar de Sánchez. El escenario empezaba a mostrarse como una despedida de la Generación Dorada.

A diferencia de Beijing 2008, Argentina integró el grupo de Estados Unidos y necesitaba ganar todos los otros juegos de la fase de grupos para evitar un posible cruce en semifinales. Vale la pena recordar que en aquel torneo EE.UU presentó un equipo al que llamó ‘el equipo de la redención’ (Redeem Team). Esto se debía a que tenía al mayor talento reunido desde Barcelona 1992. Entre ellos Chris Paul, Kobe Bryant, LeBron James, Kevin Durant y Dwyane Wade.

La albiceleste abrió con un 102-79 sobre Lituania, pero cayó 71-64 ante Francia a pesar de los 26 puntos de Ginóbili. Luego aplastó a Túnez (92-69) y Nigeria (92-73), para cerrar la primera fase con una previsible derrota ante el elenco norteamericano (126-97). Así, cerró con un tercer puesto que la obligó a chocar con Brasil, la reedición de las final del Preolímpico de Mar del Plata, en cuartos de finales. En aquel juego Ginóbili tuvo un mejor partido que en La Feliz, con 16 puntos y 8 rebotes para ser una de las claves en el 82-77 que hizo posible el pasaje a semifinales.

Luego de un olvidable encuentro ante Estados Unidos (83-109) en la búsqueda del oro, Argentina debió enfrentar a Rusia para intentar meterse en el podio. La Albiceleste llegó a mandar por 11 puntos en el inicio del tercer cuarto, pero un buen trabajo defensivo del combinado europeo igualó la historia. El goleo de Andrei Kirilenko como un nuevo arbitraje polémico en los instantes definitorios dejó al equipo de Julio Lamas con las manos vacías (77-81). Ginóbili terminó con 21 puntos en su último partido en busca de una medalla olímpica.

¿LA MAYOR DERROTA DE SU CARRERA?

Manu Ginóbili tuvo una floja producción en las finales del 2013 (FOTOGRAFÍA gentileza Getty Images).
Manu Ginóbili tuvo una floja producción en las finales del 2013 (FOTOGRAFÍA gentileza Getty Images).

Tras acariciar las finales en la NBA y el podio en Londres, Manu Ginóbili fue en busca de un título a la 2012-13. El equipo pareció destinado a tener su revancha y eso quedó en claro desde el inicio. Kawhi Leonard dio un salto de calidad, mientras que el equipo tenía un banco más completo que en ediciones anteriores.

A partir de esto, San Antonio llegó a las finales. 58-24 para ser el mejor de la fase regular; 4-0 a Lakers; 4-2 a los jóvenes y prometedores Warriors; y 4-0 a Grizzlies para tener el dulce gustito de venganza. Así, el equipo de Pop quedó emparejado con el Miami Heat en la definición.

 

En términos individuales, Manu Ginóbili estuvo lejos de su mejor nivel y se mostró impreciso con el tiro más allá de ser importante en la conducción desde el banco. La mayor producción del bahiense (24 puntos y 10 asistencias) coincidió con el 114-104 que le dio a San Antonio una ventaja de 3-2.

Aquella noche del 18 de junio del 2013 fue una de las peores derrotas, quizás la peor, de Ginóbili en su carrera. Tras acertar tres de sus cuatro tiros libres, le dio una ventaja de cinco puntos (94-89) con 28 segundos en el reloj. Sin embargo, una secuencia de rebotes ofensivos permitió que Ray Allen coseche dos triples consecutivos para igualar 95-95 al término del último cuarto. Miami acabó imponiéndose en el suplementario y arrastró el envión anímico para imponerse en el séptimo encuentro.

«Perder así, cuando todo estaba listo para levantar el trofeo, fue tan doloroso. Estábamos devastados. Recordaba cada jugada, cada pérdida», marcó en Champions Revealed (2014). Un golpe que devino en pesadilla y posteriormente motivación para la 2013-14.

