A los 41 años y 78 días de edad, LeBron James sigue reescribiendo las leyes del deporte profesional. En la victoria 124-116 de los Lakers ante los Rockets en Houston, el alero estrella brilló con 30 puntos en un fenomenal 13 de 14 en tiros de campo, incluyendo seis volcadas que dejaron a todos con la boca abierta. La actuación extendió la racha ganadora de Los Ángeles a siete partidos consecutivos, la mejor marca del equipo en la temporada.
La imagen post-partido lo decía todo: LeBron sentado frente a su casillero con bolsas de hielo envueltas en su codo derecho y ambas rodillas, mientras sus pies descansaban en un balde con hielo. «Mírame ahora mismo», dijo sin filtro. «En este momento, me siento como una mierda. Pero en el juego, me sentí bastante bien. Antes del partido, no me sentía tan bien. Estaba bostezando y cansado, diciéndome a mí mismo: ‘Vamos, aquí vamos. Resolvamos esto. Superémoslo’.»
Pero lo que hizo sobre la cancha fue cualquier cosa menos ordinario. Según datos de ESPN Research, LeBron no hacía seis volcadas en un partido desde el 9 de marzo de 2017. Eso hace más de siete años. Entre esas seis, tres fueron alley-oops, igualando su máximo personal en cualquier juego durante sus 23 años de carrera legendaria.
El alley-oop imposible que desafió la gravedad
El primero de esos alley-oops fue, en palabras simples, de otro planeta. El base Marcus Smart lanzó un pase errático hacia LeBron en un corte por atrás, una pelota que parecía destinada directamente a las gradas detrás del tablero. Pero LeBron se elevó, atrapó el pase en pleno vuelo y lo clavó con autoridad. Un highlight espectacular para cualquier jugador, sin importar la edad. Para alguien de 41 años, es simplemente inexplicable.
«Eso es realmente impresionante», admitió su compañero Luka Doncic, quien tuvo otra actuación sensacional con 40 puntos, nueve rebotes y 10 asistencias. «Es una locura».
Austin Reaves, escolta de los Lakers que aportó 14 puntos y ocho asistencias, fue aún más allá en su análisis. «El hecho de que tenga 41 años, que siga siendo tan atlético o más atlético que aproximadamente el 95% de la liga -todavía- y probablemente, creo que todos estarían de acuerdo, ha perdido un poco de atletismo», reflexionó Reaves. «Es simplemente una locura pensar en eso. Es absolutamente alucinante».
Una revolución atlética que se volvió rutina
Lo más sorprendente es que esta exhibición de poder físico no fue un caso aislado ni una casualidad. De acuerdo con las estadísticas avanzadas de la NBA, LeBron ingresó al partido como el segundo líder de la liga en puntos de contraataque con 279, solo detrás del veloz escolta de los 76ers, Tyrese Maxey. En 48 juegos disputados esta temporada, James ya acumula 77 dunks, incluyendo tres en la victoria del lunes ante estos mismos Rockets.
Kevin Durant, la superestrella de 37 años de Houston que anotó 18 puntos con 7 de 11 en tiros en la derrota, ya no se sorprende. «Ya no me sorprende más», confesó KD. «Es un atleta fuera de serie. Es un atleta generacional. Le importa y ama el juego. Cuida su cuerpo. Esto es lo que hace. Está hecho para esto, ¿me entiendes? Desde que era niño».
Durant fue más lejos y proyectó el futuro de LeBron: «Creo que podría jugar hasta los 45 años. No sé si él quiere estar tanto tiempo, pero creo que podría jugar otros cuatro o cinco años más, para ser honesto. Y sí, ya no es una sorpresa. Su edad, tiene 41 años, pero se ve genial ahí afuera».
Los números históricos respaldan la excepcionalidad de la noche. LeBron se convirtió en el primer jugador de los Lakers en anotar al menos 30 puntos con 90% de efectividad desde Shaquille O’Neal en marzo de 2003. Más impresionante aún, se convirtió en el jugador más veterano en la historia de la NBA en lograr esa hazaña, superando al ex centro de los Trail Blazers Arvydas Sabonis, quien tenía 36 años y 108 días cuando anotó 32 puntos con 11 de 12 en tiros.
El único tiro fallado de LeBron fue una penetración temprano en el cuarto período. Tari Eason de Houston recibió crédito por un tapón, aunque James levantó los brazos y se quejó con el árbitro después de caer al suelo. «El único tiro que falló, estaba tratando de buscar una falta», bromeó el entrenador J.J. Redick.
Redick, quien también tiene 41 años -unos seis meses mayor que LeBron- y se retiró como jugador en 2021 tras 15 años de carrera, admitió sentirse inferior al ver la explosividad de su estrella. «Todavía puedo tocar el aro», dijo con humor. «No puedo saltar durante tres días después, pero tengo un salto en mí».
Esta actuación de LeBron James no solo confirma su vigencia, sino que plantea preguntas fascinantes sobre los límites del rendimiento deportivo de élite. Con siete victorias consecutivas, los Lakers están encontrando su mejor momento de la temporada justo cuando más lo necesitan, y su líder histórico sigue siendo el motor principal.
La preparación meticulosa de su cuerpo, la inversión millonaria en recuperación y mantenimiento físico, y sobre todo, esa mentalidad competitiva que se niega a aceptar las limitaciones de la edad, mantienen a LeBron como una fuerza dominante en la NBA. Si Kevin Durant tiene razón y puede jugar hasta los 45, la liga seguirá siendo testigo de estas exhibiciones imposibles que desafían toda lógica durante algunos años más. Mientras tanto, los Lakers disfrutan de tener al Rey en su mejor momento cuando la temporada entra en su fase decisiva.