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Michael Jordan y su gen competitivo: por qué sigue obsesionado con ganar incluso después de su retiro

La leyenda de la NBA hoy sigue alimentando su voracidad de títulos en la categoría NASCAR del automovilismo

Michael Jordan
Michael Jordan y su conexión actual con el NASCAR (FOTOGRAFÍA: Gentileza AP)

Michael Jordan dejó el básquetbol profesional en 2003, pero eso no significó el final de su espíritu competitivo. Lejos de las canchas, la leyenda de la NBA sigue encontrando espacios para desafiarse a sí mismo. Y según sus propias palabras, esa necesidad de competir no es una elección pasajera, sino una parte inseparable de su personalidad.

Con el paso del tiempo, Jordan se mantuvo vinculado al deporte desde otro lugar. Durante 13 años fue propietario mayoritario de Charlotte Hornets, hasta vender su participación principal en 2023, aunque conservó una parte minoritaria. Además, en 2021 dio un paso fuerte en el automovilismo al fundar 23XI Racing dentro de la NASCAR Cup Series, una estructura que también le permite canalizar esa energía que lo convirtió en una figura irrepetible del deporte mundial.

Michael Jordan explicó por qué no puede dejar de competir

En una entrevista con Gayle King para CBS Sunday Morning, Jordan dejó una definición que ayuda a entender buena parte de su historia. Al ser consultado sobre la posibilidad de llevar una vida tranquila, reconoció que su competitividad sigue marcando cada aspecto de su rutina.

«Creo que estoy maldito», aseguró Jordan. «Estoy maldito con este gen competitivo. Cualquier cosa que hago, si se trata de vestirme, tengo que vestirme antes que mi esposa. Ese tipo de cosas. Estoy maldito».

La frase resume con crudeza la lógica interna de uno de los atletas más influyentes de todos los tiempos. Incluso lejos del parquet, Jordan no parece interesado en una vida completamente silenciosa o alejada de la adrenalina. Por el contrario, sigue buscando escenarios donde medir su carácter, su ambición y su deseo de imponerse.

En ese contexto, su presencia en NASCAR no aparece como una aventura empresarial más. También funciona como una extensión de la mentalidad que construyó su legado en Chicago Bulls y en la NBA. El retiro de la competencia directa no eliminó su impulso. Solo cambió el terreno de juego.

La relación de Michael Jordan con el deporte después del retiro

La vida de Jordan después de su carrera como jugador siempre estuvo atravesada por el alto rendimiento. Su etapa como dueño de Charlotte Hornets lo mantuvo cerca del mundo NBA durante más de una década. Más tarde, la creación de 23XI Racing confirmó que su necesidad de competir podía trasladarse a otro universo, con nuevas reglas, nuevos riesgos y otra clase de presión.

Eso explica por qué su figura sigue siendo tan relevante mucho después de haber dejado de jugar. Jordan no solo fue un competidor feroz cuando usaba la camiseta y las zapatillas. También lo sigue siendo en la gestión, en los negocios y en cada decisión vinculada al deporte profesional.

Su personalidad, en definitiva, parece funcionar bajo una misma lógica: estar involucrado, exigir al máximo y buscar una ventaja. Esa forma de ver el mundo fue una de las claves de su carrera y también es la razón por la que su nombre nunca termina de desaparecer del centro de la escena.

Michael Jordan y el debate del GOAT en la NBA

Además de hablar sobre su carácter competitivo, Jordan volvió a fijar postura sobre uno de los debates más repetidos en la historia de la NBA: el de quién merece ser considerado el mejor jugador de todos los tiempos. Aunque una parte enorme de los fanáticos suele ubicarlo a él o a LeBron James en la cima, Jordan dejó claro que no se siente cómodo con esa discusión.

Su argumento parte de una idea simple: no se puede comparar de manera definitiva a jugadores de épocas distintas si nunca compartieron la misma cancha en igualdad de condiciones. Para él, cada generación aprende de la anterior, empuja los límites del juego y deja una base para la siguiente.

Consultado nuevamente sobre esa etiqueta, Jordan sostuvo una postura tajante. «No existe eso del G.O.A.T. para mí. No para mí», afirmó. Y luego amplió su mirada: «Aprendemos de otros atletas, el juego progresa a medida que avanzamos. Decir que uno es mejor que otro no está realmente bien».

Por qué Michael Jordan rechaza la idea de un único mejor de la historia

La visión de Jordan sobre este tema no es nueva. Ya había expresado algo similar en otra conversación con Mike Tirico, donde profundizó todavía más en su razonamiento. Allí remarcó que nunca jugó contra leyendas de otras épocas como Oscar Robertson o Jerry West, y que tampoco pudo medirse contra figuras modernas como LeBron James o Kobe Bryant en plenitud.

Para Jordan, ahí está el problema central del debate. Cada generación construye sobre lo que recibió de la anterior. Los jugadores del pasado ayudaron a formar a los del presente, y los del presente seguirán impactando en los que vendrán. Desde esa lógica, usar la evolución del juego para desacreditar a quienes abrieron el camino le parece injusto.

Más que negar su propia grandeza, lo que hace Jordan es poner el foco en la continuidad histórica del básquetbol. No se trata, según su mirada, de establecer una jerarquía absoluta entre nombres que jamás pudieron enfrentarse en un mismo contexto. Se trata de entender cómo cada figura empujó al deporte hacia adelante.

El legado competitivo de Michael Jordan sigue intacto

Con los años, muchas leyendas eligen bajar el perfil, alejarse de la exposición y vivir en calma después de haberlo ganado todo. Jordan, en cambio, parece responder a otra naturaleza. Su carrera terminó hace más de dos décadas, pero su motor interno sigue encendido.

Su confesión sobre ese «gen competitivo» no solo ayuda a entender por qué sigue involucrado en proyectos de alto nivel. También refuerza una idea que atraviesa toda su trayectoria: Michael Jordan nunca dejó de competir de verdad. Solo encontró nuevas maneras de hacerlo.

Y quizá allí esté una de las razones más poderosas por las que su figura sigue generando fascinación. No se trata únicamente de los seis títulos, de los MVP o de sus momentos icónicos. También se trata de una mentalidad que no se apaga. Una forma de vivir en la que ganar, medirse y superarse no eran hábitos de cancha, sino una manera de estar en el mundo.

En esta nota: Michael Jordan, NASCAR, NBA

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