EL ÚLTIMO TÍTULO EN LA NBA

Manu Ginóbili ganó su cuarto anillo de campeón de la NBA en 2014 (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).
Ginóbili ganó su cuarto anillo de campeón de la NBA en 2014 (FOTOGRAFÍA gentileza Sporting News).

Terminada la 2012-13, Manu Ginóbili tomó la iniciativa para mantener al equipo. Le pidió a cada uno de sus compañeros que siga en San Antonio pensando en una posible revancha. Gregg Popovich reforzó la labor del bahiense con una reflexión sobre lo sucedido en aquel sexto juego. El entrenador le mostró al equipo el partido de manera integra para aprender sobre sus errores.

Si bien el fantasma de aquella derrota se mantuvo presente durante toda la temporada, sirvió de motivación para lo que le siguió. El combinado texano dio su mayor muestra de unión colectiva y se posicionó como uno de los equipos mas atractivos de la historia. Colectivamente funcionaba como una sinfonía en ataque y era un dolor de cabeza para los rivales en defensa. La organización firmó un 62-20 que hizo posible el primer lugar en la fase regular.

El primer cruce de la postemporada fue más difícil de lo esperado. Dallas Mavericks, su archirrival, lo llevó a siete juegos y hasta llegó a mandar 2-1 en la serie. Sin embargo, en el definitorio, San Antonio sacó a relucir su mejor versión. Desplegó el juego al que estaba acostumbrado y terminó dominando para un 119-98 que hizo posible el pasaje a la siguiente instancia. Ginóbili terminó con 20 puntos, seis robos, cinco asistencias y tres rebotes en casi 24 minutos.

 

Tras sortear el obstáculo llegó un 4-1 a Portland Trail Blazers para avanzar a finales de conferencia. Aquel cruce fue ante el Thunder, en una reedición del choque del 2012. Nuevamente San Antonio dominó los primeros dos cruces y terminó dominado en los siguientes dos. Sin embargo, aplastó a su rival nuevamente ante su gente para un 3-2. Sentenció con un 112-107 en el que Ginóbili no se destacó desde el tiro, pero le dio orden en los momentos claves y presencia defensiva durante todo el encuentro.

El Heat llegó desconectado y plagado de jugadores tocados a las finales 2014. Ante este escenario, San Antonio no perdonó. Ganó el primero y ratificó su candidatura con dos producciones inolvidables en Miami. El mejor básquet se vio en el cuarto punto, cuando tomó una ventaja de 3-1 gracias a un 107-86. El título llegaría en la noche del domingo 15 de junio, cuando remontó una desventaja de 19 puntos de la mano de Ginóbili. El equipo aplastó a su rival en la segunda mitad para el 104-87 que le dio su cuarto anillo NBA.

LA IMPOSIBILIDAD DE UN QUINTO JUNTO A DUNCAN

El tridente de Ginóbili, Parker y Duncan tuvo su última presentación en mayo del 2016 (FOTOGRAFÍA gentileza Diario As).
El tridente de Ginóbili, Parker y Duncan tuvo su última presentación en mayo del 2016 (FOTOGRAFÍA gentileza Diario As).

Manu Ginóbili jugó los últimos cuatro años de su carrera buscando su quinto anillo, el que completaría su predigiosa mano izquierda. Tras la gran demostración en el 2014, la posibilidad de conseguir el bicampeonato en 2015 estaba al alcance. Sin embargo, el equipo tuvo un mal pasaje en términos de salud. Un plantel con lesiones leves que evitó la posibilidad de tomar un buen ritmo en la previa de los Playoffs. Así, tras un 56-26 en la fase regular, San Antonio quedó eliminado en la primera ronda de 2015 por Los Ángeles Clippers, que lo tachó en el séptimo encuentro.

La 2015-16 llegó con modificaciones para un plantel que se sabia veterano. El equipo sumó a un importante veterano LaMarcus Aldridge, además de piezas de complemento como Kevin Martin y David West. San Antonio fue el segundo mejor equipo de la fase regular sólo por el histórico 73-9 de Golden State Warriors. Firmó un 67-15 en la fase regular para posicionarse como uno de los candidatos.

Sin embargo, las aspiraciones de campeonato terminaron antes de lo esperado. San Antonio barrió a Memphis (4-0) en la primera ronda. Luego, el Thunder le puso un alto con un 4-2 de la mano de la mejor versión de Kevin Durant. El 12 de mayo del 2016 fue el último partido de Tim Duncan en su carrera y por ende la última presentación del Big Three. El trío terminó con 575 triunfos en fase regular y otros 126 en Playoffs, además de cuatro títulos y 14 temporadas consecutivas con un mínimo de 50 victorias. Una de las uniones más importantes que tuvo la NBA en su historia.

EL ÚLTIMO JUEGO OLÍMPICO

Manu Ginóbili disputó su último Juego Olímpico en Río 2016 (FOTOGRAFÍA gentileza El Gráfico).
Manu Ginóbili disputó su último Juego Olímpico en Río 2016 (FOTOGRAFÍA gentileza El Gráfico).

Tras pasar cuatro años alejado de la selección, y sufrir la clasificación en 2015, la última presentación de Ginóbili junto a Argentina se dio en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Ese fue su último torneo junto a Luis Scola, Andrés Nocioni y Carlos Delfino.

El equipo de Sergio Hernández abrió su paso con triunfos sobre Nigeria (94-66) y Croacia (90-82), aunque caería en la tercera presentación frente a Lituania (73-81). Esto daría lugar a su último triunfo en el seleccionado, el memorable 111-103 a Brasil en la tarde del 13 de agosto del 2016. Argentina remontó un partido imposible con una bomba de Nocioni en los instantes finales del último cuarto para forzar el alargue. El desempate terminó llegando en el segundo suplementario. Ginóbili lideró desde la conducción a pesar de una floja presentación individual.

Lo que sucedió al último triunfo en el clásico sudamericano fue una seguidilla de dos derrotas frente a las mayores potencias del planeta. Primero un adverso 92-73 frente a España que obligó a Argentina a medirse con Estados Unidos en cuartos de final.

Su última presentación con ‘El Alma’ fue en el cruce ante el elenco norteamericano. Terminó con 14 puntos, siete asistencias y tres rebotes, pero Argentina padeció a un rival notoriamente superior. Estados Unidos la eliminó con un 105-78 que finiquitó su paso por el básquetbol de seleccionados. Tras la eliminación en la noche del 17 de agosto del 2016, cada uno de los jugadores rivales se acercó para intentar consolar sus lágrimas y felicitarlo por la intachable trayectoria.

 

MALDITAS LESIONES

La tapa a James Harden fue uno de los últimos grandes highlights de Manu Ginóbili en la NBA (FOTOGRAFÍA gentileza Infobae).
La tapa a James Harden fue uno de los últimos grandes highlights de Manu Ginóbili en la NBA (FOTOGRAFÍA gentileza Infobae).

La 2016-17 fue la primera temporada de la era post Tim Duncan y San Antonio se movió para no sentir tanto su ausencia. Fichó a Pau Gasol para intentar reparar sobre su aporte, mientras que sumó a otras piezas. Entre las nuevas caras estuvieron los argentinos Patricio Garino y Nicolás Laprovíttola, que habían captado la atención de la organización. Ginóbili fue el mentor de ellos hasta sus respectivas partidas a mitad de temporada.

El rol de Manu bajó considerablemente. Promedió 7,5 puntos en 18,3 minutos por encuentro. Rara vez se lo vio en un momento definitorio durante la fase regular. Su menor agilidad hizo que Popovich lo coloque casi como un base que complemente el poderío ofensivo de Patty Mills. Además funcionó como mentor de Dejounte Murray, una de las grandes promesas que tuvo el equipo.

San Antonio no estaba posicionado como candidato en los papeles, pero lo fue dentro de la cancha. 61-21 para ser el mejor equipo del oeste detrás de Golden State, que había fichado a Kevin Durant. Tras un 4-2 a Memphis Grizzlies, llegó uno de los últimos grandes momentos de Ginóbili en la NBA.

Hubo un clásico texano en semifinales de conferencia, esta vez ante Houston Rockets. El equipo de Mike D’Antoni fue letal desde lejos en el primer juego para poner a su rival en aprietos. San Antonio ganó los siguientes dos, aunque tuvo un esguince de tobillo de Parker en el segundo punto de la serie, y padeció a Harden en el cuarto para el 2-2.

Esto daría lugar a un momento histórico: la tapa a Harden que hizo posible el 110-107 en el quinto. Ginóbili asumió el lugar que dejó vacante el francés, respondió con creces en los momentos calientes y clavó uno de los mejores bloqueos de la historia de los Playoffs. Esa herida del argentino permitió el impulso para sellar la historia con un 114-75 en el sexto.

 

Así, llegó al esperado cruce con Golden State sin una de sus figuras pero con la moral en alto. En territorio enemigo todo iba bien y llegó a tomar una ventaja máxima de 21 puntos. Sin embargo, una acción polémica de Zaza Pachulia generó una fractura de tobillo derecho en Kawhi Leonard. San Antonio perdió a su mejor jugador, a su mejor defensor y desde entonces padeció a un rival forjado por superestrellas. El 0-4 fue inevitable.

A pesar de la creencia popular que se retiraría, confirmó que volvería para a 2017-18.

18 TEMPORADAS, 18 PLAYOFFS CONSECUTIVOS

Ginóbili fue clave en las 20 apariciones consecutivas de los Spurs en Playoffs (FOTOGRAFÍA gentileza AFP).

La última campaña de Ginóbili en la NBA fue su más complicada. El argentino encaró una 2017-18 en la que la franquicia no contó con Kawhi Leonard durante gran parte de ella. Inclusive, tras varios problemas durante la recuperación, esta terminaría generando la salida del alero. En ese mismo año Popovich pasó de contar con Parker, Ginóbili y Leonard a no tener a ninguno de ellos.

Ante una necesidad de recambio inevitable, Popovich apostó por los jóvenes e intentó competir con ellos entre sus filas. San Antonio ganó 48 partidos en la fase regular e ingresó con lo justo a Playoffs. Ginóbili tuvo problemas físicos y tuvo un rol menor, pero tuvo aportes claves en el sprint final. Tuvo su mejor noche (17 puntos, seis rebotes y cinco asistencias) en el 98-85 a Sacramento Kings que hizo posible la clasificación.

La postemporada tuvo un final premonitorio. San Antonio quedó emparejado nuevamente con Golden State y no tenía chances de poder frenar a un rival claramente superior. A pesar de esto, evitó la barrida en el cuarto con un 103-90 en el cuarto punto de la serie. Terminó con 16 puntos, cinco asistencias y tres rebotes en su último triunfo en postemporada. Dos días más tarde, el 24 de abril del 2018, fue su último juego con San Antonio.

 

EL RETIRO DE SU CAMISETA

Manu Ginóbili tuvo su tributo máximo en la noche del 28 de marzo del 2019. San Antonio Spurs retiró la camiseta número 20 en su honor. El único argentino con semejante tributo en la NBA. Un reconocimiento a una carrera que contó con cuatro anillos, un oro olímpico, dos podios en la máxima cita deportiva, un subcampeonato mundial, un título de Euroliga y dos selecciones a los Juegos de las Estrellas. Un mimo al mejor jugador que tuvo Sudamérica, como también a un jugador que sacrificó todo reconocimiento individual por el bien colectivo.

Su trayectoria quedará inmortalizada en el Salón de la Fama en 2022. El argentino que se atrevió a soñar con una tierra que parecida prohibida, que cumplió lo que otros consideraban como utopía y que dejó a todos a sus pies.

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